
Lanusse: Corach da respuestas infantiles
Explicación: el fiscal respondió la afirmación del ministro de que fue la familia del funcionario judicial la que pidió el retiro de la custodia.
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El fiscal Pablo Lanusse atacó duramente al ministro del Interior, Carlos Corach, a quien responsabilizó por la seguridad de su familia.
"Las respuestas de Corach son muy infantiles", dijo Lanusse con referencia a los dichos del ministro, quien adjudicó el reciente atentado contra la hermana del fiscal al retiro de la custodia, decidido por la Justicia, "a instancias de la propia familia".
A juicio de Lanusse, "la gente ya no cree en explicaciones" de ese tipo, y pidió al funcionario "que se ponga a trabajar en el caso".
El viernes último, la hermana mayor del fiscal, Silvia Lanusse de Bado, sufrió un ataque por parte de dos desconocidos que la abordaron en su casa de Tandil y la obligaron a arrodillarse y a cortarse el pelo.
Esa fue, por lo menos, la séptima agresión que sufrió la familia del fiscal Lanusse, quien, a fines del año último se apartó de la causa en la que se investigan maniobras ilegales con exportaciones de oro.
En tanto, y en diálogo con La Nación, la conmocionada mujer señaló: "Hemos recibido llamadas de apoyo de amigos, familiares y periodistas, pero, todavía, hay una comunicación ausente: la del Gobierno".
Poco antes, Corach había señalado que dispuso que "más de 65 hombres trabajarán" en la investigación de los ataques al fiscal y que ahora "toda la familia" volvió a tener custodia.
En horas de la tarde, en una entrevista con La Nación, Lanusse ponderó al actual procurador general, Nicolás Becerra.
"El puso todo el Ministerio Público a disposición de la causa por las agresiones. Eso es algo que nunca hubiera hecho (su predecesor) Angel Aguero Iturbe, quien -dijo- jamás demostró interés por las agresiones."
Lanusse dijo que "la causa judicial está bien dirigida" y agregó: "Tengo firmes convicciones de que muy pronto el juez va a dar con uno de los agresores".
Lanusse confía en que se identifique a los agresores
El fiscal confío en el juez Bergesio, pero puso en duda la actitud de Corach, a quién le pidió que "trabaje en serio".
El fiscal Pablo Lanusse calificó de "muy simples e infantiles" las respuestas que dio el ministro del Interior, Carlos Corach, para explicar las agresiones sufridas por él y su familia y le pidió indirectamente que "se ponga a trabajar" en el caso.
"Quiero ver dentro de un mes, cuando haya pasado el escándalo, cuánta gente puso a trabajar en la calle para dar con los responsables de los ataques", dijo ayer el fiscal Lanusse, quien confía en que la Justicia identifique pronto a los agresores de su familia.
En su nuevo despacho de la fiscalía criminal NÝ4, Lanusse dialogó con La Nación y, a pesar de su intento por medir cada una de sus palabras, su angustia e indignación parecieron doblegarlo por momentos.
"Por lo de Cabezas, culpa a la Policía Bonaerense. Por las agresiones a mi hermana, nos echa la culpa a mí y al juez Bergesio (a cargo de la causa de la investigación por las amenazas). Yo no quiero discutir con nadie ni echarle la culpa a ninguna institución, pero creo que Corach, cuando habla, se olvida de que por su cargo él tiene el deber de garantizar la seguridad de todos los ciudadados".
La controversia
Por la mañana, en un desayuno de trabajo en su domicilio, Corach recordó que la vigilancia que poseían los familiares del fiscal fue levantada por orden de la Justicia "y a instancias de la familia".
El ministro apuntó también que el Gobierno "mantuvo más de 60 personas trabajando durante varios meses" en las agresiones y amenazas al entorno del fiscal.
Lanusse ratificó los dichos de Corach, pero agregó: "Si él consideraba que era necesaria la custodia de mi familia, debió decírselo al juez".
Corach se excusó: "Lo que ocurre es que, desgraciadamente, estos episodios se producen cuando, por diversas razones, la custodia no está".
El ministro añadió que, tras la reciente agresión a la hermana mayor del fiscal se "se repusieron las medidas de protección en la vivienda de todos los familiares" del funcionario judicial. Por decisión del juez, Pablo Lanusse nunca dejó de tener custodia.
Cruento ataque
Lanusse y sus familiares sufrieron intimidaciones a raíz de su intervención en la causa en la que investigó a la denominada "mafia del oro" y el último de los incidentes ocurrió el viernes, en Tandil, cuando un desconocido obligó a su hermana Silvia a cortarse el pelo.
La nueva agresión fue repudiada por sectores políticos que responsabilizaron por el hecho a Corach, quien recordó que Silvia Lanusse ya no tenía custodia a raíz de un pedido de su hermano al juez federal de San Isidro que investiga las intimidaciones, Conrado Bergesio.
La nueva intimidación al fiscal Lanusse mereció también un comentario de parte del gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde, quien llegó hasta a sugerir la posibilidad de establecer una recompensa para quienes aporten datos sobre el hecho, tal como lo dispuso con el caso del fotógrafo José Luis Cabezas.
Asimismo, todos los fiscales del fuero de instrucción respaldaron la actitud de Lanusse.
Un día después de conocerse la agresión sufrida por Silvia Lanusse de Bado, se supo ayer que el jueves último se recibieron amenazas contra el fiscal Rodolfo Argerich, a cargo de las investigaciones de los ataques que sufrió la hermana del periodista Antonio Fernández Llorente (de lo que se informa por separado).
En tanto, el fiscal Lanusse no disimuló su malestar para con las explicaciones dadas por el ministro del Interior.
"Escuché decir al señor ministro del Interior que yo pedí que se levante la custodia. No se trata de evitar responsabilidades, no me interesan responsabilidades políticas. Pido que se pongan a trabajar en encontrar a los responsables del hecho y evitemos problemas de cartel", dijo Lanusse en diálogo con Radio del Plata.
El fiscal añadió que "son respuestas muy simples y la sociedad no es tonta, ya no se traga una respuesta infantil de alguien que tiene la responsabilidad de la seguridad nacional", en referencia al titular de la cartera de Interior.
Luego, el fiscal solicitó a las policías Federal y Bonaerense que "dejen los problemas de cartelera" para resolver su situación y cuestionó a Corach luego de escucharlo hacer declaraciones a la prensa.
El funcionario judicial recordó que "en la única oportunidad" en la que estuvo reunido con Corach le dijo "las cosas que pensaba" sobre las siete intimidaciones sufridas en el último año y medio, entre agresiones contra su persona y a familiares y amenazas.
-¿Qué piensa de las agresiones contra su familia?
-Estoy alarmado por la información que manejan los agresores. Hay una certeza de movimientos, de información de esa gente, que no me extrañaría que tengan acceso a los medios.
-¿Por ejemplo?
-Nosotros habíamos decidido mantener en estricto secreto el ataque a mi hermana Silvia. Y no se pudo.
Todos, menos el Gobierno, se solidarizaron con la hermana
Ausente: la agredida hermana del fiscal señaló que ningún funcionario oficial se interesó, hasta ayer, por su suerte y la de su familia.
TANDIL.- El teléfono de la familia Bado no para de sonar. Durante las últimas 48 horas llamaron los familiares, los amigos y centenares de periodistas. Todos, menos el Gobierno.
"Los allegados nos fortalecen con su respaldo, el periodismo nos ayuda en lo que puede, pero hasta ahora no recibimos ni una palabra de las autoridades nacionales", dijo, con preocupación, Silvia Lanusse de Bado.
La mujer comienza a reponerse del mal momento que vivió el viernes último, cuando un desconocido la obligó a raparse como parte de un acto de intimidación contra su hermano, el fiscal Pablo Lanusse, que hasta el año último investigó la mafia del oro.
La única respuesta oficial que han tenido hasta el momento es el regreso al frente de la vivienda de un agente de la Policía Federal, que se pasea frente al acceso al zaguán donde comenzó aquel lamentable suceso.
Es la única guardia suministrada: "No nos han puesto ni ofrecido otro tipo de custodia", explicó la hermana del fiscal, que ayer volvió a mostrarse por las calles de Tandil.
Junto con su marido, Ramiro Bado, concurrió a presenciar el acto del Día de la Independencia en el colegio San José, donde estudian sus hijos.
-La semana pasada hubo una amenaza de bomba en el colegio al que concurren sus hijos. ¿Usted vincula ese caso con lo que le tocó vivir el viernes?
-No lo podemos tomar como un acto dirigido a intimidarnos a nosotros o más precisamente a mi hermano. Este tipo de amenazas se ha dado también en otros colegios.
-Su familia sufrió ya siete agresiones. El ministro Corach señaló que mientras estuvieron con custodia, a nadie le pasó nada.
-Si la cosa fuera así, no van a alcanzar los policías para custodiar a todas las personas. No podemos estar dependiendo de caminar con un custodio al lado.
-¿Tenían tanta seguridad de que todo había terminado como para retirar la custodia?
-Nosotros nunca pedimos la custodia. Nos la impusieron y no nos negamos, incluso la vigilancia personal que duró hasta diciembre, cuando mi hermano pasó a la fiscalía de instrucción. Y ahora creí que ya podíamos estar tranquilos.
-¿Cómo fue que se quedó sola, siendo que nunca lo estuvo?
-Se dio una serie de coincidencias _señala el esposo_: ese día viajé por primera vez después de seis meses y los chicos se fueron a Mar del Plata a jugar al tenis. Como verán, nosotros hacíamos nuestra vida normal.
-Después de los ataques a sus hermanos, ¿nunca pensó que la próxima podía ser usted?
-No, para nada. Como tampoco entendí al principio por qué el viernes había un sujeto en el zaguán que me atacaba, aunque me lo hizo entender cuando me nombró la causa del oro.
-¿Jamás notaron movimientos extraños cerca de su casa?
-Nunca, pero ellos conocían cada uno de nuestros movimientos. Tenían todo absolutamente planeado.
-¿Algún vecino vio algo?
-No, y es casi imposible, porque este zaguán es muy oscuro. Aparte no me dieron tiempo a nada. Sabían muy bien a qué hora salía yo y en ese momento me atacaron.
-¿Por qué cree que apuntan a usted, a su hermana, y no directamente al fiscal?
-Esta gente busca tocar partes débiles, en este caso las hermanas mujeres de un varón. En este caso, yo soy la más chica de las mujeres y a lo mejor piensan que le dolería mucho más a Pablo.
-¿Cómo han reaccionado sus chicos?
-Con tranquilidad y mucho enojo. Los varones con su madre son muy especiales, pero nos ven tranquilos, serenos y con mucha fuerza interior para salir adelante.
Silvia Lanusse es una ama de casa normal. Atiende a sus hijos y en los ratos libres colabora con tareas administrativas en el trabajo de su marido, que es consignatario de hacienda.
Después de los atentados a sus hermanos Pablo y Patricia, pensó que a ella no le tocaría una suerte similar, pero le llegó el turno.
Con menos dolor físico, es cierto, pero con un daño psicológico evidente.
"No nos van a hacer caer con este ataque, y menos a Silvia. Ella es una mujer muy cerebral, segura de sí misma y firme en sus convicciones", aclara Ramiro Bado. Con entereza, Silvia afronta la realidad y el futuro.
-¿Qué análisis hace usted de todo esto?
-Me parece que hay una impunidad total, que esta gente sabe lo que hace, lo que nosotros hacemos, lo que buscan. Actúan muy tranquilos, no son inexpertos, y me intranquiliza cómo saben todo de nosotros y de sus posibles víctimas. Me pidieron que Pablo deje su trabajo porque lo tenían en la mira.
"Ahora yo me pregunto, si a un fiscal le tenemos que hacer abandonar su labor para estar tranquilos, ¿en qué país estamos?", concluyó Bado.
Ahora hay amenazas a otro fiscal
Anónimo: a Rodolfo Argerich, que interviene en la agresión a la hermana del periodista Fernández Llorente, le dijeron que no molestara más.
El fiscal del fuero penal Rodolfo Argerich, que entiende en la causa abierta por la agresión sufrida por la hermana del periodista Antonio Fernández Llorente, denunció haber recibido amenazas telefónicas para que "se dejara de molestar con el tema".
Argerich, fiscal nacional de instrucción en lo criminal, narró que el jueves último, a las 2.45, el escribiente de la fiscalía recibió el llamado, por el que se le advirtió que "vas a terminar peor que Lanusse".
La amenaza se refería al fiscal Pablo Lanusse, quien investigó la llamada mafia del oro y sufrió múltiples amenazas y agresiones físicas, al igual que varios de sus familiares.
En declaraciones radiales, Argerich agregó que también uno de sus hermanos, que ocupa el departamento donde el letrado vivía anteriormente, recibió varios llamados extraños en las últimas dos semanas.
"No recibe amenazas concretas, pero le ponen música y le cortan. Me han dicho que es un modus operandi también muy clásico este tipo de acción intimidatoria. Pero no estoy seguro de que esté relacionado con mi amenaza" explicó el fiscal.
Argerich destacó la "solidaridad de todos los fiscales de instrucción con la intención de tener una respuesta institucional fuerte a esto. El procurador general de la Nación, Nicolás Becerra, nos ha dado su apoyo y la idea es que donde molestan a los fiscales, que haya 40 atrás, o sea redoblar la apuesta cada vez que se haga esto como para mostrar que no se van a lograr los fines de lo que pretenden".
En tanto, el juez en lo penal de La Plata César Melazo fue amenazado telefónicamente, de lo que se informa en la sección Deportes y Carreras.
No hay ningún detenido
El procurador general Nicolás Becerra le comunicó ayer al fiscal Pablo Lanusse que todo el ministerio público en pleno investigará las amenazas que él y su familia sufren desde noviembre de 1995.
En tanto, el secretario de Seguridad bonaerense, Carlos Brown, puso a toda la Policía Bonaerense a disposición del juez federal Conrado Bergesio (a cargo del expediente que investiga las más de quince amenazas que sufrió la familia Lanusse) y el comisario Rivero, en nombre del titular de la Policía Federal, comisario general Adrián Pelacchi, le dijo personalmente a Lanusse que "la policía estaba a disposición de su familia".
En el expediente por las amenazas no hay detenidos. Pablo y Patricia Lanusse y un vecino de la localidad de Pilar lograron confeccionar tres identikits de los agresores de ataques anteriores contra la familia del fiscal.
Roberto Di Martino, un genovés de 33 años, fue el primer detenido del caso. El 24 de noviembre del año último, el ministro del Interior, Carlos Corach, se jactó de "que habían atrapado al agresor de Lanusse y asesino del empresario de la noche Leopoldo "Poli" Armentano".
El juez Bergesio procesó a Di Martino por coacción agravada el 8 de noviembre último y el 9 de enero del actual fue liberado por falta de méritos por la sala de feria de la Cámara Federal de San Martín.
Amenazas telefónicas
El segundo detenido, también liberado, fue un hombre llamado Marcelo, cuyo apellido no trascendió. Fue indagado porque se lo vinculó con amenazas telefónicas a la casa del fiscal.
Sin embargo, su estrategia de defensa fue exitosa: "Mi número telefónico difiere en un dígito del de Lanusse, yo nunca lo amenacé. Debe haber sido un error de los investigadores", dijo el imputado.
En tanto, ¿qué pasó con la llamada causa del oro?
La investigación acumuló ya 28 cuerpos de expediente y, aunque la fiscalía solicitó 62 indagatorias, hoy tiene un solo procesado y está excarcelado: Miguel Seligman, vicepresidente de Casa Piana.
Enrique José Piana, presidente de la firma, está preso en Estados Unidos a disposición de Ballestero. En los últimos días fueron indagados por los delitos de defraudación reiterada, asociación ilícita y lavado de dinero Martín Suarez Anzorena, Roberto Limardo, Rubén Gobi , directivos de Piana y de firmas vinculadas con un supuesto fraude con reintegros por exportaciones de oro.
En tanto, Daniel Iacobelli (ex director de American Precious Metal) espera su turno para declarar.





