
Cómo elegir una cámara digital
No todo pasa por los megapixeles. Aquí y en la próxima entrega, cuáles son los otros factores que hay que tener en cuenta
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Hasta hace unos años uno elegía una cámara digital por el número de megapixeles (MP), y con mayor frecuencia por el precio. Eran caras, aparatosas y de baja resolución. Hacia el 2000 empezaron a bajar de precio y sus sensores (llamados CCD) alcanzaron la densidad suficiente para que las fotos quedaran bien impresas en papel.
Ahora, decidirse por una cámara se ha vuelto más complejo, aunque el premio es grande: hay más para elegir y la calidad de los equipos mejoró mucho.
Una buena resolución ya se da por sentada, pero de todas maneras aclararemos el punto. No menos de 6 MP y si es más, mejor. Suele indicarse que no hacen falta más de 8 MP, pero la verdad es que más pixeles ayudan en muchos aspectos. Por ejemplo, rescatar detalles de una toma. Sí es cierto, sin embargo, que la calidad de las fotos no depende sólo del número de pixeles. El tamaño del CCD es en sí fundamental. Las cámaras tienen un sensor físicamente más grande que los teléfonos celulares, razón por la que ofrecen mejor calidad gráfica a igual resolución. El sistema de lentes y el software de proceso de la imagen son otros de los factores que tienen efecto sobre la calidad de las fotos.
Aparte de la resolución, la siguiente lección que uno debe aprender es que no existe la cámara perfecta. Se debe elegir, por lo tanto, un modelo que reúna el mayor número posible de funciones útiles para nuestras necesidades y cuyos defectos no constituyan un obstáculo insalvable.
El tercer concepto fundamental para no comprar a ciegas es entender las categorías de cámaras. Por un lado, están las domésticas, pequeñas, simples y versátiles. En el otro extremo se encuentran las réflex profesionales, el equipo que veremos en manos de un fotógrafo de diario o en un estudio. En el medio existe hoy un nuevo rubro, el de las cámaras para fotógrafos aficionados, también conocidas como semiprofesionales.
De entre casa
Al adquirir una cámara doméstica los puntos para tener en cuenta son, primero, que sea fácil de usar; segundo, la calidad de imagen. El vendedor puede consignar una larga lista de características impresionantes, y en general no del todo fáciles de entender, pero lo que realmente cuenta es cómo salen las fotos. En tercer lugar, la duración de las baterías. En los sitios para fotógrafos siempre se acompañan las críticas de cámaras con fotos, y en general se publica la duración real de las baterías (en número de tomas).
Si es fácil de usar, saca buenas fotos (especialmente, quedan bien impresas) y es eficiente en el uso de las baterías, los siguientes puntos por mirar son que tenga USB 2.0 (para que las fotos bajen más rápido a la PC), que el display sea de al menos 2,5 pulgadas y que grabe video con audio.
Semiprofesionales
El rasgo diferencial de las cámaras para aficionados es que ofrecen control manual completo de la exposición; es decir, la velocidad de obturación y la apertura del diafragma, y del enfoque. Algunas máquinas domésticas, sin embargo, también proveen esta función, aunque son las menos.
Un aspecto crítico en estos equipos es que resulte amigable. Si ofrece control manual, pero el procedimiento es engorroso, resultará un mal negocio. Que tenga sensibilidad por encima de 400 ASA (a alta resolución), una zapata para conectar un flash externo y una óptica libre de aberraciones constituyen otros factores importantes.
Pruébelo usted mismo
Antes de adquirir un equipo, pruébelo personalmente. Si sus funciones lo convencen y además lo siente cómodo, adelante. Si le resulta incómodo o no se ajusta al tamaño de sus manos, es hora de mirar otras marcas y otros modelos de precio y características semejantes.






