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"Espera lo inesperado, esto es Borneo", desafía Sue, una veterana voluntaria inglesa del Centro de Rehabilitación de Orangutanes de Sepilok, en medio de un tremendo aguacero. Conocedora del ecléctico clima isleño, lo dice bajo un enorme paraguas, y a nosotros, los visitantes, se nos agua la fiesta, justo a las 10 de la mañana, el horario en que los exóticos primates ?que solo se encuentran en Borneo y la isla de Sumatra? son alimentados con bananas, leche y coco por los guías. Esta es la oportunidad para verlos cara a cara, mientras desayunan y hacen monerías sobre una plataforma de madera.
Ubicado a media hora de Sandakán, ?las distancias aquí se miden en tiempo? antigua capital de Sabah, al noreste de Borneo, Sepilok es el centro de rehabilitación del orangután (que significa "hombre de la floresta", en malayo) más grande del mundo. La reserva fue abierta en 1964, y hoy cuenta con más de 40 km2 de selva protegida. Los visitantes solo están autorizados a circular por una estrecha pasarela de madera construida en medio de la espesa jungla hasta la plataforma donde les dan de comer dos veces por día: a las diez de la mañana y a las tres de la tarde, cuando se dan las mejores chances de verlos de cerca. "Ahí está Víctor", señala exaltada Sue. Las ramas se agitan, y enseguida aparece un ejemplar, uno de los alrededor de 80 que se desplazan libremente por la reserva.
En busca de los narigudos
Leo Henry es guía de turismo. Vive en Sandakán, y aunque desciende de chinos, es cristiano, por eso lleva un nombre "occidental". Leo conduce serenamente por una prolija carretera en donde las plantaciones de palmera, caucho, banana y pimienta se adueñan del paisaje. Para llegar hasta el apacible Proboscis Lodge Buckit Melapi, un alojamiento en medio de la jungla borneana ubicado cerca de la aldea de Sukau, dejamos la camioneta y nos registramos en la oficina del Área de Conservación de Vida Salvaje de Borneo. Enseguida, nos internamos en las aguas del río Kinabatang, que con 560 km, es el más extenso del estado de Sabah.
Tan solo diez minutos a bordo de un pequeño bote se necesitan para llegar al bellísimo paraje donde está el albergue, con unas 20 cabañas de madera construidas en un terreno arbolado a la vera del río. Desde aquí se realizan travesías por el río partiendo al amanecer, al atardecer o por la noche.
Madrugar en estas tierras tiene su recompensa, y antes del desayuno vale la pena una caminata por los alrededores. No hace falta ir muy lejos para observar cientos de monos y una enorme cantidad calaos, bellísimas aves de pico largo, parientes lejanas del tucán.
Promediando la tarde, llega el momento de la primera incursión en el río, el horario ideal para conocer a las estrellas del lugar: los famosos monos proboscis o "narigudos", endémicos de Borneo. La hora del poniente es su momento de mayor movimiento: se acercan a los árboles cercanos a la costa en busca de un lugar seguro donde pernoctar.
Los proboscis tienen la nariz rosada y puntiaguda, pelaje rojizo, y una prominente barriga. Es fácil identificarlos, sobre todo con la ayuda de un guía como Leo, atento a cada movimiento. Cada vez que un árbol se agita, Leo señala y descubre un grupo numeroso. Cuenta que los machos forman harenes de unas 20 hembras y que los grupos jóvenes cada tanto atacan y los toman por sorpresa para aparearse. También enumera a sus predadores naturales: el leopardo, la serpiente pitón y los cocodrilos.
Monos nadadores
Partiendo de Kuching, capital del Sarawak, hay que conducir 40 km con rumbo norte hasta llegar a la aldea de Kampung Bako. Desde ahí, junto a Tiyon, un guía de la etnia Iban, surcamos el río Bako en pequeñas piraguas de madera, las mismas que utilizan los pescadores locales de camarones.
El río desemboca en las aguas del Mar del sur de China, que baña las costas de la playa de Teluk Asam, puerta de entrada al Parque Nacional Bako, de apenas 27 km2. En esa diminuta superficie alberga manglares, cascadas, plantas carnívoras, 150 especies de pájaros, monos varios ?entre ellos los proboscis? iguanas, chanchos salvajes, nutrias de mar y ardillas.
Aquí, los proboscis parecen estar bien acostumbrados al ojo humano y no tienen empacho en deambular cerca de los visitantes. Se los ve cara a cara, plácidamente sentados sobre en lo alto de un árbol, masticando sus frutos. Al atardecer, deambulan por la playa y entre los manglares. Pero lo más asombroso es el hecho de verlos nadar, con increíble destreza, cuando sube la marea.
Datos útiles:
.Dónde dormir:
Proboscis Lodge Bukit Melapi.
www.proboscislodge.com
Cabañas dobles o cuádruples. Todos los servicios incluidos, excursiones, desayuno, almuerzo y cena. También se pueden realizar caminatas por la selva.
Harbour View Hotel Kuching
www.harbourview.com.my
Paseos y excursiones:
Planet Borneo
www.planetborneotours.com
En Semengoh, a una hora de Kuching, existe otra reserva de orangutanes abierta al público.
MÁS INFO
www.tourism.gov.my
www.sabahtourism.com
www.sarawaktourism.com
Por Guido Piotrkowski. Nota publicada en revista Lugares 188.



