
Una carga económica difícil de sobrellevar
El médico estaba preocupado por el futuro de la fundación
1 minuto de lectura'
Antes de quitarse la vida con un tiro en el corazón, el doctor René Favaloro había tocado muchas puertas con una esperanza: salvar del quiebre a la fundación que presidía y que lleva su nombre.
Este mes afirmó ante funcionarios del Gobierno que le debían "unos 50 millones de pesos". La cifra casi triplica la deuda que mencionó en una carta dirigida en junio último a La Nación , en la que había hablado de 18 millones.
Favaloro -reconocieron todos sus allegados- estaba agobiado. El malestar y los temores que él sentía en carne propia también se expandían, con intensidad, por las salas de una institución en la que hoy trabajan más de 1100 personas y que tiene los balances en rojo.
Entre los deudores más importantes figuran -según fuentes de la fundación- el PAMI, el Instituto de Obra Médico Asistencial (IOMA) que depende de la gobernación bonaerense y OSDE, entre otras obras sociales y gobiernos provinciales.
Fallida gestión
Favaloro había pedido una audiencia para solicitar al gobernador bonaerense, Carlos Ruckauf, que acelerara el pago de dos millones que le debía el IOMA. Pero no llegó a verlo. Así lo informó a La Nación el doctor Rubén Laguens, jefe del Servicio de Patología, miembro del Consejo de Administración de la Fundación Favaloro y ex presidente del IOMA.
Con el mismo objetivo y por un monto similar, hace diez días se reunió con la interventora en el PAMI, Cecilia Felgueras. Pero estos millones son sólo parte de los fondos que dejaron de ingresar en las cuentas de la fundación.
En 1999, la entidad dejó de recibir un subsidio cercano a los ocho millones de pesos por año. El Ministerio de Salud, durante parte de la gestión de Carlos Menem, le transfería esa cifra, que figuraba en el presupuesto nacional, según confirmaron a La Nación el titular de esa cartera, Héctor Lombardo, y la diputada Cristina Guevara, presidenta de la Comisión de Salud de la Cámara baja.
Pero en el Presupuesto 2000 la suma fue quitada de las planillas y el Estado dejó de aportar. Y el impacto se sintió.
Mientras, ayer, en la Fundación Favaloro prefirieron no hablar de la deuda que tanto preocupaba al cardiocirujano. La dolorosa noticia del suicidio aún tenía a todos consternados. Uno de los directivos afirmó a La Nación que optaron por ser "cuidadosos y mesurados" con los comentarios porque "el doctor siempre ha sido cauto a la hora de dar cifras".
"Dar un nombre sería como echarle la culpa a alguien de lo que pasó -dijo el mismo directivo-. Nos cuesta creer que la situación económica fuera la razón principal" para que el doctor Favaloro tomara la trágica decisión de quitarse la vida. "No estamos ni castigados ni somos privilegiados; tenemos los mismos problemas que todo el sector de la salud", sostuvo.
En los últimos tiempos, la mala situación económica obligó al prestigioso Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular a pagar los sueldos con retraso y a despedir gente o reducirle la carga horaria. El viernes último, por ejemplo, echaron a personas del área de mantenimiento. Todo esto generó un gran malestar en la institución.
Con los años, la fundación creció en nombre y en prestigio. Los elevados costos de tener más de 1100 empleados y cerca de 200 pacientes en internación -con patologías de alta complejidad- se sumaron a la crisis del sistema de la salud en la Argentina, con cadenas de pagos destrozadas, clínicas y obras sociales al borde de la quiebra.
El resultado fue un virus tan peligroso como difícil de combatir. Favaloro -según confiaron a La Nación sus allegados- tenía sobre sus hombros el futuro de un instituto que aportó a la salud de miles de argentinos, el centro médico que, también, hizo trascender su nombre en el país y en el extranjero como un cardiocirujano prestigioso.
El panorama incierto hizo que se sintiera como un "mendigo", tal como reconoció en una carta dirigida al subdirector de La Nación , José Claudio Escribano, que fue publicada ayer. Su tarea de los últimos meses, relató ayer, se transformó en "llamar, llamar y golpear puertas",
Cartas para Alderete
Hace diez días, Favaloro se reunió con Felgueras en el PAMI. El instituto de los jubilados tenía una deuda con la fundación de 2.800.000 pesos correspondiente al período de 1993 a 1995, explicó ayer la funcionaria.
"A principios de 1999, durante la gestión de Víctor Alderete, le pagaron 880.000 pesos en efectivo. El resto quedó como deuda". Felgueras -que dijo estar conmovida por la noticia- explicó que dicha deuda es hoy investigada por la Justicia y, hasta que no exista un fallo judicial, la obra social no la podrá liberar.
La causa -recordó- está en manos del juez Jorge Ballestero; en ella figuran denuncias por presuntos pagos irregulares que el PAMI habría realizado a varios prestadores.
En junio de 1999, y justamente a raíz de este tema, surgió una controversia que salpicó al ex titular del PAMI Víctor Alderete, que fue procesado por otra denuncia y está detenido. Según la revista Veintidós, Favaloro envió tres cartas a altos funcionarios menemistas, incluido Alderete, en las que habló de un "supuesto retorno encubierto".
La obra social había nombrado como "mediador" a un estudio contable que habría pretendido cobrar cerca de 450.000 pesos para verificar la deuda que reclamaba la fundación, de 1.933.000 pesos. Este fue uno de los capítulos difíciles que le tocó librar a Favaloro. Tan sólo una parte de la historia que aún no fue aclarada y que, ahora, suma un nuevo y doloroso capítulo.
Con la colaboración de María José Lucesole y Ramiro Sagasti
El trasfondo
La deuda que el PAMI mantiene con el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, cercana a los dos millones de pesos, es sólo una pequeña muestra de la crisis que sufre, desde hace años, el sistema sanitario de la Argentina. La obra social más grande del país, con casi 4.000.000 de afiliados, le adeuda al sector cerca de 1200 millones de pesos. Con el decreto 925 de 1996, el Estado absorbió parte de esa suma y congeló todos los pagos hasta que las cuentas fueran auditadas. El proceso duró hasta hoy. En total, fueron tres los meses que las clínicas, sanatorios, farmacias y profesionales dejaron de percibir, y que pusieron al borde de la quiebra a cientos de establecimientos.
1- 2
Línea F: así es el proyecto que cambiaría la conectividad sur-norte de la ciudad, desde Barracas hasta Palermo
- 3
Colegios privados bonaerenses piden subir cuotas tras el aumento otorgado a los docentes y alertan por nuevos impuestos
4La Ciudad recupera más de $17.000 millones por mes en prestaciones de salud a obras sociales, prepagas y extranjeros

