
U2 saldó su deuda con la Argentina
Ante más de 45.000 personas, el grupo irlandés abrió anoche en el estadio de River su esperada serie de tres recitales.
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Finalmente, la lluvia no empañó la fiesta: 45.000 personas disfrutaron anoche del primer recital de la banda irlandesa U2.
"Desde que comenzamos con esta gira, en abril de 1997, en ninguno de los shows llovió durante el set", había dicho anteayer uno de los organizadores del segmento latinoamericano de la gira mundial del grupo U2, mientras la lluvia no cesaba de caer sobre la ciudad, y el implacable cielo gris no daba señales de mejoría.
Pero ayer, con el transcurso de las horas, las nubes desaparecieron y el miedo de quienes habían comprado sus entradas para el primero de los tres conciertos de la banda irlandesa desapareció, y marcharon esperanzados hacia el estadio de River Plate. Y aquellas palabras resultaron proféticas. En el show número 78 de "PopMart", el nombre de esta gira que recorre el mundo y que por primera vez trajo al grupo a Buenos Aires, tampoco llovió.
Pocos minutos después de las 22 se apagaron las luces del estadio y el machacante ritmo de "Pop Muzic" terminó con la ansiada espera. Finalmente, y después de varios intentos fallidos por traerlos a la Argentina, U2 daba el puntapié inicial a su primera presentación en Buenos Aires.
Ya habían pasado, en el anochecer, las actuaciones de los grupos soporte: Babasónicos (que salieron a escena poco después de las 19 e hicieron su parte durante media hora) e Illya Kuryaki (con 40 minutos de actuación, finalizados poco antes de las 21), ambos muy bien recibidos por la multitud que iba cubriendo el campo y las tribunas del estadio Monumental. También media hora de música disco que ofreció el mismísimo DJ Howie B, productor de "Pop", último disco de los irlandeses. Sólo faltaba que las verdaderas estrellas de la noche se hicieran presentes y le mostraran a las 45.000 personas que colmaron el estadio, lo que dieron en llamar el Pop Mart Tour.
En medio de un griterío ensordecedor y bajo la potente luz de los reflectores, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. aparecieron entre la multitud y se dirigieron al escenario para realizar uno de los mejores y más completos shows que hayan arribado a estas tierras.
Ya sobre el escenario y con la imponente pantalla (de 17 por 52 metros) de fondo, la banda arrancó con "Mofo", es decir, con el sonido más moderno de esta nueva versión de U2. Para luego dar un giro de 180 grados y dejarle lugar al tema más añejo que el grupo presentó en este concierto: "I Will Follow", de su primer disco "Boy".
En el comienzo, los irlandeses fueron pura potencia y arrasaron tema tras tema, sin dejarle respiro a un público fanático y entusiasta, que coreó cada una de las estrofas de las canciones. "Gone", "Last Night On Earth", "Even Better Than The Real Thing", y "Until The End Of The World" produjeron el efecto deseado en la audiencia. Dos temas pertenecientes al álbum "Pop", y dos de "Achtung Baby", los discos más representados en este concierto.
Al mismo tiempo, las imágenes reproducidas en la pantalla no dejaron de sorprender y asombrar a todos los presentes. Una oleada de intensos colores combinados con animaciones al mejor estilo "por-art" de los sesenta hipnotizó al público.
Entonces, el éxtasis inicial parecía haber pasado. Pero no. Fue el turno de los primeros clásicos del grupo, y otra vez la emoción y la algarabía estallaron entre la gente que no paraba de saltar y bailar. La versión 90 de "New Year Days", y el sentido "Pride (In The Name Of Love)", conformaron uno de los pasajes más memorables del recital.
Un grupo numeroso de Madres de Plaza de Mayo se instaló en el estadio para cumplir con el compromiso que Bono hizo público ni bien llegó con sus compañeros el domingo último a Buenos Aires:invitarlas al escenario durante su megashow porteño.
Fue así que, al cierre de esta edición, una treintena de Madres se aprestaba a participar del espectáculo, acompañando a los músicos durante el último tema:"Mothers Of Disappears" ("Madres de desaparecidos").
Bono vistió a cientos de fanáticos
Identificación: fue notable la cantidad de espectadores que eligió mimetizarse con su ídolo máximo mediante la indumentaria.
Cuando la espera concluyó y todo el estadio de River se unió en un solo grito de celebración porque la larga vigilia había terminado y U2 finalmente estaba en la cancha de River, la imagen de Bono no necesitó espejo alguno para reflejarse y reproducirse decenas, cientos de veces.
No fue una ilusión ni un espejismo. Si un dato llamó la atención a simple vista en la primera noche de música del grupo irlandés en Buenos Aires fue la enorme cantidad de chicos que llegaron a River vestidos de los pies a la cabeza como el cantante de U2.
Todos ellos cuidaron hasta el mínimo detalle:el pelo bien corto, los anteojos amarillos, los pantalones de cuero. Como si quisieran, literalmente, meterse en la piel de la figura con la que festejaban la noche más esperada.
El entusiasmo del público no se agotaba en el potente torbellino musical que los cuatro irlandeses entregaron. Parecía, además, que todo el estadio estaba celebrando una victoria contra los pronósticos más pesimistas en materia meteorológica y contra la lluvia, que después de descargarse sin piedad durante tres días seguidos, dejó lugar como por arte de magia a una noche sin agua ni nubes demasiado amenazantes.
Los primeros de la fila pudieron entonces guardar finalmente las carpas en las que se guarecieron durante una larga espera. Habían pasado toda la noche anterior a la del show pensando en conseguir, una vez dentro del estadio, el mejor lugar para ver a sus ídolos. Muchos de ellos llegaron desde el interior, y entre los más entusiastas se notaba la inconfundible tonada cordobesa.
Apertura con sorpresas
Las puertas de River se abrieron a las 16, pero no sin superar algún inconveniente inesperado. Es que pocos, dentro de la organización, previeron que ayer fue el Día del Empleado Deportivo y hubo menos gente de la prevista para atender el tema de los controles y el ingreso. Pero, con el tiempo, las cosas se normalizaron y, en los momentos previos al número fuerte del show, los inconvenientes del comienzo pasaron inadvertidos.
Dentro del estadio la actividad era febril y no dejaban de encontrar motivos para llamar la atención de los espectadores, en su gran mayoría jóvenes de entre 18 y 30 años.
La promoción, ante todo
Mientras activistas de Greenpeace recolectaban firmas para un petitorio en favor de la energía eólica y en contra de la energía nuclear, algunos promotores inundaban el campo de volantes publicitarios. Pero no promocionaban ningún recital inminente, sino las virtudes de una "hot line" desde la cual, a través de una línea 0 600, se podía hablar con una tal Pamela.
No menos llamativo era el "merchandising" que se ofrecía en distintos puestos o a través de vendedores que caminaban por la cancha. Por cifras que iban desde los cinco hasta los 25 pesos, podían comprarse prendedores, llaveros, almohadillas para el "mouse" de la computadora, gorras, remeras y hasta preservativos que lucían alguna imagen de U2.
No abundaron las banderas, a excepción de una, con los colores patrios de Irlanda, que enarbolaban los integrantes de un club de admiradores cerca del escenario. Con mucha tranquilidad, sólo alterada por el paso peligrosamente cercano a la cancha de varios aviones , la cancha se fue poblando de a poco y cerca de las 21, cuando finalizaba la actuación de los Illya Kuryaki, ya había no menos de 30.000 personas en River.
Una hora después, la cifra llegaba a 45.000. Eran las 22 y, puntualmente, Bono, Clayton, Mullen y The Edge salieron a la cancha. Una fiesta que se prolongará hasta mañana por la noche acababa de comenzar.
Radio y TV
El paso de U2 por la Argentina no pasará inadvertido a través de la radio y de la televisión. Está previsto que hoy, a partir de las 9 y hasta el cierre del recital, en los primeros minutos del sábado, la radio Rock and Pop emita en forma directa toda su programación (que arrancará con el programa "Cuál es") desde la cancha de River. Por supuesto, el broche de esta jornada especial será la transmisión en directo, y en forma completa, de la segunda de las tres actuaciones de la banda irlandesa.
En cuanto a la TV, mañana, a las 22, podrá verse la actuación de U2 en Buenos Aires por Telefé. Para ese programa especial el canal grabará las imágenes del recital de mañana, aunque, para evitar cualquier contingencia, anoche también se registró la totalidad del concierto. Será la tercera vez, durante este "Pop Mart Tour", que la pantalla chica filma un concierto de la banda. Las dos anteriores tuvieron lugar en Sarajevo (luego vistas entre nosotros por el canal de cable HBO)y en México.
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