Relevan al Nº 3 de la Policía Federal
Se trata del comisario general Lissi, a cargo de la seguridad de la ciudad; la medida fue adoptada anoche por la jefatura
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El superintendente de Seguridad Metropolitana de la Policía Federal, comisario general Oscar Lissi, procesado como supuesto organizador de una asociación ilícita que estafaba a los clubes de fútbol, fue puesto en disponibilidad por la jefatura de la fuerza.
De esa manera, el Nº 3 de la Policía Federal dejará de ser, por el momento, el responsable de la seguridad porteña.
La medida adoptada por el jefe de la Policía Federal, comisario general Rubén Santos, se debe al procesamiento dictado el lunes último por el juez Mariano Bergés.
Anoche, voceros del ministro del Interior, Ramón Mestre, dijeron a La Nación que la medida se tomó "para evitar suspicacias, roces y malos entendidos con la Justicia".
Bergés, cabe recordar, también procesó al comisario general (R) Roberto Galvarino -antecesor de Lissi-, al jefe de la comisaría 34a., Juan Carlos Robles, y a los oficiales jefes Juan Bautista Miño, Hugo Miguel López y Osvaldo Sangiorgio.
Todos ellos, según Bergés, participaron de una estafa a los clubes de fútbol por supuestamente cobrarles de más en la seguridad en los estadios. El juez concluyó que enviaban a los partidos menos efectivos de los que en verdad concurrían, aunque se cobraba a los clubes por el total.
No se dieron a conocer mayores detalles, pero se supo que Santos también pasó a disponibilidad al comisario Robles, pues, junto con Lissi, "son los únicos policías en actividad que están involucrados en la causa", según confió un vocero de la fuerza.
El jefe sigue en silencio
Más allá de las drásticas medidas tomadas anoche, el jefe Santos no quiso hablar con La Nación tras los procesamientos, pese a que anteanoche -cuando se excusó telefónicamente-prometió que ayer lo haría.
Santos pudo haber resultado procesado en la misma causa si el miércoles último hubiese sido indagado por el juez Bergés, como estaba previsto.
Pero el jefe de la Federal no se presentó porque el secretario de Seguridad Interior, Enrique Mathov, le encomendó ese mismo día una misión que lo obligó a viajar al interior del país, a 1500 kilómetros de Buenos Aires, según explicó el propio Santos a La Nación la semana última.
"Bergés tenía un interés personal en la causa", dijeron fuentes cercanas a Santos, que no alcanzaron a explicar los supuestos motivos ocultos que tendría el magistrado para buscar el procesamiento del jefe policial.
Bergés, que subrogaba a su parGustavo Karam, con licencia por enfermedad, ya no está a cargo del expediente. Desde anteayer, la causa es instruida por el juez de instrucción Julio Lucini.
Para explicar la supuesta animosidad de Bergés contra Santos, las fuentes del Departamento de Policía dijeron que "el jefe se presentó dos veces en el juzgado. La primera vez le argumentaron, después de haber esperado dos horas, que la computadora no funcionaba y que no podría declarar".
También señalaron que el juez Bergés, supuestamente, coaccionó a cinco suboficiales "para que declararan en contra de sus superiores". Por esa presunta actitud coercitiva, la abogada de la Policía Federal Eugenia Tomir presentó una denuncia contra Bergés en el juzgado de instrucción Nº14 y ante el Consejo de la Magistratura.
Para defender la actuación de Santos las fuentes dijeron que Asuntos Internos también investiga los servicios adicionales y que el propio Santos propuso la creación de un grupo especial de policías dedicado exclusivamente a la violencia en el fútbol, sin obtener respuesta.
Pero, principalmente, se preguntan por qué el juez Bergés no siguió la escala jerárquica y saltó en su investigación directamente hacia Lissi y el propio Santos. "Tal vez, apremiado por la falta de tiempo, dejó ver que su objetivo era el jefe", dijo la fuente.




