
Darle nueva vida a la terraza
El paisajismo mira los balcones y patios. Las claves de las ambientaciones
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¿Un paisajista puede aplicar en pequeñas superficies los mismos criterios con los que trabaja en jardines y parques? Por supuesto que sí, porque el objetivo es el mismo: lograr una óptima organización visual y funcional del lugar. En lo que se refiere al primer aspecto, como suele tratarse de espacios reducidos, lo ideal es tender hacia la simplicidad y el equilibrio. El exterior debe incorporarse como un elemento más; entonces, si la terraza da a una vista atractiva, se la aprovechará como marco. Si ocurre lo contrario, conviene crear pantallas visuales por medio de especies vegetales altas y elementos decorativos.
En cuanto a lo funcional, suelen distinguirse dos áreas: las decorativas y las que se destinarán a algún uso en particular (por ejemplo, un sector de encuentro social, con una mesa y sillas).
Claves del éxito
Antes de organizar el balcón o la terraza, hay que tener en cuenta los siguientes elementos.
- Sol y orientación: no es lo mismo si el lugar está protegido del viento que si se encuentra expuesto. Iguales reparos habrá que tomar con el sol: algunos balcones reciben sus rayos a la mañana, otros a la tarde, algunos durante todo el día... Cada caso necesitará sus especies vegetales y las debidas protecciones.
- Qué tratamiento daremos a los límites (barandas y muros): de acuerdo con el estilo del lugar, se los puede combinar con pérgolas (existen simpáticos modelos realizados en cañas de bambú), macetas colgantes o especies trepadoras. Otra opción, por supuesto, es dejarlos despoja dos.
- Considerar qué sectores de uso deseamos crear: eso permitirá distribuir los elementos y determinar qué tipo de equipamiento se necesitará. La organización de distintas zonas, por lo general, es aplicable a terrazas o patios; los balcones suelen ser puramente de corativos.
- Una vez discriminadas las áreas, conviene prever cómo se relacionarán entre sí: algunas pueden quedar ocultas (un tendedero de ropa); otras insinuadas (una composición que aproveche luces y sombras para ocultar una pequeña escultura) y, finalmente, están las expuestas.
- El juego entre interior y exterior: la idea es integrar ambos espacios. Si se cuenta con ventanales importantes, colocar grupos de macetas en esas zonas. Un detalle importante es el estilo. Si nuestro hogar tiene una ambientación recargada, no tiene sentido organizar un balcón minimalista. Por el contrario, a interiores de superficies despojadas les corresponderán balcones monocromáticos (en los que el juego de tonalidades se da entre los distintos verdes del follaje). ¿La regla seguida por los paisajistas? Que los sectores externos respondan a la personalidad de los dueños de casa tanto como el resto de los ambientes.
La hora de la verdad
Llegó el momento de dedicarse a los materiales y las plantas. Una precaución: evaluar el tipo de mantenimiento al que aspiramos.
- Conviene optar por ejemplares que se adapten a contenedores o macetas, que sean resistentes a los vientos en el caso de balcones altos, y a la polución cuando se trate de menores alturas.
- ¿Qué elegir si no se tiene mucho tiempo para dedicarles? El boj y las hiedras son una opción; proporcionan un verde constante, el viento no las afecta y requieren escaso riego. A pleno sol y con mantenimiento casi nulo, están las plantas crasas y los cactos. Aun para los lugares más hostiles existen alternativas: pueden emplearse elementos secos, como las cañas de distintos tonos y grosores.
- Es importante considerar las texturas. Si en los extremos del balcón se coloca un follaje compacto, adelante conviene instalar especies de hojas más livianas. Otro aspecto son las diferentes alturas; lo ideal es lograr perspectivas escalonadas. Una alternativa es colocar una línea de plantas altas atrás y una de medianas adelante. Al frente, especies tipo mata, que quiebren la línea recta de los maceteros.
- Colores: los pasteles de las azaleas se relacionan bien con la rusticidad de los helechos. El laurel de flor proporciona tonalidades intensas y se adapta a la mayoría de las situaciones. Algunos ejemplares, como las photineas, se tornan rojos con la luz del sol; las duantas, amarillas. Si se quiere disfrutar de flores de manera permanente, hay que combinar en un mismo macetero especies que florezcan en distintas estaciones. Es aconsejable inclinarse por las plantas con follaje perenne, que están verdes todo el año: agateas, verbenas, lantanas. Respecto de los plantines, una advertencia para el momento de la compra: verifique que la planta sea robusta; una hermosa floración puede seducirnos y no dejarnos ver que el ejemplar es débil o está en malas condiciones.
- Perfumes: los jazmines florecen bien en macetas. Lo mismo la dama de noche ( cestrum nocturnum ), que lanza su delicada fragancia cuando se pone el sol. ¿Una tendencia que se impone? Las hierbas aromáticas. Pueden recolectarse e incorporarse a la cocina del hogar.
- Iluminación: lo más aconsejable es iluminar desde abajo (existen artefactos que permiten clavar en la tierra los focos de luz). Al aparecer entre el follaje, los haces lumínicos le brindan un efecto escenográfico. También puede instalarse luz dirigida, para resaltar determinadas zonas.
FUENTES CONSULTADAS: Cecilia Cerzósimo y Paula Monterde, arquitectas paisajistas: 4522-2430. Jorge da Costa Leites, paisajista: 4866-3518. Lilo Weinberger y Susy Gicovate: 4747-4898, 4743-2981.
Finalmente, el proyecto nos brinda sus frutos
Cada balcón o terraza son únicos. Por eso, no existen presupuestos fijos; el paisajista evalúa la situación, las modificaciones por realizar, los elementos y especies que se requerirán, y sólo después elabora el presupuesto. Algunos trabajan con planos y perspectivas. La demora de los trabajos también depende de cada caso. ¿El más breve? Un balcón de entre 8 y 10
- de largo puede ambientarse en un día.
Ponerlo en práctica
Las arquitectas paisajistas Cecilia Cerzósimo y Paula Monterde nos cuentan el modo en que acondicionaron una terraza de oficinas.
- Orientada al Noroeste, 8m de largo x 2,30m de ancho, contaba con una baranda metálica que daba hacia un patio de servicio. Se la divisaba desde la sala de reuniones, gracias a dos ventanales de gran tamaño. El trabajo de ambientación procuró lograr una continuidad armónica entre el exterior y el interior. Como el equipamiento de la sala era despojado, se respetó esa tendencia en el balcón terraza. Además, se buscó que el exterior permaneciera también atractivo en horario nocturno. En cuanto a las especies vegetales, debían ser resistentes a la acción del viento.
- En primer lugar, se construyó una tarima de madera dura encalada (de aspecto blanquecino). Al instalarla, se crearon dos sectores: uno llamado (A), cercano a la sala de reunión, que actuaría como expansión de la misma. El otro, denominado (B), estaba más alejado y debía funcionar como pantalla visual para evitar la vista del patio de servicio de la planta baja.
- A lo largo de la baranda se instalaron maceteros cuadrados. En los correspondientes al sector (B) se plantaron cañas enanas. Allí también se ubicaron tres bancos de cemento, de 1
- de largo. Sobre dos de ellos se colocaron cuencos con piedras, mientras que uno se dejó vacío. El conjunto se completó con varias macetas (colocadas en una disposición ordenada) pintadas en una tonalidad bordó que repetía el color de una pared interior de la anterio rmente mencionada sala de reuniones.
- En los maceteros próximos a la baranda de la zona (A), se plantaron bambúes. Delante de ellos se ubicaron dos palmas y helechos de variados tonos, texturas y tamaños, plantados en maceteros cuadrados de menor tamaño que los anteriores. Inclinadas y apoyadas sobre la tarima, se distribuyeron cañas secas de Corrientes (de un grosor de hasta 10 cm y largos variables) y pailas pétreas y metálicas con piedras de distinto tamaño y color.
- Se procuró que las tonalidades del conjunto se mantuvieran en la gama del verde, blanco, y ocre, en piedras y cañas.
- La iluminación se trabajó con artefactos dirigibles de piso, disimulados bajo la tarima. Los orientados al sector (B) iluminaban las cañas altas, resaltando texturas y formas. En el sector de expansión (A), se instalaron luces dicroicas dirigibles, para destacar el brillo y color de los elementos distribuidos allí.
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