
El alma humana de un actor digital
Gollum, de El Señor de los Anillos, y el actor Andy Serkis
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No soy un experto en cine, y mucho menos en cuestiones de casting, así que diré solamente que Frodo Bolsón y Aragorn no aparecen, en mi opinión, fielmente retratados en Elijah Wood y Viggo Mortensen, en la versión de El Señor de los Anillos ,de J. R. R. Tolkien, que se ha visto en los cines y cuya tercera parte se estrenará a fin de año.
No discuto sus talentos y ambos demuestran ser buenos actores aquí y en otros films. Se trata más bien del fisique du rol . Viggo Mortensen parece demasiado ingenuo para representar al Rey Elessar, heredero de Isildur, el que retornará en la última parte del libro; y Elijah Wood parece demasiado asustadizo para ser el Portador del Anillo. El elfo Legolas (Orlando Bloom), en cambio, está casi perfecto; y el mago Gandalf (Ian McKellen), impecable.
Como dije, no es un asunto del que pueda hablar con autoridad, excepto porque leí por primera vez El Señor de los Anillos hace 25 años; no me ha faltado tiempo de imaginar los personajes. Pero, en todo caso, se trata de interpretaciones. Peter Jackson vio las figuras de una forma diferente a este lector. Eso es todo, y no se me escapa que ha tenido buenas razones para elegir a Mortensen y a Wood.
Andy estuvo aquí
Pero hay un personaje fundamental, posiblemente el más arduo de la obra de Tolkien, para el cual se eligieron como actrices a las computadoras. O eso anda diciendo todo el mundo. Si vio la película, quizá coincida conmigo en que el trabajo de los artistas digitales fue excepcional con el Gollum/Sméagol virtual, cuyos movimientos y expresiones fueron realizados por el actor Andy Serkis.
Bueno, algo más que movimientos y expresiones. Serkis también creó la voz de Gollum y participó de las escenas interactuando con los hobbits. Fue una decisión muy acertada de Jackson el que Serkis fuese el motor de Gollum en todas las escenas. Al más profundamente conflictivo personaje de El Señor de los Anillos no podía faltarle un alma. Así, Gollum se ha convertido en el personaje digital más complejo llevado el cine hasta la fecha. El talento de Serkis está ahí, pero no su rostro ni sus ojos. Los efectos especiales han conseguido una rara y efectiva amalgama entre el bit y la carne.
Lamentablemente, desde el estreno de la segunda parte de esta versión fílmica de la gran novela de Tolkien, Gollum acaparó la atención por su condición de actor digital . Se habló de él más que de Serkis. Cosa curiosa, porque el trabajo más importante fue obra del actor. Las computadoras sólo crearon el aspecto monstruosamente patético de Gollum, reemplazando los trajes de hule y las horas de esforzado maquillaje.
En el nuevo cine, las máscaras son más caras y más elaboradas, pero siguen siendo lo que eran en el teatro griego, hace 2500 años: un instrumento para los actores de carne y hueso.






