
La hora de Las Cañitas
Se revalorizará este sector de Palermo con mejoras en las calles Báez y Arguibel; el GCBA también estudia mejoras en el bulevar Olleros
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A fines del siglo XIX, la avenida Luis María Campos era conocida como el Camino de las Cañitas. El motivo de su nombre difiere entre quienes sostienen que así se lo llamó por las plantaciones de cañas que crecían en los bordes del camino y los que dicen que a pocos metros del arroyo Maldonado había una pulpería donde se detenían los conductores de carretas a tomarse una cañita. Pasó el tiempo, claro, y lo cierto es que a la luz del boom gastronómico, la zona se transformó y dejó de ser un lugar de simple tránsito.
Las Cañitas no integra el imaginario colectivo de los cien barrios porteños -como popularizó Alberto Castillo allá por la década del 40-, en una ciudad en continuo movimiento que permitió el nacimiento de barrios nuevos como Puerto Madero y el reconocimiento de otros con identidad propia, como Parque Chas.
Con la puesta en valor de la calle Báez, entre bulevar Chenault y Clay, y la calle Arguibel, entre Báez y el Campo de Polo -esta última no se ejecutará en la primera etapa de la obra-, Las Cañitas busca ajustarse a su dinámica actual.
Según la Dirección General de Proyectos Urbanos y Arquitectura porteña, la intervención por realizarse en Báez apunta a cualificar el espacio público de la ciudad, mediante la recuperación del comercio minorista y la rehabilitación de funciones de las calles comerciales. Se intenta consolidar las identidades barriales a través de sus sitios de interés y se pretende, además, recuperar las veredas como lugares de tránsito peatonal y encuentro con una renovada calidad espacial.
El ensanche de las veredas en las esquinas permitirá generar dársenas de estacionamiento en mano derecha (no se podrán dejar los autos en la calzada izquierda), con lo que se quiere evitar también que se estacionen autos sobre las ochavas.
"Básicamente se va a nivelar la vereda con la calzada, como en la plaza San Martín y en el pasaje Tres Sargentos. Los solados de las veredas serán de loseta granítica, con guardas de loseta lisa, mientras que el sector de la calzada se materializará con solado intertrabado (se colocarán bolardos para demarcar el área de vereda). Se cambiarán los sumideros y, paralelamente, se hará la obra hidráulica para mejorar la circulación de agua y el drenaje. Habrá luminarias nuevas y reposición del arbolado urbano", dijo la licenciada María Alfonsín, coordinadora de Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Desarrollo Urbano de la ciudad.
La puesta en valor de la zona es un pretendido reclamo de la Asociación Vecinal del Barrio Las Cañitas, que luego de insistir logró acordar el conjunto de reformas que flexibilizará el uso de veredas y calles.
"Yo viví la transformación de Las Cañitas y desde las últimas tres décadas que no había obra pública en la zona. Se veía venir el crecimiento y por eso, en 1997, nos constituimos como asociación. No nos sentíamos identificados con el Centro de Gestión y Participación Comunal (CGPC) de la zona y sólo había clubes con fines deportivos y sociales. Un día me asomé al balcón de mi casa y observé los autos estacionados arriba del bulevar, ahí me puse a pensar que algo teníamos que hacer", contó Jorge Serrano, miembro de la entidad.
Bulevar Olleros
El presupuesto estimado para la obra de puesta en valor de Las Cañitas es de 3.549.974 pesos y el plazo de tareas es de 4 meses, mientras que para el proyecto de reforma del bulevar Olleros es de 3.880.278 pesos. Ambas licitaciones estaban previstas que se hicieran el viernes último.
El deseo de los integrantes de la asociación vecinal es que se integren, además, otros sectores del barrio como Chenaut y Olleros al rediseño urbano propuesto en consenso con el gobierno porteño. Al respecto, Alfonsín se mostró en favor de preservar las características de los bulevares.
"Había posiciones divergentes con los vecinos -apuntó Alfonsín- así que se decidió mantener los adoquines en el bulevar Olleros y volver a colocarlos con un tratamiento que va a soportar mejor el paso de los autos. Se va a mantener el adoquinado en todas las cuadras y en las esquinas sí se harán partes en hormigón, porque esa zona es más complicada para cruzar, sobre todo para aquellas personas que lo hacen con sus bebes en cochecitos. Habrá intervenciones en el bulevar, con renovación de bancos de material resistente, luminarias y algunas plantaciones nuevas."
El anuncio, a principios de este año, de la repavimentación de la calle Olleros, entre Luis María Campos y Libertador, había despertado una fuerte resistencia vecinal: los vecinos no querían la remoción del adoquinado. Al respecto, Santiago Pusso, miembro de la ONG Basta de Demoler, expresó: "El adoquín forma parte del paisaje urbano, además de las ventajas técnicas que ofrece. Hay lugares, como en las avenidas, que puede resultar conveniente la pavimentación, pero en las de tránsito lento no se justifica y un cambio no haría más que alentar la intensidad vehicular. En relación con la puesta en valor de algunos sitios, lo que creemos es que se debe respetar la identidad barrial. Las Cañitas no es lo mismo que San Telmo, por ejemplo, como para que se tome un mismo modelo arquitectónico".
Para la arquitecta Adriana Piastrellini, de la Asociación Vecinal Las Cañitas, lo importante "es preservar la vegetación diferente de bulevares como los de Chenaut y Olleros, que representan verdaderos oasis urbanos en la ciudad. Nuestro objetivo como entidad vecinal apunta no sólo a mejorar la actividad comercial del barrio, sino también a darle un valor cultural, y eso incluye recuperar los terrenos del ex Centro Ecuestre Militar como paseo de actividades culturales".
Además, los vecinos aspiran a la apertura de Báez bajo las vías por un túnel peatonal y vehicular que vincule el barrio con un edificio de valor patrimonial que quedó olvidado en las proximidades de Jumbo. Así esperan en Las Cañitas recibir el Bicentenario de la Revolución de Mayo de 1810.
LOS INCAS Y MELIAN
En más de una ocasión hubo intentos de pavimentar dos vías de acceso tradicionales de Belgrano R: avenida de los Incas y Melián. Incluso, en la primera se pensaba eliminar su pintoresco bulevar. Pero la fuerte resistencia de los vecinos lo impidió. Hace poco más de un año se hicieron tareas de reacondicionamiento del adoquinado. Al respecto, la paisajista Sonia Berjman advirtió: "Hay que tener cuidado con la técnica que se emplea porque en los Incas echaron asfalto entre las juntas de los adoquines y eso perjudicó la permeabilidad. Además, una duda que tengo, ¿adónde van a parar los adoquines que se quitan de la ciudad?"
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