Por las Altas Cumbres, con la custodia de los cóndores
Un sobrevuelo por el Parque Nacional Quebrada del Condorito A 2200 metros de altura, por la ruta 20, mientras se observan estas aves, hay mucho por aprender Desde hace 35 años, el naturalista Fabián Ramallo lucha por la conservación de la especie
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NONO.- El cóndor andino continuará sobrevolando el cielo cordobés. Al menos hay quienes procuran que la especie continúe allí como hace miles de años. En 1996, entre las Sierras Grandes y parte de la Pampa de Achala, fue creado el Parque Nacional Quebrada del Condorito, a mitad de camino por ruta 20 entre Villa Carlos Paz y Mina Clavero, que protege 37.000 hectáreas.
Un sueño con alas
Pero los esfuerzos por la conservación de los cóndores y su hábitat comenzaron mucho tiempo atrás, cuando el naturalista Fabián Ramallo, que se acercó a la zona por primera vez con una cámara fotográfica, se comprometió a que esta especie en peligro de extinción no desapareciera de la provincia. Su sueño, de algún modo puede decirse que se está cumpliendo. "Hace 35 años sobrevivían sólo 9, ahora hay 180", afirmó con orgullo Ramallo. Rescató 18, a fuerza de masajes devolvió la vida a alas atrofiadas, algunos cóndores tuvieron que aprender a volar, y allí están, planeando en la Quebrada, en el profundo cañadón que dio nombre al parque.
Una tarea impensable para quien alguna vez empuñó armas. "Fui un feroz cazador, con una puntería diabólica, hasta que un día mi hijo lloró cuando se dio cuenta de que a la vizcacha que carneaba le salía leche de las mamas." Ramallo simuló rescatar a los huérfanos, se deshizo de sus armas y clavó una cruz, simbolizando la muerte del cazador.
Ramallo hoy está a cargo de la Fundación Cóndor, donde los visitantes pueden aprender sobre la vida de estas aves, ver fotografías que, como dijo el naturalista, fueron tomadas con mucha paciencia y sin la tecnología que dispone National Geographic. Su meta es generar conciencia sobre el rol del cóndor en la naturaleza: lejos de ser una amenaza para el ganado de los lugareños, se trata de un ave carroñera, que limpia los posibles focos de infección de los animales que mueren enfermos. En el mirador, si el viento o la niebla no lo impiden, es posible verlos planear cuando salen o vuelven de sus condoreras.
Para ir volando
Otro lugar para seguir el vuelo del cóndor es la Quebrada del Sobrado, en el Paraje Río Los Sauces, en la ruta 20, a 27 km de Nono, sobre el camino de Altas Cumbre. Martín Graziano organiza excursiones de 3 o 4 horas, por la mañana y durante el atardecer, cuando regresan. El lugar provee alojamiento muy sencillo con cuchetas, y además brinda clases de parapente. Martín asegura que es un lugar ideal para la práctica de este deporte, y que se aprovechan las corrientes térmicas del mismo modo en que lo hacen los cóndores.



