A fondo

FENÓMENO CLIMÁTICO SIN PRECEDENTES Cómo huir de El Niño en las próximas vacaciones

Por Soledad Vallejos

30 de octubre de 2026

Antes de comprar los pasajes a Brasil, la familia Leone fue directo a la fuente que desde hace un tiempo resuelve casi todas sus dudas. Tenían en mente el nordeste brasileño, pero le consultaron a la inteligencia artificial si El Niño podía arruinar las vacaciones en esa zona. La respuesta, que llegó en pocos segundos, fue tranquilizadora. “Sacamos los pasajes a Recife para la segunda quincena de enero. Elijo creer”, dice a media sonrisa Luciana Leone, diseñadora gráfica y madre de Violeta, de 7 años. Desde que los pronósticos empezaron a anticipar un verano con más lluvias y la posibilidad de eventos extremos, la pregunta sobre cómo escapar de este fenómeno climático se convirtió en un tema de conversación obligado. En las agencias de viajes, además, aseguran que las familias con hijos, que en su mayoría tienen las fechas atadas al calendario escolar, son las que más rápido reaccionan. Mientras el sur de Brasil, la costa atlántica y el Litoral concentran las perspectivas menos alentadoras, el nordeste brasileño, provincias del norte argentino y las costas patagónicas empiezan a perfilarse como posibles destinos de refugio. Y el clima, como nunca antes, es un factor determinante. “No recuerdo un verano en que el pronóstico pesara tanto en la conversación con el cliente, incluso aparece antes que el precio —advierte Martín Lan, socio fundador de la agencia Lan y Kramer— . Sin ir más lejos, esta semana una familia que tenía todo listo para viajar a Florianópolis nos pidió cotizar Maceió para las mismas fechas”. La consulta a la IA tampoco es excepcional. Según Despegar, alrededor del 45% de sus usuarios interactúan de forma recurrente con Sofía, su asistente virtual de viajes, que procesa más de tres millones de chats por mes. Si se le pide un destino para huir de El Niño, Sofía propone alternativas como Salta o Bariloche, pero no promete nada.“No se puede garantizar buen tiempo. El Niño puede modificar los patrones de lluvia y aumentar la variabilidad, especialmente en el sur de Brasil y Uruguay durante el verano”, responde.

Un verano atípico. Para aprovechar las ventanas de días soleados en la costa atlántica, los expertos recomiendan regirse por los pronósticos de corto plazo

La inquietud tiene fundamento. De acuerdo con los especialistas consultados por LA NACION, este episodio climático podría ser el más potente desde que comenzaron los registros modernos. “Históricamente, la señal más fuerte de El Niño sobre la Argentina se da entre octubre y diciembre, pero este evento está llegando a su pico justo en el arranque del verano”, explica el meteorólogo Mauricio Saldívar, integrante de la plataforma Meteored. Según sus mediciones, diciembre asoma como el mes de precipitaciones más generalizadas, enero mantendría excesos sobre el norte del Litoral y el centro del país -con entre 30 y 50 milímetros por encima de lo normal en Cuyo y La Pampa- y febrero seguiría tan lluvioso como enero. “Para el que viaja, esto se traduce en más días nublados y con lluvia que en un verano típico, y en una alta probabilidad de tormentas fuertes. Aun así, habrá ventanas de calor y sol entre episodio y episodio —asegura Saldívar, que trabajó más de 20 años en el Servicio Meteorológico Nacional—. Además, que este Niño sea récord en el océano [por la temperatura del agua] no significa que vaya a ser récord en impactos. Un Niño histórico no es igual a una inundación histórica”.

Cómo impacta en la Argentina

Probabilidad de que la precipitación acumulada entre octubre y diciembre de 2026 esté por encima o por debajo de lo normal

Dónde pegará más fuerte El Niño

El mapa de riesgo tiene un epicentro claro. “En el sur de Brasil, el este de Paraguay, Uruguay, la Mesopotamia, el Litoral, Santa Fe y el norte y el este de Buenos Aires puede esperarse una mayor cantidad de precipitaciones, especialmente de noviembre hasta mediados de abril, con eventos de lluvias torrenciales de 100 milímetros o más en un día —señala Juan José Neiff, investigador principal del Conicet y exdirector del Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal)—. Habrá, además, un impacto fuerte en el turismo de las playas de los ríos Paraná y Uruguay y de sus afluentes”. Las crecidas ya tienen efectos visibles en la región. El circuito de la Garganta del Diablo en el Parque Nacional Iguazú permanece cerrado de manera preventiva y la preocupación se extiende en la zona. “Si el Paraná y el Uruguay suben de manera sostenida, los balnearios, las bajadas de embarcaciones y los campings ribereños casi con seguridad tendrán restricciones, ya sea por menos playa o por zonas anegadas. Si el plan es de río, en Colón, Federación o en las playas correntinas y santafesinas, yo reservaría con flexibilidad”, dice Saldívar. Para la costa atlántica, los expertos prevén un verano más húmedo que lo habitual, aunque lejos de lo catastrófico. Esto no implica una temporada perdida, insisten, pero sí más días grises, más tormentas y menos jornadas de playa. En Mar del Plata, el sector turístico apuesta a que lo peor pase antes del verano. “Lo que nos informan es que la costa bonaerense no va a ser tan golpeada. Vamos a tener algunas lluvias intermitentes, con un poco más de intensidad que en otras temporadas, pero no creo que haya una anomalía grande”, dice Nelson Díaz Aguirre, presidente de la Cámara Empresaria de Balnearios (Cebra). Pedro Mazza, meteorólogo marplatense, pide no atribuirle a El Niño cada tormenta de la temporada. En una situación normal, repasa Mazza, Mar del Plata suele tener entre seis y siete eventos de fuertes lluvias por mes durante el verano. “Esta vez, esos episodios probablemente sean más intensos si consigue llegar el aire húmedo que va a sobrar sobre la Mesopotamia y el sur de Brasil, algo que habrá que evaluar semana tras semana”, argumenta el especialista, más conocido en los medios como El Señor del Tiempo. Para el meteorólogo, la ciudad tiene además sus propias ventajas frente al fenómeno: “Quienes viven en lugares donde el tiempo se torna muy caluroso y húmedo, difícil para descansar, buscan confort climático. La presencia de un mar frío cercano modera muchísimo la temperatura en una franja estrictamente costera”. Nelson Valimbri, dueño del Golf Club Cariló, muestra expectativa y cautela. “La costa depende mucho del clima. Las reservas van más o menos al ritmo del año pasado y los prestadores tratamos de tocar lo menos posible las tarifas. Quien más ajustó, ajustó un 30%, y la media está en torno al 15%”, afirma.

Cómo estará el tiempo en los diferentes destinos

Hacia el centro del país, en lugares turísticos como las sierras de Córdoba, algunas lluvias pueden tornarse más intensas. En ese contexto, Saldívar recomienda prestar atención a lo que ocurre río arriba, ya que una tormenta en las partes altas puede generar una crecida repentina aguas abajo, incluso con cielo despejado. “No alcanza con mirar el pronóstico del lugar. Los campings y balnearios junto a los arroyos son los más expuestos, así que conviene asesorarse bien con la gente del lugar”, advierte. En Mendoza, en tanto, los especialistas hablan de un flujo constante de aire húmedo e inestable y suelos ya saturados. “Pueden darse eventos de precipitaciones intensas en el piedemonte andino. Quienes elijan el turismo de montaña tienen que tener especial cuidado con los deslizamientos. Y si se acampa a la vera de ríos o arroyos, hay que hacerlo fuera del posible alcance del agua, ya que las crecientes se producen a las pocas horas de comenzada una lluvia”, aconseja Neiff. El sistema de alerta temprana del gobierno mendocino enviará avisos a través de una aplicación oficial, con foco en el piedemonte, el Valle de Uco, San Rafael y la zona cordillerana.

Nuevos destinos. Las provincias del noroeste pueden presentar menos anomalías en el verano; el Litoral ya muestra los peores efectos de El Niño en lugares como Cataratas; Bariloche y otras opciones del sur crecen en consultas

Los destinos “refugios”

Si hay un destino que crece en consultas es el sur argentino, que tendrá un escenario dispar, de acuerdo a las previsiones. La costa norpatagónica puede ser uno de los centros de turismo más estables, pero se esperan lluvias por encima del promedio en zonas de Neuquén, Río Negro y Chubut. En cambio, no se descartan sequías en sectores de la Patagonia andina y Tierra del Fuego, con un mayor riesgo de incendios forestales. En este sentido, y para quienes no quieren resignar la playa, Saldívar señala opciones como Las Grutas o Puerto Madryn, donde se esperan anomalías húmedas más moderadas que hacia el norte. Lan considera que la Patagonia puede convertirse en la sorpresa de este verano, con destinos como El Calafate, Ushuaia, Bariloche, Esquel o el Camino de los Siete Lagos. “Son vacaciones que no dependen tanto del sol, como sucede en la playa. Puede ser un verano en el que muchas familias se animen a cambiar de lugar”, sostiene. Los datos de Despegar van en la misma línea ya que Bariloche figura al tope del ranking de búsquedas nacionales, según aporta Paula Cristi, gerenta general de la empresa para la Argentina y Uruguay. En ese ranking también se destaca el norte argentino, aunque allí las opiniones se dividen. Desde Al Mundo mencionan Salta, Jujuy y los Valles Calchaquíes como alternativas convenientes para evitar los peores efectos del fenómeno climático. En Lan y Kramer, en cambio, aconsejan ese destino para otro momento del año. “Su verano siempre es lluvioso, con o sin Niño”, considera Lan.

Dónde habrá más o menos precipitaciones de lo normal

Los porcentajes no indican cuánto lloverá, sino la probabilidad de que la precipitación acumulada del trimestre octubre-diciembre se ubique por encima o por debajo de lo habitual

Países limítrofes

El sur de Brasil no tiene hasta el momento buen pronóstico. “Santa Catarina, con Florianópolis, junto a Rio Grande do Sul forman la zona de la región más castigada por El Niño, con lluvias sobre la media, temporales y crecidas”, afirma Saldívar. La brújula apunta más arriba en el mapa de Brasil. El meteorólogo no duda en mencionar el nordeste, aunque con algunas salvedades. “Ahí pondría todas las fichas. El Niño bloquea las lluvias y por eso se esperan menos precipitaciones que lo normal, aunque también habrá más calor y, en algunas localidades, puede haber problemas con el suministro de agua de red”, indica el experto, que también es investigador en gestión de riesgos climáticos. El movimiento por consultas y reservas ya se nota en las agencias. Según Lan, las ventas para el nordeste brasileño van en aumento y Despegar registra un crecimiento del 35% en las búsquedas. “Localidades como Maceió, Maragogi y Porto de Galinhas se imponen para quienes buscan mar calmo, arrecifes y piscinas naturales”, destaca Cristi. Más cerca, Uruguay presenta un panorama con dos caras, y la mejor parte le toca a la costa preferida por muchos argentinos. Según Saldívar, la señal más fuerte de El Niño se concentra en el norte y el nordeste del país, con énfasis en noviembre y diciembre. “La costa de Rocha y la de Punta del Este quedan menos expuestas que el litoral del río Uruguay, cuyos balnearios serán afectados por las crecidas”, detalla el meteorólogo. Esto no implica que la franja que va de Punta del Este a La Paloma quede a salvo de tormentas de verano focalizadas, con vientos fuertes y eventual caída de granizo. Los pronósticos oficiales uruguayos van en la misma dirección. Para el trimestre de diciembre a febrero, estiman en un 50% la probabilidad de lluvias por encima de lo normal en el norte del país, mientras que en el sur y en la costa este, esa posibilidad baja al 40%, con temperaturas que se mantendrían dentro de los valores habituales. ¿Y Chile? Puede ser una alternativa. “Tiene un enero que se proyecta caluroso y seco”, señala Lan. En las playas del país vecino, los promedios históricos de precipitaciones no sufrirían alteraciones significativas: La Serena, Coquimbo y Bahía Inglesa, entre otros balnearios del sector llamado Norte Chico, se perfilan como los más convenientes para “refugiarse” de El Niño. Más al norte, dejando atrás los países limítrofes, Perú -con sus atractivos turísticos como el Machu Pichu- aparece como uno de los más afectados por el impacto directo del fenómeno. Además, los expertos prevén lluvias por encima de lo normal en su costa norte y central entre enero y marzo.

Cómo elegir. Hay previsiones alentadoras para los amantes de las costas uruguayas; las playas del sur de Brasil no tienen buenas perspectivas climáticas, pero hacia el norte cambia el panorama

El Caribe, otro presupuesto

Para quienes pueden estirar el presupuesto, el Caribe sigue siendo una apuesta firme. “En verano atraviesa su estación seca y queda fuera del período de huracanes. Es lo más seguro en cuanto al clima, aunque a un precio más alto”, desliza Lan. “En la región del Caribe, al igual que en el nordeste de Brasil, El Niño tiene el efecto contrario al de la Argentina. Allí produce déficit de precipitaciones y temperaturas por encima de lo normal”, explica Saldívar. Dentro del Caribe, Punta Cana lidera el crecimiento de las búsquedas en Despegar, con un alza del 738% frente al mes pasado, mientras que Aruba suma un 255% interanual, impulsada por los nuevos vuelos directos de Aerolíneas Argentinas desde Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. Incluso el sargazo, la otra amenaza de las playas caribeñas, dio una tregua en septiembre, cuando los monitoreos registraron una caída marcada del alga, aunque todavía no hay proyecciones para enero y febrero. Miami, en tanto, conserva un lugar privilegiado. En Al Mundo la ubican entre las tres alternativas internacionales más buscadas de la temporada mientras que en Despegar las consultas sobre este destino crecieron un 110%. “Se mantiene en el podio como un plan integral que une turismo de playa, circuitos de compras y opciones de entretenimiento urbano para toda la familia”, describe Cristi.

Reservar sobre la fecha

Más allá del destino, El Niño también se cuela en la dinámica de reservas, aunque no todas las agencias perciben el mismo cambio. En Al Mundo aseguran que las cancelaciones se mantuvieron en niveles mínimos, sin diferencias con 2025, y que la anticipación de compra sigue en torno a los 100 días. En Despegar, el promedio es de 58 días, y Cristi señala a los que viajan con familia como los más previsores. En Lan y Kramer, en cambio, observan que los clientes prefieren cotizar y cerrar más sobre la fecha. También señalan que las tarifas aéreas con posibilidad de cambio y los hoteles con cancelación gratuita pasaron a ser más consultados. En la costa argentina, la incertidumbre podría reforzar una costumbre ya instalada: reservar al límite. “Es un fenómeno que viene desde hace varias temporadas. La gente consulta el pronóstico para cerrar cuatro o cinco días antes y asegurarse el buen clima. Lo que antes se reservaba en el feriado del 12 de octubre, una estadía de una semana a 10 días, hoy son escapadas de tres o cuatro noches que se definen a último momento”, señala Hernán Szkrohal, presidente de la Asociación Empresaria Hotelera de Mar del Plata. Esa forma de decidir sobre la marcha coincide con lo que recomiendan los meteorólogos. Para Saldívar, el pronóstico estacional sirve para orientarse, pero impide precisar fechas. “Refleja el acumulado de un mes o de un trimestre. Si enero muestra 50 milímetros por encima de lo normal, esa agua puede caer en dos o tres tormentas y dejar el resto del mes con sol”, explica. Por eso, sugiere apoyarse en esas proyecciones para elegir la región y armar un plan B, y recién entre siete y 10 días antes del viaje, seguir el pronóstico de corto plazo y las alertas oficiales. “Este año, más que nunca, conviene decidir con información y no con algunos titulares”, concluye.

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Créditos

  • Edición periodística Florencia Fernández Blanco @florfb
  • Edición fotográfica Augusto Famulari
  • Fotografía Mauro Rizzi, Marcelo Aguilar, Pilar Camacho, Estrella Herrera (Revista Lugares), Jade Sívori, Shutterstock y Parque Nacional Iguazú
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