
Klodczyk dejará su cargo en noviembre
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LA PLATA.- Pese a que el gobernador Eduardo Duhalde sostuvo hace sólo 10 días que el jefe de la Policía Bonaerense comisario general Pedro Klodczyk era el mejor que había conocido ayer anunció su pase a retiro para el 14 de noviembre próximo.
Tres nombres son los que se escuchan con más fuerza para reemplazar a Klodczyk: primero se menciona al director de Investigaciones comisario general Armando Calabró; le siguen los comisarios generales Oscar Alberto Rossi a cargo de la Dirección General de Prevención y Represión del Narcotráfico y Domingo Francisco Lugo titular de la Dirección de Ciencia y Técnica Criminalísticas.
El punto final para la gestión de Klodczyk llegó tras una seguidilla de hechos que involucraban en graves delitos a efectivos de la fuerza.
Cuando en febrero último policías desaforados cargaron en el centro de esta ciudad contra periodistas y estudiantes en ocasión de la reunión de la Asamblea Universitaria el jefe policial comenzó a transitar un camino inexorable hacia el retiro.
Sin embargo llegó a la conclusión de que el problema excedía lo meramente policial y que se estaba produciendo en el propio gobierno un desgaste de características similares al ocurrido en el Ministerio de Defensa.
Encuestas y susurros
Una encuesta -método que el mandatario sigue con fervor- le reveló que la imagen de la policía se encontraba en su piso histórico; a muchos les espantó que el descrédito advertido casi era comparable insólitamente con el de la policía de la década del setenta.
Esos sondeos rápidos que suelen hacerse para comprobar determinadas sensaciones térmicas concluyeron -otra vez insólitamente- que a mucha gente le preocupaba tanto la sensación de inseguridad que transmite hoy por hoy la policía como la tan temida desocupación.
Hace apenas unas horas alguien le sopló al oído al gobernador que dos publicaciones muy importantes estaban preparando su artillería para salir en los próximos días con severas embestidas contra la policía provincial.
Los golpes a los estudiantes en febrero no fueron un hecho aislado sino la manifestación inequívoca de una cancrosis que alimentada por una sucesión de incidentes graves iba a minar el organismo de una repartición a la que cantidades inadmisibles de sus propios hombres se empeñaron en colocar ante una situación de rechazo generalizado por parte de la sociedad.
Opiniones al margen ya en febrero la situación dio como para que el mandatario contestara a los diversos embates con el concepto de que si bien Klodczyk tenía decidido de antemano su alejamiento apenas lo haría a fines de diciembre cuando completara la reestructuración que tenía encomendada.
De esa reestructuración ahora volvió a hablar Duhalde aunque no en los términos anteriores sino consignando que el jefe y la cúpula policial darían el paso al costado a fin de año.
Voces contrarias
A los sucesivos elementos externos deben añadirse las voces en contra de la permanencia de Klodczyk que surgieron en el gabinete de Duhalde.
"Barajar y dar de nuevo" fue la expresión que utilizó el mandatario al anunciar el alejamiento de su jefe policial cuestión que ya resuelta y blanqueada podría anticiparse en un par de meses.
Esto será así porque a Duhalde le preocupa considerablemente que la caída de imagen del gobierno nacional se traslade en términos similares al ámbito provincial. Y lo que es más grave desde el punto de vista de sus propias aspiraciones presidenciales a la visión con que la gente lo había distinguido como gobernante.
Si bien hay muchos oficiales de alto rango con el uniforme de gala planchado y listo para el juramento lo cierto es que todo es aleatorio ya que la suerte de algunos señala el destino de los demás según edades y jerarquías como sucede en toda fuerza militarmente escalafonada.
Con retiro obligado por lo que es tradición estarán el subjefe del cuerpo comisario general Norberto Padilla y el considerado tercero en la Plana Mayor Héctor Bassino.
Demasiados golpes
Después todo es pura especulación. Gente del organismo dijo a La Nación: "Con los golpes que recibíamos desde febrero último muchos veíamos que el gobernador se demoraba en descomprimir la situación con el anuncio de ayer".
Esos observadores internos habían tomado en cuenta otros alejamiento previos anticipadores: hace ya un tiempo el del director de Seguridad comisario Simón Robrero; más acá en el tiempo el paso al costado de varios comisarios mayores como el muy apreciado jefe de la Unidad Regional La Plata Julio Gómez Sánchez.
"Esos rajes -se dijo en la jerga- anunciaron que se venía algo pesado. Agréguele que están en la cuerda floja el actual jefe de Unidad Regional La Plata Basilio Holos los mandos de algunas comisarías y las autoridades de la Patrulla Bonaerense también de La Plata y verá que el cambio es gradual pero profundo".
El jefe Klodczyk está solo y espera
Presiones:el gobernador bonaerense decidió hacer el anuncio para tratar de evitar la desgastante situación de un funcionario policial que ha sido considerado como muy allegado a su gestión política.
El jefe de la Policía Bonaerense comisario general Pedro Klodczyk pasará a retiro el 14 de noviembre próximo según informó el gobernador Eduardo Duhalde ayer por la mañana.
La pregunta es: ¿por qué Duhalde se lanzó al agua con una fecha cierta cuando hasta hace dos días insistía en que Klodczyk es el mejor jefe policial que él hubiera conocido? Para los analistas el gobernador se vio compelido a fijar fecha por la combinación irresistible de los siguientes elementos:
- En medio de una interna feroz -Ortega Cavallo el abandono de Menem- la necesidad de frenar de una vez la presión de los que le pedían diariamente el alejamiento del jefe policial y al mismo tiempo evitar un mayor desgaste del hombre en crisis su amigo.
- También aprovechó que el secretario de Seguridad Alberto Piotti se encontraba en Chile en un fin de semana largo para acompañar a una de sus hijas en una competencia de esquí.
- Por último hubo una aceleración en los últimos tiempos en el desgaste de Klodczyk por su relación con el comisario Juan José Rivelli policía vinculado con el atentado contra la AMIA y el escándalo que significó la comprobación de que parte de la División Narcotráfico de Quilmes era una verdadera célula de traficantes.
Razones
Todo hace suponer que Duhalde explotó ante la presión y sin mayores previsiones ya que debía haber previsto que el anuncio dejará a la fuerza policial con un titular que será meramente decorativo hasta el 14 de noviembre cuando se retire.
Un jefe con mando a plazo fijo pierde en cualquier terreno el peso propio de su autoridad y en una fuerza con 45.000 hombres eso es algo de riesgo.
El gobernador aprovechó la ausencia de Piotti también jaqueado por la oposición: cuando el ex juez federal llegó a la Secretaría de Seguridad Klodczyk ya era jefe de la policía puesto directamente por Duhalde. Correspondía entonces que quien puso al hombre en el lugar cargara con el "mochuelo" de sepultar al amigo.
En San Vicente
Una digresión: Piotti estaba al tanto. Un domingo por la tarde hace dos semanas en una reunión entre el secretario de Seguridad Klodczyk y Duhalde -en la quinta de éste en San Vicente- el mandatario preguntó de pronto: ¿Cuándo son los recambios en la policía? Se le informó que en noviembre. "Vayan preparando los relevos" concluyó.
Como se dijo uno de los elementos desencadenantes de la declaración de ayer -tal vez el de más peso- fue el acelerado desgaste de la figura de Klodczyk en los últimos tiempos con presión sobre el gobernador desde el abanico opositor acaso con alguna zancadilla agregada del ultramenemismo.
Porque -evidencian los analistas- en el problema que se vive en la Policía Bonaerense una porción responde a la pura realidad; otra a la lucha interna de siempre en ese cuerpo y otra al juego político de eterna preelectoralidad que vive todo el país.
Los que ven dibujos hasta en el agua recuerdan dos cuestiones consideradas como balazos en las manos del jefe policial: el comisario Juan José Rivelli -implicado en los robos de automotores a los que se vincula con el atentado en la AMIA- ha dicho con sospechosa insistencia que trabajó "mucho" con Klodczyk cuando éste aún no era el jefe de la policía desde ya. Klodczyk admitió eso públicamente cuando fue interrogado por el periodismo al respecto: había trabajado con Rivelli.
Con más peso aún se agrega que Klodczyk fue jefe de organismos dedicados a la lucha contra el tráfico de drogas. Hace pocos días "reventó" la tarea delictiva que realizaban como una célula de un cartel policías de la División Narcotráfico con asiento en Quilmes.
"Si Klodczyk no sabía lo que podía dejar atrás cuando fue elevado al actual cargo si aún ahora no oteaba en lo que fue su medio vieja costumbre policial no puede decirse que sea un buen jefe" fue la conclusión.
Estilo ágil y comunicativo
Con facciones que no pueden negar su origen en Europa oriental Pedro Anastasio Klodczyk es un hombre de palabra fácil de decisiones rápidas y con buena comunicación con la civilidad y con la prensa.
El jefe policial nació en la Argentina el 8 de octubre de 1940 es casado y vive en Lanús Oeste.
Sus costumbres domésticas son poco estruendosas. Le gusta la buena comida -prefiere las pastas con los límites que impone la línea física- y además de un vestir atildado no abunda en adornos ni acude a ropajes floridos cuando está franco de servicio.
A poco de hablar con este policía el interlocutor descubre su base cultural: es bachiller nacional y cursó hasta tercer año la carrera de abogacía en la Universidad Nacional de Buenos Aires.
En 1962 egresado ya de la Escuela Vucetich tomó destino en el rumbo de los tribunales y ocupó varios cargos en la Dirección Judicial lo que le permitió un buen vínculo con la magistratura. En su legajo constan felicitaciones de jueces y tribunales de grado por su actuación en diligencias sumariales entre 1973 y 1982.
Después de ser comisario en Santa Teresita y en el Municipio de la Costa fue ya como comisario inspector a otros destinos en el Gran Buenos Aires especialmente en Almirante Brown.
En 1990 fue subdirector y más tarde director de Prevención y Represión del Narcotráfico y la Drogadependencia. El 13 de diciembre de 1991 Klodczyk fue ascendido a comisario general y nombrado jefe de la Policía de Buenos Aires.
Piotti un ausente con aviso
LA PLATA.- Nunca se podrá saber tal vez si el gobernador Duhalde y su secretario de Seguridad Alberto Piotti tuvieron en cuenta que éste estaría en Chile en el momento del anuncio del alejamiento en noviembre del jefe de la policía Pedro Klodczyk.
Como se explica por separado hace dos semanas Duhalde había dado la orden en presencia de Piotti de comenzar con el trabajo de recambio en la policía.
Más aún cuando el gobernador se preparaba para jurar por segunda vez el cargo separó a Klodczyk del grupo de funcionarios que se iban alejar con la renovación del mandato: "No quiero que se vaya como uno del montón" había explicado el gobernador en ese momento.
Pero desde varios ángulos -y con especial énfasis en los últimos tiempos- se ha pedido la renuncia de Piotti unida con la de Klodczyk. Ambos eran un tándem de tiro al blanco.
¿Cómo queda Piotti en esta coyuntura? Sin el titular en su despacho ninguno de los funcionarios de la Secretaría quiso arriesgar opinión por lo menos con su firma.
Fuera de registro algunos de los que ocupan cargos de importancia en el ente arriesgaron que por un lado "Piotti no queda muy bien a la vista del público cuando una decisión como la anunciada se ventila en su ausencia".
En la vereda de enfrente están los que suponen que Duhalde abrió un paraguas sobre la figura de su secretario de Estado: "El gobernador -fue la opinión- no va a entregar dos cabezas importantes por mucho empuje que haya".
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