Cómo hidratarse para beneficiar a nuestro cuerpo cuando vamos a hacer ejercicios
Agustina Ramírez, experta en fitness, explica la importancia de mantenerse hidratado durante las sesiones de entrenamiento (y más allá de ellas también)
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Esto hay que tenerlo presente siempre, pero usemos la excusa del calor para recordar la importancia de la hidratación. ¿Sentís fatiga, dolor de cabeza y dificultad para concentrarte? Son signos de deshidratación. Hidratarse es darle al cuerpo el agua necesaria para funciones vitales. Nuestras células están compuestas mayoritariamente por agua y la deshidratación ocurre cuando perdemos más líquidos de los que consumimos.
Durante el verano, las altas temperaturas hacen que sudemos más y este proceso, aunque necesario, implica pérdida de agua y electrolitos como sodio, potasio y magnesio. Para quienes realizan actividad física, aproximadamente 25% del agua que utilizamos se destina a la contracción muscular, mientras que el resto se libera como calor. Este calor pasa a la sangre, elevando la temperatura corporal y activando las glándulas sudoríparas para producir sudor y enfriar el cuerpo.
¿Pensabas que el sudor era grasa? No, es solo agua y minerales que el cuerpo expulsa para evitar el sobrecalentamiento. Tampoco significa que tu entrenamiento es más o menos efectivo ni que perdiste más o menos peso.
¿Qué son los electrolitos que mencioné más arriba y por qué son importantes? Son minerales esenciales en nuestra sangre y otros líquidos corporales. Entre los principales: sodio, potasio, calcio y magnesio. Estos son responsables de mantener el equilibrio de los líquidos, regular la función muscular y nerviosa, y asegurar que nuestras células trabajen adecuadamente. Si no reponemos los electrolitos que perdemos al sudar, podemos experimentar calambres musculares, debilidad, fatiga y otros problemas de salud.
No es únicamente tomar agua
Mitos como “el mate y las infusiones deshidratan” son muy comunes. Estas bebidas contribuyen a la hidratación diaria, aunque no deben ser la única fuente de líquidos. Lo ideal es combinar agua, infusiones y otras opciones naturales para alcanzar los dos a tres litros recomendados al día, según tus necesidades individuales.
Eso no significa tomarse dos termos de mate y listo. A los más comprometidos, esos que compran bebidas deportivas para los días de entrenamientos largos, les explico las diferencias entre estas:
- Isotónicas: Tienen una concentración similar a la de los líquidos corporales y ayudan a reponer rápidamente el agua y los electrolitos perdidos. Las comerciales suelen tener elevados niveles de azúcar, pero podés preparar una versión casera más saludable. Acá te dejo una receta:
- Hipertónicas: Contienen mayor concentración de solutos que los líquidos corporales. Son ideales para recuperar energía después de ejercicios intensos.
- Hipotónicas: Su concentración es menor que la de los líquidos corporales. Son útiles para hidratar rápidamente sin aportar demasiados electrolitos.
Si te cuesta tomar agua
- Aromatizá el agua: agregale rodajas de frutas, hierbas como menta o rodajas de pepino para darle sabor.
- Usá una botella reutilizable: llevá agua siempre contigo para recordarte hidratarte durante el día, que esté a mano y sea práctica.
- Establecé horarios: poné alarmas para tomar agua cada cierto tiempo (hay apps para eso: Aqualert, Waterdrop, Waterminder, entre otras).
- Probá infusiones frías: el té helado casero sin azúcar es una buena opción (no sustituye el agua).
- Comé alimentos ricos en agua: frutas como sandía, melón y naranjas son refrescantes y aportan hidratación.
No esperes a tener sed para tomar agua. Eso es una señal de que ya estás deshidratado. Mantenerte hidratado durante todo el día mejora tu rendimiento, regula tu temperatura corporal y protege tu salud. No olvides: el agua es vida.
Por Agustina Ramírez
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