
Innovar para ganar
Tomar decisiones sobre los pasos futuros para iniciar un proceso de innovación es, para las empresas, un desafío. En la Argentina, el trabajo en conjunto de inversores, científicos y emprendedores es cada vez más necesario para el desarrollo de compañías de avanzada
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Los expertos coinciden en manifestar que hay una gran diversidad de elementos por tener en cuenta en el análisis previo a la decisión de encarar procesos innovadores en el campo tecnológico. Para Elio Nudelman, gerente de inversiones de Intel-Capital (una división de Intel con presencia en 34 países), "no debe perseguirse la innovación tecnológica aislada", sino que ese proceso debe ser considerado en consonancia con "el capital humano, las oportunidades de canalizar dicha innovación y el rol del gobierno y el de otros grupos que dan soporte en el ecosistema tecnológico".
Nudelman también identifica a una serie de actores que necesariamente deben existir para promover las nuevas empresas y facilitar su evolución: "Grupos como Endeavor, inversores ángeles (angel investors) e inversores de capital de riesgo (venture capitalist), son fundamentales en el desarrollo de esas compañías. La existencia de mercados internos o externos, la política gubernamental apropiada y la madurez de los mercados financieros también resultan claves".
A manera de ejemplo, y salvando las diferencias obvias, recuerda la importancia de esos elementos para el desarrollo operado en Israel al señalar que "el conocimiento acumulado en el ámbito académico y en el ejército israelí en el ámbito de alta tecnología, fue traducido en el año 2000 por intermedio de las actividades relacionadas con start-ups, en un 50% del crecimiento anual".
Desmenuzando la experiencia y los recursos de la Argentina, Nudelman dice que el país "tiene un capital humano altamente capacitado y cuenta, en el ámbito tecnológico, con personas idóneas y competentes, uno de los elementos de la ecuación para el crecimiento". El otro es "el espíritu emprendedor que permita comercializar esos conocimientos, creados por la oportunidad y/o necesidad, en emprendimientos financieramente viables". Afirma, además, que durante el período de la burbuja de Internet los emprendedores argentinos "demostraron mucha más creatividad e iniciativa que sus pares latinoamericanos", aunque advirtió que "fuera de ciertos éxitos personales, poco fue el impacto de dicha actividad en la creación de riqueza y desarrollo económico".
Para Nudelman, la mejor forma de ayudar a las empresas en un entorno altamente globalizado es que la Argentina "actúe con todos sus socios regionales fomentando la creación y el crecimiento de pequeñas y medianas empresas basadas en la alta tecnología", y destacó que el enfoque debe incentivar "la colaboración de los países socios, tanto en el impulso de la innovación tecnológica, la investigación y los estudios como en su comercialización, abriendo los mercados latinoamericanos y facilitando la inversión en tecnología".
Unidad de enlaces
En la Argentina, las compañías que estén intentando algún tipo de innovación tecnológica y necesiten ayuda externa tienen la posibilidad de solicitar asistencia al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), cuya oferta de transferencia tecnológica es lo suficientemente amplia como para colaborar en la reconstrucción de un barrio inundado o desarrollar una nueva terapia contra el cáncer.
La directora de Vinculación Científica Tecnológica del Conicet, Graciela Ciccia, destaca que el fuerte del organismo "es el desarrollo de tecnología innovadora", mientras que sobre el rol de la Dirección de Vinculación sostiene que actúa como la unidad de enlace de la institución con las empresas y otras entidades públicas.
Ciccia aclara que en el Conicet "no se encuentran productos terminados", pero sí una enorme disposición de "know-how" en recursos humanos y equipamiento. Esto les permite elaborar estrategias capaces de aportar soluciones, inventar mejoras, realizar adaptaciones de un proceso productivo o generar procesos diferentes.
En cuanto a los modos de conexión, en general, "lo primero que requieren las empresas es una consejería tecnológica, la manera habitual de iniciar el vínculo". El consultor orienta a la compañía sobre la posibilidad de comenzar un desarrollo, para lo cual se necesita una determinada infraestructura que está dentro de un instituto, aunque para iniciar cualquier desarrollo es necesario firmar un acuerdo de cooperación. Si las compañías necesitan financiación, desde el Conicet se las conecta con otras dependencias estatales que pueden proveerla, como la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, que posee dos fondos (uno para empresas y otro para investigaciones) o la Sepyme.
En relación con el ambiente que vive el país, manifiesta que "después de la devaluación hubo un cambio positivo en cuanto al espíritu innovador de las empresas, especialmente en las Pyme". Antes de la depreciación de la moneda, el organismo había realizado una encuesta entre 1600 pequeñas y medianas empresas, y ante la pregunta sobre "dónde observaban las posibles fuentes de innovación", el sector científico-técnico y las universidades ocupaban los puestos 12 y 14 entre los quince lugares del ranking, elaborado sobre la base de las respuestas de los empresarios. Ellos pensaban que las fuentes de innovación podrían hallarlas en sus propios competidores, en las ferias o en los proveedores de equipamiento.
Con posterioridad a la devaluación, en un escenario con un dólar más caro, las empresas comenzaron a observar la necesidad de sustituir importaciones de insumos con proveedores nacionales, un impulso extra a las capacidades de nuestros emprendedores.
Nudelman, de Intel Capital: "Menu ideal"
Avanzando en esa línea de pensamiento, menciona que "en el ámbito macroeconómico deberían tomarse medidas, de manera coordinada y balanceada, que promuevan la innovación y la comercialización de tecnología y que agilicen su transferencia entre entidades académicas y el mundo empresarial", además de otras que "faciliten la inversión en tecnología en el nivel empresarial, junto a aquellas que originen y fortalezcan la pequeña y la mediana empresa tecnológicas, incluyendo los principales actores de ese ecosistema".
En ese "menú ideal" incluye incentivos fiscales varios, créditos con respaldo gubernamental y subsidios originados en el presupuesto nacional o en fondos internacionales para el desarrollo, y otros similares cuya finalidad es aliviar el impacto proveniente del costo de la inversión en tecnología y su constante renovación necesaria para mantener los niveles de competitividad. Por otra parte, recomienda "la definición de un marco legal que promueva la difusión de tecnología y que proteja la propiedad intelectual", y agrega "un grupo de medidas orientado hacia las inversiones relacionadas con los start-ups".
Cómo iniciar una vinculación exitosa
Por medio de convenios de asistencia técnica o transferencia de tecnología, un grupo de investigación perteneciente al Conicet se vincula con instituciones públicas o privadas para la transferencia de un "know-how" específico. Este tipo de acuerdos incluye cláusulas de confidencialidad y protección de los resultados, y otras referidas a los beneficios económicos resultantes de la vinculación.
Las empresas o instituciones del país y del exterior pueden hacerlo a través de asesorías técnicas, convenios, servicios tecnológicos de alto nivel y becas con empresas. A partir de esos instrumentos el organismo ofrece la capacidad y los resultados generados por su plantel, de 9500 investigadores, becarios y técnicos, y sus 118 centros y laboratorios distribuidos por la Argentina, descentralizados en Unidades de Vinculación Tecnológica.
En la sede del organismo, Rivadavia 1917, las empresas pueden acercarse a la Dirección de Vinculación y solicitar el CD de oferta científico-tecnológica, elaborado con un diseño "amigable" y que se mantiene actualizado desde la web del Conicet (www.conicet.gov.ar). Allí puede realizarse la búsqueda por áreas y obtener los datos de los científicos para iniciar el contacto. Esa información también se encuentra disponible en las direcciones electrónicas transfer@conicet.gov.ary vinculacioncyt@conicet.gov.ar.
Los siguientes son algunos de los casos exitosos realizados desarrollados junto a empresas de diferentes campos de la producción y la investigación.
- Leche Bio, para Sancor.
- Monitoreo y estudio de la radiación solar sobre Ushuaia, junto a la National Science Foundation, de Estados Unidos.
- Alimentos Humanos Saludables, junto a la Universidad Nacional de La Plata y la Cooperativa Obrera Limitada.
- Tecnología de plantas productoras de jugo de manzana, junto a Infrutsa SA, de México.
- Desarrollo de compuestos químicos con actividad piojicida, para Interbelle Cosmetics.
- Producción de insulina humana recombinante, junto a Laboratorios Beta SA.
- Transformación genética de cereales, para el Centro de Estudios Fotosintéticos y Bioquímicos (Cefobi), de Rosario, Argentina.
- Test de inteligencia para bebes, junto a Ciipme.
- Papas resistentes a virus, para Biosidus SA.
- Vacuna conjugada para pacientes con cáncer de mama y melanoma, junto a Laboratorios Elea.
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