
Las asambleas vecinales, cuna de futuros líderes
Más de 40 ya funcionan en Buenos Aires
1 minuto de lectura'
Jueves a la noche en la esquina de avenida Santa Fe y Scalabrini Ortiz. El tránsito está cortado por un grupo de vecinos y una patrulla policial observa desde lejos. Un cable descolgado de un balcón logró que el micrófono funcionara. "No estamos acá por el asunto del corralito", gritó Cristian, un vecino que hace las veces de vocero. Las cacerolas, trompetas y palmas comenzaron a sonar. De esta forma quedaba inagurada la quinta asamblea vecinal del barrio de Palermo.
Es una de las 42 agrupaciones que funcionan en Capital Federal. Sus integrantes trabajan de manera activa y de viva voz. Se declaran en contra de cualquier partido político que los quiera utilizar. Conforman las asambleas barriales. Una nueva manera de reclamar ante las autoridades. Una nueva forma de hacer política y también de liderar reclamos.
Ni banderas ni partidos
"No queremos banderas de ningún partido político, ya que fracasaron", dice Miguel Cattaneo, que participa desde el 2 de enero último y es integrante de la comisión interbarrial.
Estos vecinos rechazan la identificación con cualquier agrupación política. "La gente que actúa en las sombras, sin identificarse, tendría que decir abiertamente a qué partido representa", opina Miguel, y recibe el apoyo unánime de los vecinos que lo rodean.
Helena Rubianes viaja una hora, desde La Boca hasta Federico Lacroce y Zapiola, para sumarse a la asamblea del barrio de Colegiales-Chacarita. "No quiero participar de asambleas políticas, sino que quiero al vecino raso que está en la misma situación que yo", se quejó. "Vengo a aprender y a acompañar, no a protagonizar", fue su respuesta cuando se le preguntó sobre cuál era su papel dentro de la reunión.
Alguien proponía cortar la calle, pero la propuesta fue rechazada "para no perjudicar a nadie".
Diez minutos después se eligió un coordinador para asentar las propuestas y otro para el registro de las votaciones. La lista de oradores sumó 30 vecinos. Cada uno tenía dos minutos para hablar.
Pablo Bergés fue uno de los primeros en tomar la palabra, estaba entusiasmado y quería ser conciso. "El 2 y 3 de febrero cacerolazo mundial", anunció, mientras recibía el apoyo inmediato de los presentes.
Un denominador común que se pudo observar en las distintas asambleas es que la palabra líder no aparece en el "discurso" que ofrecen los distintos oradores. El sólo protagonismo crea malestar entre la concurrencia y los mensajes que no llevan a ninguna parte son callados por un "vayamos al punto o que tome otro el micrófono".
"La gente está muy sensible y la sola frase ´personería jurídica´ le da fobia", explicó José Borgaglio (36), quien militó "alguna que otra vez". Y agregó: "Gritar en una esquina no sirve, hay que ir más allá de eso", aunque no quiso o no supo responder hacía dónde.
Alguien que no le teme al protagonismo ni a la exposición es Liliana Mondino. Cuando tomó el micrófono, una cámara de un canal de televisión le iluminó el rostro.
"Soy un miembro no representativo de la asamblea y hablo en base a mis propias ideas, haciendo política como sé", dijo.
Mondino, cada vez que puede repite su muletilla: "Hablo por mí misma, por nadie más".
Mondino tiene junto a su esposo un taller de impresión en el barrio de Colegiales, donde se imprimen los volantes que se reparten en la asamblea.
Esta mujer de 51 años y sonrisa fácil contó que la semana última recibió 200 e-mails de distintas partes del país y del mundo pidiéndole un mensaje.
"Estoy sobrepasada en mis emociones", dijo, y aseguró que no le interesa la política más allá de su barrio. "¿Líder? No, mire, yo creo que el rótulo de líder me queda grande", dice con sinceridad.
A poco más de un mes de su aparición, las asambleas barriales se han transformado en una herramienta más -y de mucho peso- para peticionar frente a las autoridades.
La mayoría confía en que se pueden alcanzar los objetivos planteados sin ser utilizados políticamente.
Eso sí, para muchos la situación también demanda decisiones rápidas. Como en el caso de Isabel Blanco (55), que sostiene que más allá de reunirse para hablar, "acá lo que necesitamos es lograr algo concreto".
Autoconvocados
Francisco Mondino
- Es el encargado de prensa y relaciones públicas de la asamblea barrial de Colegiales y Chacarita y asiste con su esposa a cada una de las reuniones. "Es que en mi casa hacemos todo en familia", explica. En su taller de imprenta se redacta un boletín informativo sobre cada una de las actividades del grupo.
Helena Rubianes
- Vive en el barrio de La Boca, pero participa de las asambleas que se realizan en Lacroze y Zapiola, pese a que llegar hasta ese lugar le demanda más de una hora de viaje en ómnibus. "No quiero participar en asambleas políticas, quiero encontrarme con vecinos rasos que están en la misma situación que yo.. Aqui vengo a aprender, no a protagonizar."
Pablo Vergés
- Se entusiasma con la idea de llegar a concretar un cacerolazo mundial programado para el 2 y 3 de febrero. " A través de Internet ya logramos establecer contacto con argentinos que residen en Madrid, Barcelona, Roma y Berlín."
1
2“Milagro”: revolucionó la educación de un pueblo, llegó al Ministerio y su receta es referencia en toda América Latina
- 3
Colegios privados bonaerenses piden subir cuotas tras el aumento otorgado a los docentes y alertan por nuevos impuestos
4Video: así fue el feroz temporal que azotó Tucumán y causó inundaciones, rutas cortadas y suspensión de clases

