Son muchos los científicos que se preguntan por qué los humanos dejamos de tener cola, mientras algunos monos -nuestros antepasados más cercanos- aún la conservan.
La cola puede tener múltiples beneficios en el mundo animal. Por ejemplo, los monos aulladores de América tienen una cola larga y prensil que los ayuda a agarrar o sostener objetos mientras están en los árboles.
Pero los homínidos, la familia de primates que incluye a humanos y grandes simios, como los orangutanes, chimpancés y gorilas, carecen de ella. La respuesta parece estar en una mutación genética recién descubierta, que afectó de alguna manera los genes que le daban forma a la cola de los homínidos hace unos 25 millones de años.
La mutación sobrevivió en el tiempo y fue pasando de generación en generación. Esto habría cambiado la forma de desplazarse de los homínidos, lo que puede estar relacionado con el hecho de que los humanos caminamos sobre dos piernas.
Lo que no han podido determinar los investigadores es si carecemos de cola porque caminamos erguidos y nos es más fácil mantener el equilibrio sobre nuestras piernas, o por el contrario, caminamos erguidos porque carecemos de cola.
Bo Xia, estudiante de posgrado en biología de células madre en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, explica que la pérdida de la cola pudo haber traído ventajas evolutivas significativas para los homínidos que explica su duración en el tiempo.