Emotiva celebración del Vía Crucis
Una multitudinaria procesión unió la plaza del Congreso con la Catedral de Buenos Aires con velas, oraciones y cánticos de los fieles
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Mirta Dávila se mostraba contenta por poder participar por primera vez del Vía Crucis de la ciudad. Como las visitas se fueron temprano de su casa llegó desde Constitución hasta la iglesia Inmaculada Concepción, con un grupo, a la plaza del Congreso.

Cuando antes de comenzar la procesión el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor García, pidió que todos levantasen los brazos para que cada una elevara sus intenciones a Jesús, ella pensó en sus dos hijas de 10 y 14 años, que estaban ahí, al lado de ella, y pidió por su salud, para que la hipertensión y la diabetes que la aquejan le permitan verlas crecer.

El tradicional Vía Crucis de la ciudad de Buenos Aires se realizó por décima vez anoche, en una procesión por la Avenida de Mayo, donde, en cada esquina, se recrearon las catorce estaciones de la dolorosa Pasión de Cristo, con una concurrencia de unas 40.000 personas, según informaron a LA NACION los organizadores.
Con cánticos, oraciones y velas encendidas, la procesión partió pasadas las 20.30 desde la plaza Lorea, en Avenida de Mayo y Luis Sáenz Peña hasta la Catedral de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo. Durante la ceremonia se portó la imagen del Cristo del Gran Amor, que es venerada actualmente en la Catedral Metropolitana, además de una imagen de la Virgen de la Dolorosa.
El multitudinario Vía Crucis fue organizado por la Asociación Amigos de la Avenida de Mayo y el Arzobispado de Buenos Aires, y presidido por monseñor García. El cardenal Jorge Bergoglio, en tanto, se encargó de pronunciar el mensaje pascual, acompañado por representantes de todas las colectividades extranjeras que viven en el país, simbolizando la universalidad del sacrificio de Jesús.

Finalmente se realizó la ceremonia del entierro de Jesús y fue recibido en la escalinata de la Catedral por el Cardenal para quedar expuesto para veneración de los fieles en el Altar Mayor.
"Las Pascuas nos invitan a reflexionar, son momento de unión y recogimiento. Desde hace diez años organizamos en conjunto esta procesión, con la misión de fortalecer los lazos de nuestra comunidad, y difundir un mensaje de fe y esperanza para todo el pueblo argentino", dijo Manuel Pérez Amigo, presidente de la Asociación Amigos Avenida de Mayo.
Para compartir esa reflexión y ese recogimiento, las hermanas Muñoz Mesías, de 22 y 24 años, también se sumaron al Vía Crucis. "Nos enteramos por Internet y simplemente vinimos a acompañar la Pasión de Cristo", dijo una de ellas a LA NACION.
Hoy a las a las 10, en tanto, el vicario general de Buenos Aires, monseñor Joaquín Sucunza, presidirá en la Catedral la entrega de los santos óleos a las parroquias de la Vicaría del Centro. Y a las 22, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, presidirá la vigilia pascual en la que se bendice el fuego nuevo, el cirio pascual y se anuncian las Pascuas cristianas, renovando las promesas bautismales. El domingo, a las 10.30, monseñor García presidirá la misa pascual.
A la misma hora que comenzaba el Vía Crucis de la ciudad, en Rosario, feligreses de localidades vecinas y de distintas provincias del país se reunieron en el barrio Rucci de esa ciudad, junto al padre Ignacio, para acompañarlo en el tradicional Vía Crucis que año tras año organiza el sacerdote.
"Hermanos, esta es una noche para vivir la misericordia de Dios. Comenzamos abriendo nuestro corazón, reconozcamos que somos indignos por nuestra condición humana. Esta noche, con toda la bondad y fe por la gracia de Dios", dijo el padre Ignacio antes de ingresar en la primera estación de la tradicional muestra de fe católica.
Por otra parte, como todos los años, el Colegio Marín, de San Isidro, abrió sus puertas durante la Semana Santa para albergar a casi 3000 adolescentes de 5º y 6º año del secundario que eligieron vivir una Pascua espiritual y compartir con sus pares cuestiones profundas y preocupaciones. La Pascua Joven es un clásico que lleva 24 ediciones organizado por el Equipo de Pastoral Juventud, y que cada año aumenta el número de participantes.
Salta convocó a los jóvenes y a las familias
El tradicional Vía Crucis de los Jóvenes y la Familia se realizó ayer en el cerro San Bernardo de la capital salteña, encabezado por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, en el marco de las actividades litúrgicas por la Semana Santa.
Miles de personas se convocaron durante la mañana en la Cruz del Congreso Eucarístico, situada en la intersección de las calles Virrey Toledo y Paseo Güemes, desde donde partieron a pie hasta la cima del cerro San Bernardo, para conmemorar la pasión de Jesucristo. Como cada año, la convocatoria provino de la Pastoral de la Juventud de la Arquidiócesis de Salta, que invitó a la comunidad a participar del Vía Crucis de los Jóvenes y de la Familia, encabezado por monseñor Cargnello.
La actividad litúrgica se realizó bajo el lema "Contigo, desde la Cruz, dando vida", y en ese marco hizo uso de la palabra el arzobispo de Salta, quien basó su discurso en la defensa a la vida y en la necesidad de "ver al pobre". Cargnello encabezó anteanoche la tradicional ceremonia del lavado de pies en la catedral.
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