Incorporan al cáncer y la insuficiencia renal crónica al listado de enfermedades de notificación obligatoria
Con la medida publicada en el Boletín Oficial, ambas patologías quedan bajo vigilancia epidemiológica en el país
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Los diagnósticos de cáncer y de insuficiencia renal crónica serán, a partir de ahora, de notificación obligatoria en el país. Así lo establece una resolución oficial que actualiza el listado de más de 100 enfermedades bajo vigilancia epidemiológica.
“La medida busca fortalecer la identificación de patrones de incidencia y mortalidad, mejorar la planificación sanitaria y optimizar la organización de la red asistencial oncológica en todo el país”, señaló el Ministerio de Salud al justificar la incorporación de los tumores al conjunto de problemas de salud que deben ser informados tanto por el sector público como por el privado.
En cuanto a la enfermedad renal crónica (ERC), desde la cartera sanitaria explicaron que su inclusión, independientemente del estadio, “permitirá mejorar la detección y el seguimiento de los pacientes, especialmente de aquellos con cuadros avanzados, y fortalecer las estrategias de abordaje poblacional y la planificación de los recursos sanitarios”.
La última actualización del listado de enfermedades de notificación obligatoria en el país fue en 2022. Ahora, con las dos nuevas incorporaciones publicadas hoy en el Boletín Oficial, se amplió de 151 a 153 la cantidad de problemas relacionados con la salud –desde enfermedades y lesiones hasta intentos de suicidio– a informar a las autoridades nacionales a través de un sistema online. Son, ahora, 151 enfermedades o diagnósticos más otros eventos de importancia para la salud pública a tener bajo vigilancia y los brotes, cualquiera sea la causa.

Basta la sospecha clínica en la atención para que profesionales (médicos, veterinarios, bromatólogos, bioquímicos, biólogos y otros que intervienen en la detección o el seguimiento de estas patologías), laboratorios e instituciones y jurisdicciones tengan que cumplir con la notificación. Con esa información es que se tienen que tomar medidas sanitarias. De ahí la importancia que tiene la comunicación oportuna de esas sospechas clínicas o confirmaciones por laboratorio.
Con la incorporación del cáncer y la ERC, también se actualizó el Manual de Normas y Procedimientos de Vigilancia y Control de Eventos de Notificación Obligatoria. Hasta ahora, la fuente de las estadísticas nacionales sobre tumores es el Observatorio Mundial del Cáncer (Globocan, por su nombre en inglés) de la Agencia de Investigaciones sobre Cáncer (IARC, por su sigla en inglés). Nutre sus estimaciones en el caso de la Argentina de un registro poblacional al que no era obligatorio informar las detecciones. De hecho, de ahí provienen las cifras citadas oficialmente para describir por qué el cáncer es un problema de salud pública.
“Según las estimaciones realizadas por la IARC, 133.420 casos nuevos de cáncer fueron diagnosticados en nuestro país en el año 2022, aproximadamente 400.000 personas conviven con la enfermedad y ocupa el segundo lugar de importancia como causa principal de muerte”, describe la cartera sanitaria en la actualización del manual de vigilancia sanitaria. “Esta considerable cantidad de casos -continúa- pone de manifiesto el impacto social y económico del cáncer en la vida de las personas, las familias, la comunidad y los sistemas de salud; así como también la necesidad continua de información para gestionar de manera eficiente los recursos y mejorar la supervivencia, la calidad de vida y el manejo de la enfermedad en quienes la padecen”.
En adelante, de acuerdo con los nuevos lineamientos, los datos nacionales se cargarán en los centros de salud al Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA), al Registro Institucional de Tumores de Argentina (RITA) y al Registro de Cáncer de Base Poblacional (RCBP), que a la vez se integraron al Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS) on line que gestiona el Ministerio de Salud. “El caso se considera formalmente notificado cuando se encuentra consignado en el sistema [por el registro] correspondiente”, se definió.
Esos registros los coordinaba el Instituto Nacional del Cáncer (INC), que en marzo del año pasado desapareció del organigrama de Salud y sus funciones fueron absorbidas por una secretaría de ese ministerio. El ROHA incluye los diagnósticos oncológicos de pacientes de hasta 14 años, el RITA consigna los casos de 15 años en adelante y el RCBP a toda la población (cualquier edad y sexo), con una neoplasia maligna. En los tres casos, la carga de la notificación tiene que ser una vez que se dispone del diagnóstico (completado o confirmado) y se determinó la etapa (estadio) en la que está el cáncer. En el ROHA y el RITA, esa notificación tiene que ser “inmediata”, mientras que en el caso del RCBP debe ser “mensual”.
“Es particularmente importante el registro nacional de tumores malignos, porque epidemiológicamente el cáncer es la primera o segunda causa de muerte en la población, dependiendo de la edad y el sexo”, opinó Ernesto Gil Deza, director de Docencia e Investigación del Instituto Oncológico Henry Moore (IOHM), sobre la decisión de Salud.
“Contar con un registro nacional –dijo a LA NACION– nos permitiría conocer en nuestro país cómo se distribuyen las distintas neoplasias, de qué manera y en qué estadio se diagnostican y, a partir de esa información, generar políticas de Estado que nos permitan prever en qué debemos cambiar y que tenemos que mejorar para que la población tenga menos cánceres y que los que se detecten sean en estadíos más tempranos para poder curar a más personas. Este registro es imprescindible para poder tomar decisiones basadas en evidencia”.

El Observatorio del Cáncer del IOHM, centro de derivación y de formación en posgrados y residencias de la especialidad, comenzó a relevar los datos de la enfermedad, justamente por la falta de información local disponible. En un primer informe de 2024, demostraron con datos de atención que, por la pandemia de Covid-19, el país había retrocedido 20 años en el diagnóstico de nuevos tumores. En el segundo reporte, dieron cuenta de un aumento de los casos entre los 18 y 59 años, principalmente por tumores de mama y colon, de acuerdo con información de 53.800 historias clínicas digitalizadas de pacientes atendidos desde 2001.
“La forma más sencilla de llevar este registro -señaló Gil Deza sobre la medida de Salud publicada hoy- es a través de los servicios de anatomía patológica, que deberían tener la obligación de, una vez detectado el diagnóstico de malignidad, denunciar a epidemiología ese caso. Todos los diagnósticos de cáncer tienen la enorme ventaja de que empiezan con una biopsia y estás se realizan en servicios de anatomía patológica. Por lo tanto, el número de los servicios de anatomía patológica es relativamente pequeño y por eso podríamos tener una información extremadamente útil”.
En la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), recibieron “con beneplácito” la publicación en el Boletín Oficial de la obligatoriedad de notificar los diagnósticos en la población porque “siempre es positivo que se mejore el registro del cáncer”, indicaron a LA NACION. Ahora, los especialistas aguardan conocer cómo será su implementación.
“La Argentina tiene una historia con el registro del cáncer de base poblacional, con provincias y ciudades que lo llevan”, señaló Rubén Kowalyszyn, presidente de la AAOC. Lo que falta son “registros de calidad que abarquen de manera amplia a la población”, destacó. El área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), por ejemplo, no tiene presencia en el el registro poblacional.
“La decisión es buena; ahora tenemos que vér cómo lo van a implementar y nos ponemos a disposición para colaborar. Tener buenos datos de la epidemiología del cáncer sirve para tomar decisiones razonables y razonadas desde la prevención y para seguir con la mejoría diagnóstica, la prevención secundaria y los tratamientos para beneficio de los pacientes -indicó Kowalyszyn-. Vemos con beneplácito esta medida, como vimos la creación del INC en su momento y que tenía entre sus tareas el registro y la evaluación epidemiológica, con algunas acciones que se intentaron, pero con iniciativas que fallaron. Es un primer paso tardío, pero que siempre vale la pena”.
La enfermedad renal
También fue bienvenida la decisión sobre la incorporación de la enfermedad renal crónica (ERC). “Es una patología no transmisible que viene creciendo de manera sostenida en la Argentina y en el mundo, principalmente por el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad. La incorporación al sistema de vigilancia en todos sus estadíos permitirá mejorar la identificación y seguimiento de los pacientes, especialmente aquellos con enfermedad avanzada, fortaleciendo las estrategias de abordaje poblacional y planificación de recursos sanitarios”, plantearon en Salud.
Para Sergio Boni, nefrólogo y profesor de la cátedra de Clínica Médica 1 de la Facultad de Ciencias Médicas-Hospital Córdoba de la Universidad Nacional de Córdoba, esa incorporación “es un paso muy importante” en salud pública.
“Durante muchos años, la enfermedad renal fue creciendo de manera silenciosa, asociada al envejecimiento poblacional, la diabetes, la hipertensión y la obesidad, pero sin ocupar un lugar proporcional dentro de las políticas sanitarias. Que hoy el Estado nacional la incorpore al sistema de notificación obligatoria significa reconocer finalmente la verdadera dimensión del problema”, señaló ante la consulta.
Boni, que también es director médico del centro de diálisis Aterym, en Alta Gracia, enumeró que, en el país, hay más de 30.000 personas en diálisis crónica y, cada año, entre 7000 y 8000 comienzan ese tratamiento. Hay entre 1500 y 2000 trasplantes renales por año. “Se estima que entre el 10% y el 12% de la población adulta tiene algún grado de enfermedad renal crónica, muchas veces sin saberlo -continuó el médico-. Por eso, disponer de datos epidemiológicos reales permitirá planificar mejor, detectar antes, prevenir complicaciones y ordenar recursos sanitarios con una mirada mucho más estratégica”.
La semana próxima, en Alta Gracia, justamante se hará la Segunda Jornada Nacional de Calidad de Diálisis. Esta medida será parte de los debates. “También marca un cambio conceptual importante: la Argentina logró garantizar el acceso a la diálisis, pero ahora el desafío es otro. Es mejorar la calidad, prevenir la progresión de la enfermedad y actuar antes de llegar a estadios terminales -sumó Boni-. La vigilancia epidemiológica no debe ser entendida solo como un control estadístico, sino como una herramienta para tomar mejores decisiones sanitarias y anticiparse a un problema que ya tiene enorme impacto humano, social y económico. La enfermedad renal crónica dejó de ser invisible para el sistema sanitario. Por fin”.
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