
Desalojaron a los ocupantes de la ex planta de Sasetru en Avellaneda
Había sido tomada en enero último; los usurpadores pretendían reactivarla
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Luego de una jornada cargada de tensión, alrededor de las 18.30, en Sarandí, partido de Avellaneda, los últimos 50 ocupantes de una planta de la ex fábrica Sasetru que habían resistido desde la mañana una orden de desalojo judicial, fueron retirados del lugar por la policía bonaerense.
Al mismo tiempo a unos doscientos metros de la puerta por la que se retiraban los expropiadores de la fábrica, la policía dispersó a un grupo de vecinos y piqueteros que habían acudido en apoyo de los ocupantes.
Como resultados de los incidentes fue detenido uno de los ocupantes del predio, acusado de usurpación y desacato a la autoridad. Tras ser trasladado a la comisaría 6a. de Avellaneda, el hombre fue liberado alrededor de las 21 de ayer.
El predio de la ex Sasetru tiene alrededor de doce hectáreas y está situado en la calle Madariaga entre Venezuela y Saladillo, en Sarandí. La planta tiene 3800 metros cuadrados y está inactiva desde 1996. La planta en cuestión y la maquinaria que en ella se encuentra son propiedad de la empresa Molisur.
El desalojo, en realidad, había comenzado mucho más temprano, cuando unas ochenta personas se encontraban en el interior de la fábrica.
Pasadas las siete, por orden del juez de Garantías de Lomas de Zamora Eduardo Tubio, se montó el operativo policial comandado por el jefe de la Departamental de Lomas de Zamora, Claudio Smith.
Unos trescientos efectivos policiales rodearon el predio e impidieron el ingreso de desconocidos al lugar.
A lo largo de la jornada, a medida que se acentuaba la decisión de los ocupantes de no abandonar el lugar, fue creciendo la fuerza policial que, en un momento, llegó a contar con 785 efectivos, de acuerdo con lo afirmado por el comisario Smith.
Una década de abandono
Los desocupados, en su mayoría activistas del Polo Obrero y en un pequeño porcentaje ex trabajadores de Sasetru, se habían instalado en la planta a finales de enero con el supuesto fin de ponerla nuevamente en funcionamiento luego de lo que ellos consideraron "casi diez años de abandono".
Pastas y fideos
Según los ocupantes, la idea era utilizar la maquinaria con la que cuenta la fábrica para "abastecer de fideos y pastas a los comedores escolares y barriales de Avellaneda y toda la zona sur del Gran Buenos Aires.
Para lograr el objetivo pensaban contar con el apoyo de una ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Avellaneda y de una ley aprobada en la Legislatura provincial.
La ordenanza se votó ayer en una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante de Avellaneda, pero el juez de Garantías de Lomas de Zamora la desestimó al considerar que un Concejo Deliberante no tenía facultad para aprobar la expropiación de una propiedad privada.
La ordenanza declaraba la "utilidad pública" y expropiación de los bienes muebles e inmuebles constituidos por las instalaciones y maquinarias.
El cuerpo también aprobó un proyecto de resolución en el que le solicitó a la Cámara de Diputados y al Senado de la provincia la elaboración y sanción de una ley que declare la "utilidad pública sujeta a expropiación del inmueble, a favor de la cooperativa, a los efectos de garantizar la reactivación".
Tanto la resolución como la ordenanza fueron aprobadas por el voto de 13 concejales de distintos partidos. Los ediles del bloque del Partido Justicialista de Avellaneda, once en total, se abstuvieron de votar.
Pedían fondos
"Necesitamos unos 125.000 pesos para reparar una caldera y la mayor parte de la maquinaria. Entonces estaríamos en condiciones de producir, en una primera fase, unas 12 toneladas diarias, es decir, unos 24.000 paquetes de fideos", explicó Pablo Heller, asesor legal y miembro de la Cooperativa de Trabajo Gestión Obrera Limitada, fundada por los ocupantes. Heller fue el único detenido durante el operativo de ayer.
Los ocupantes se atrincheraron durante toda la mañana en la terraza del edificio, mientras que efectivos policiales iban copando de a poco el inmueble hasta llegar al tercer piso, que comunica con la terraza. "Armábamos barricadas con hierros y tiramos aceite en las escalera para evitar que los policías se acercaran", dijo uno de los manifestantes.
Un holding poderoso
"Nunca más volveremos a tener 10.000 empleados como en nuestra época de oro." La frase se escuchó de boca de uno de los directivos de Sasetru allá por 1985, cuando se intentaba recuperar por lo menos una parte de lo que había sido la intensa actividad del holding integrado por 37 empresas, nacido en 1949 como una sociedad de responsabilidad limitada vinculada a tres familias: Salimei, Seitún y Trucco.
La planta de Avellaneda, de la empresa Sarandí, era uno de sus principales edificios. Allí se manufacturaban derivados del girasol, trigo, lino y se fabricaban pastas y arroz.
La época de oro de Sasetru fue la década del 70, cuando el grupo económico encabezaba la lista de exportadores de granos de la Argentina. Dentro de la industria alimenticia, las compañías se dedicaron a rubros como la avicultura, la actividad frigorífica, la pesca y la producción de conservas.
La declinación comenzó cuando se acercaban los 80, entre otras causas, por el boicot cerealero contra la Unión Soviética dispuesto por los Estados Unidos y los problemas que acarreaba el atraso cambiario.
En el momento más crítico, las deudas superaban los US$ 1000 millones. A mediados de febrero de 1981, el juez Héctor Cefaria Kierman decretó la quiebra. Sin embargo, en 1985 y tras varios rechazos judiciales, el grupo logró cerrar un concordato con sus acreedores.
En agosto de ese año, el entonces presidente Raúl Alfonsín asistió a la planta de Sarandí para la reinauguración. Pero el plan de reapertura, largamente anunciado, finalmente no prosperó.
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