
Distintas alternativas que proporciona aislamiento acústico, hídrico y térmico. Son ignífugas, ecológicas y reciclables. Acá te presentamos la variedad de opciones
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Por Gustavo Peláez.
A la hora de elegir tejas para un techo existen distintas posibilidades. Para que estés al tanto de las ventajas y desventajas de cada tipo, te acercamos un informe con las características de cada propuesta:
De arcilla y de concreto: Suelen ser resistentes (aunque el granizo las puede romper), impermeables (a medida que pasa el tiempo, sus poros se van cerrando) e ignífugas. Casi no necesitan mantenimiento y son de fácil colocación y reemplazo. Los diferentes modelos permiten crear estilos de cubierta distintos. Este tipo de tejas son de las más accesibles que hay en el mercado; según su estilo pueden ser: coloniales,portuguesas,francesas (en el clásico terracota o esmaltadas en distintos colores) o normandas.
De asfalto : Fabricadas en base a una mezcla de asfalto (que las convierte en aislantes de la humedad), arena y fibra orgánica o de vidrio, son de las tejas más económicas. La ventaja es su fácil colocación y reemplazo, que son resistentes al fuego y a vientos muy fuertes. A su vez, influyen en la absorción o refracción del calor. Vienen en una gran variedad de colores. En zonas más frías es común elegir colores oscuros que absorban la luz del sol y a la inversa en zonas calurosas.
De fibrocemento: Fabricadas con cemento y fibras mineralizadas (encargadas de hacerlas resistentes a la tracción), las tejas de fibrocemento son, en realidad, planchas de chapa con formas onduladas que vienen en varios modelos, colores y texturas, y que imitan la forma y el color de las tejas tradicionales. Son súper económicas y livianas.
De madera: Generalmente confeccionadas en maderas duras y resistentes, dan una muy buena terminación y son livianas. El corte también influye en su resistencia a la humedad. Las tejas más comunes son las shingle (son lisas y se adaptan muy bien a cualquier superficie) y las shake (más gruesas y rugosas). Una vez instaladas son más resistentes a las roturas y tormentas que las tejas cerámicas o de pizarra. Necesitan de cierto mantenimiento y una inspección periódica.
De acero: Su terminación puede ser pintada o gravillada (una especie de textura rugosa). El acero tiene la ventaja de ser liviano y económico, resiste a la humedad, al fuego y a los cambios de temperatura; también soporta el granizo, la lluvia, el salitre del mar y el peso de la nieve. Las rejas de este tipo son de fácil colocación y reemplazo, y sus uniones son herméticas (lo que impide posibles filtraciones). Por último, la base requiere de una excelente aislación térmica.
De pizarra: Están hechas a partir de rocas. Son siempre planas y pueden tener bordes curvos o rectos. Son más caras que las de arcilla, pero tienen una durabilidad mucho mayor (pueden resistir un siglo).
De cobre: Ideales para cubiertas de formas complejas o irregulares. Están fabricadas en cobre casi puro, son livianas, durables (no se degradan u oxidan) y son reciclables. Con características similares a las de acero pero estéticamente superiores, las tejas de este tipo representan una gran inversión inicial por su alto costo pero a la larga mantienen una excelente relación con la calidad.
En todos los casos propuestos para completar su instalación existen complementos para los remates laterales y caballetes (las cumbreras), como también para la ventilación.
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