
Brasil entra en guerra con Google
Acusan a la comunidad en línea Orkut, de propiedad del buscador, por la proliferación de delitos por Internet
1 minuto de lectura'
La BRASILIA (AFP) - La proliferación de delitos por Internet, como racismo, pedofilia, venta de drogas e incitación a la violencia, desató una guerra entre Brasil, que exige conocer a los responsables de los mensajes, y la proveedora de servicios virtuales Google, que protege a sus usuarios.
El comisario Cristiano Barbosa Sampaio, de la Policía Federal (PF), aseguró ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, que de 2001 a 2006 hubo más de 200 detenciones por delitos, que no detalló, cometidos a través de Internet.
El juicio a un joven por racismo en la red, y la condena de otro por incitación al delito en el mundo virtual, azuzaron el debate público sobre los delitos en la comunidad en línea Orkut, sitio de propiedad de Google que ha sido acusado de ser "una tierra sin ley".
Zona liberada . La polémica cobró mayor volumen después de que la policía evitó el miércoles una batalla campal -pactada por Orkut- entre los hinchas de los equipos de fútbol Sao Paulo y Palmeiras, en momentos previos al partido que empataron 1-1 por la Copa Libertadores de América-2006.
Fue la segunda vez que barras de "torcedores" se desafiaron por Internet: en diciembre de 2005 un acuerdo de ese tipo originó una batalla en el puente de Niteroi, en Rio de Janeiro, entre hinchas de Botafogo y Fortaleza, que terminó con un muerto.
"Una legislación penal que tipifique las acciones delictivas por Internet es fundamental", reclamó Sampaio ante la comisión legislativa. La ley "debe garantizar el acceso a datos administrados por proveedores que muchas veces -como Google-, niegan informaciones para proteger el secreto del usuario", afirmó el comisario federal.
El fiscal de Derechos Humanos, Paulo Suiama, en tanto, dijo a la comisión que "la única empresa de Internet que no coopera con la justicia es Google Brasil". Anticipó que por esa razón la compañía arriesgaba su permanencia en el país.
"Sólo en marzo la fiscalía recibió más de 14.000 denuncias (de amenazas, racismo, oferta de drogas) contra Orkut, el sitio de relaciones alojado en Google", afirmó Suiama. En 2005 "los fiscales hicimos cuatro intentos de comunicación con la empresa, pero no tuvimos éxito", agregó.
El director jurídico de Google, el estadounidense David Drummond, declaró ante la Comisión que la empresa puede ser sancionada en otros países si permite a la Justicia brasileña el acceso a los datos de sus usuarios.
"Los perfiles que constan en Orkut están alojados en servidores de Estados Unidos y Gran Brataña. Google tiene 16 millones de usuarios de 12 lenguas diferentes, y la empresa debe lidiar con legislaciones de varios países. Si damos la información a Brasil, podemos ser sancionados", alegó Drummond.
Otros casos . Marcello Mello, estudiante de la Universidad de Brasilia, está siendo juzgado por divulgar opiniones racistas por Internet, en el primer caso de racismo en la red que llega a la justicia.
Rafel Dornelles, 19 años, de la ciudad de Pelotas (sur) creó en Orkut la comunidad virtual "Homicidas de Brasil", que invitaba a los asesinos a contar crímenes. Su llamado tuvo 30 respuestas. Pese a probarse que él no era asesino, sino un mal bromista, Rafael fue condenado a seis meses de servicios comunitarios.
La prensa ha citado casos de intercambio de pornografía infantil y de venta de drogas en Orkut. "Todo mi perfil es falso, nunca van a agarrarme", dijo semanas atrás a O Estado de Sao Paulo un pedófilo que dijo llamarse Luciano.
Un traficante, identificado como Junior Spy, reveló que es más cómodo y productivo usar Orkut. "Consigo vender paquetes enteros de LSD que, si no, debería colocar por pedacitos", confesó.
"Orkut sirve datos en bandeja para acciones inescrupulosas (...) Piratería, racismo, difamación, todo vale en el mundo orkutiano" que "trasmite sensación de impunidad" porque "mucha gente escribe lo que se le antoja sin pensar en consecuencias", opinó Rodrigo Gheddin, editor de páginas de Orkut.






