
Denuncian corrupción en el Campo de Golf
Se estaría desviando parte de los ingresos por instrucción
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-¿Quieren jugar en la cancha? Pero, ¿saben jugar?
-No.
-No importa. Ustedes vengan conmigo.
El ingreso en el Campo de Golf de la Ciudad de Buenos Aires asusta. Caras inhibitorias que ofrecen pelotitas por 20 pesos, caddies por otros 25 o "20 porque sos vos", alguien que parece de seguridad y alguno más, que nadie sabe qué hace.
Hay denuncias por corrupción en el Golf Municipal. Por mafias. Y también por mala administración. Por personal excesivo, presupuesto exagerado e innecesario, cancha en pésimo estado. La administración del lugar conoce las versiones. En los casos de corrupción pide nombres "para despedirlos inmediatamente" y promete una investigación "exhaustiva". En los de mala administración, se defiende con números.
En principio, para jugar en la cancha hay que saber. O ser interceptado por algún instructor más rápido que el tiempo que lleva alcanzar las ventanillas de pago. Jugar tiene un precio. Aprender, otro. Pero el gobierno, dueño del campo, jamás se enterará exactamente ni de cuántos jugadores pasaron por allí ni de cuánto dinero se movió en el lugar. Todo eso se maneja sin dejar rastros.
Un cronista de LA NACION presenció esta muestra de corrupción. Un instructor, que se presentó como Ricardo, se encargó de que sólo uno de los dos aprendices de golfistas que se le acercaron pasara por la caja. Según los dirigentes del Golf Club Lagos de Palermo, la metodología se repite cotidianamente.
Por cinco pesos, que sí quedaron registrados, dos personas ingresaron en la cancha. A la media hora se acercó un par de hombres, con camperas negras de cuero y anteojos oscuros. El instructor se separó del grupo y, de alguna manera, los convenció. Finalmente, los hombres, que según el profesor eran "de seguridad", se retiraron.
Tras algunos hoyos de práctica y aprendizaje, las lecciones continuaron donde debieron empezar: fuera de la cancha principal. Después de una hora, el instructor apartó a un jugador y le pidió el pago por los dos alumnos y el caddie. En total, 80 pesos, sin constancia.
El instructor entregó un mensaje: "Si quieren volver, llámenme que les cobro menos. Practicamos una hora y después ustedes se quedan todo el día, si quieren". Inmediatamente, dejó una tarjeta personal con un nombre: "Ricardo Jorge Moglia, profesor de golf, Gobierno de la Ciudad".
"Una historia densa"
Gustavo Berta, director de Grandes Parques de la Ciudad de Buenos Aires, escuchó este relato. El campo está bajo su órbita, aunque el encargado es Juan Manuel Barrial, también entrenador de Rojas Scholem, equipo campeón de la Liga Nacional de Voleibol. "Me molesta que pasen estas cosas; desde que asumimos, en mayo de 2001, estamos desarticulando una historia densa, que lleva más de 20 años", respondió Berta. Ya hubo denuncias de agresiones planteadas por personas que pretendieron denunciar el sistema.
Berta dijo, además, que reforzaría la seguridad en el ingreso y que despediría al agente corrupto.
Según el presidente del Golf Club Lagos de Palermo, Jaime Horowitz, "el campo es un desastre, el presupuesto es el doble de las demás canchas de Buenos Aires y hay personal de sobra. Además, hay una mafia que te intercepta antes de la ventanilla y el dinero nunca le llega al gobierno. La Ciudad pierde alrededor de 500.000 pesos, que podría reinvertir en salud y en asistencia social".
Una de las acusaciones que realizaron Horowitz y el vicepresidente del Golf Club, Jorge Santana, es que el Campo Municipal tiene "alrededor de 40 empleados, contra 20 del Ituzaingó Golf Club y del Jurado, que es el segundo campo de la Ciudad; contra los 25 del Lomas y no más de 10 de Hurlingham y Praderas".
¿Acaso en el Campo de Golf porteño hay 20 o 25 empleados de más? Berta respondió: "Cuando nosotros llegamos había 44 personas trabajando en el golf. Lo redujimos a 37 y posiblemente lo reduzcamos más".
El Golf Club Lagos de Palermo pretende que el Campo Municipal se privatice para luchar por su concesión. Actualmente, paga 60.000 pesos de canon mensual para que sus socios puedan sentirse locales allí.
Horowitz y Santana aseguraron que el campo no había sido sembrado la última temporada ("Los que lo manejan no entienden nada de golf", acusaron) y que, por eso, se encontraba en pésimas condiciones. Berta admitió que tenían "algunos problemas con el estado del campo", pero que la solución sería inminente: "Le pedimos a la Asociación Argentina de Golf que nos recomendara con quién trabajar. Ahora, el campo va a mejorar", auguró.
Un presupuesto virtual
Según el presupuesto previsto para 2002, que nunca pasó por la Legislatura, "la administración del Golf Municipal podía gastar 1.041.951 pesos", pero que son parte de un presupuesto "virtual", de acuerdo con Gustavo Berta, director de Grandes Parques. ¿Qué es esto? "El Golf se tiene que autofinanciar. Puede gastar hasta ese dinero y lo que sobra queda para el destino que el gobierno le quiera dar", explicó.
Según las autoridades del Golf Club Lagos de Palermo, mantener un campo de golf cuesta mucho menos. "El Ituzaingó, que es más grande y está muy bien cuidado, cuesta poco más de 500.000 pesos", afirmó Horowitz. "Con ese costo, a la Ciudad le quedaría mucho dinero para asistencia social. Bien manejado, la Ciudad debería tener un superávit de por lo menos 500.000 pesos al año."
"Es imposible -les respondió Berta-. El campo no puede mantenerse con tan poco presupuesto. Y el problema no es el personal, que, en último caso, es contratado. Lo que dicen es mentira." El tema quedó planteado.
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