
Su fallecimiento
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El doctor Héctor Badino, fallecido el 27 de junio último, brilló durante décadas en su trabajo cotidiano vinculado con el quehacer inmobiliario.
Había nacido en Buenos Aires el 30 de mayo de 1920 y muy pronto, al terminar de cursar en el Colegio del Salvador, comenzó a participar del trabajo del Molino Argentino, al tiempo que estudiaba con ahínco para recibirse a temprana edad de escribano.
Su tesón y dedicación le permitió muchos años después -ya padre y abuelo- obtener el doctorado en Derecho Notarial y Registral, siendo parte de la primera camada que obtuviera el grado.
En su extensa trayectoria se destacó en el ámbito de los negocios inmobiliarios y fue reconocido por su rectitud y honestidad, y por el valor que daba a la palabra empeñada.
Refinado, cálido, sereno, amable en su expresión y firme en su palabra, Badino se convirtió a través de los años en un referente del sector. Presidió la Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal y fue también uno de los fundadores del SOM, y su presidente durante 8 años.
Fue árbitro de construcción de edificios del Tribunal de Arbitraje General de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires y Asesor de Asuntos Inmobiliarios y consejero de la Cámara Argentina de Comercio. También miembro plenario de la Fundación San Isidro para la Educación, las Ciencias y las Artes, y consejero asesor honorario de la misma. Fundador de Badino SA (antes Sifa - Badino SA) en 1945. Desde 1993 fue además asesor notarial e inmobiliario.
En sus proyectos y actividades siempre hubo un lugar especial reservado a la solidaridad. Formó parte del grupo fundador de Emaús en la Argentina y dedicó gran parte de su tiempo a la entidad en los comienzos de la obra en compañía de varios amigos y bajo la mirada de Abbé Pierre. También brindó su apoyo a la Fundación Wilson de la parroquia de Fátima, y en los últimos años a la Fundación Murall a la cual lo unía un gran cariño y amistad.
En su larga vida acuñó el tesoro inmenso de la amistad. Muchos de sus amigos ya no están, pero también varios siguen hoy dando testimonio de su especial capacidad de acercarse a la gente y de recibir en cada caso espontáneas expresiones de alegría que él generaba con su trato siempre cuidadoso, comprensivo y cordial.




