
Cortázar, un clásico elegido por los jóvenes
Encuesta: los estudiantes del Nacional de Buenos Aires seleccionaron los diez libros que no deben faltar en una biblioteca; ausente Borges, al autor de "Rayuela" le siguen Pirandello y Arlt.
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¿Cómo elegir los diez libros que no deben faltar en una biblioteca? Seguramente cada uno tendrá sus favoritos, aquellos volúmenes infinitamente leídos y marcados, los que se salvaron de las mudanzas, los que se guardan lejos de los chicos, los que nunca se prestan. Pero las cosas toman un cariz distinto, sorprendente y fresco, cuando son los adolescentes quienes se ponen a elegir. La Dirección General de Bibliotecas porteña, encabezada por la profesora Josefina Delgado, lanzó una encuesta en los Colegios Nacional de Buenos Aires, MarianoAcosta y Carlos Pellegrini, dirigida a los alumnos comprendidos entre los 16 y los 18 años, sobre los diez libros que no deberían faltar en una biblioteca.
¿El objetivo? No dejar de lado las preferencias de los estudiantes, a la hora de sumar títulos en el patrimonio de las bibliotecas públicas.
Hasta ahora sólo se procesó la primera parte de la información acumulada a través de esta encuesta y que corresponde a los alumnos del Colegio Nacional Buenos Aires. La lista que se confeccionó es absolutamente variada y tiene la intención, como los mismos alumnos explicaron a La Nación, de ser cronológica y geográficamente abarcativa.
Empezar con los Cuentos Completos de Julio Cortázar y terminar con textos de Pirandello es un largo viaje que tiene escala en todos los puertos, aunque Borges esté ausente. Las obras completas de RobertoArlt, La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera;las obras cumbres de William Shakespeare; La Eneida de Virgilio; La Ilíada y La Odisea, de Homero; La Metamorfosis, de Ovidio; la poesía completa de Federico García Lorca; el teatro completo de Henrik Ibsen; las obras completas de Edgar Alan Poe.
Elecciones personales
"Yo puse a Cortázar primero porque es un tipo que engancha muchísimo, me identifico con él, porque muestra las pasiones, no es como Borges (que no aparece en la lista) que pasa todo por lo intelectual" dijo a La Nación Marina Porcelli, estudiante de quinto año. Homero y Virgilio, aún sin haber sido leídos, ocupan un lugar interesante en esta lista, "porque son clásicos, tienen que estar en una biblioteca" explicó Andrés Beibe, también alumno de quinto año.
Algunos chicos colocaron en el primer lugar de la lista, libros de texto, como "Historia de los argentinos" y "Matemática 4". Aunque pueda parecer extraño si se piensa desde la literatura, se comprende con facilidad el argumento de María Gabriela Arrieta: "A mí no me da ir a una biblioteca a leer un libro; yo voy a buscar información, algo que necesito, lo que me piden en la escuela, y el libro de matemática es útil", explicó.
"La literatura como la de Cortázar me parece relinda, pero creo es más necesario lo otro, el libro de texto", agregó Alejandra Leal, también de quinto año.
De bibliotecas y bibliotecarios
Llegado a este punto, los chicos se olvidaron un poco de la encuesta y empezaron a cuestionar el sistema bibliotecario del que se sienten si no víctimas, sí marginados. "Las bibliotecas también deberían llevar adelante la cultura, porque hay centros culturales que no tienen mucha difusión" dijo Alejandro Lifschitz.
Gustavo Hendrin fue terminante:"A mí me parece que lo que le falta a la biblioteca es ser atractiva para que la gente se acerque, porque si bien está llena de libros no genera atracción por la cultura".
La ronda de opiniones concluyó con una sentencia de Hendrin sobre la modalidad que caracteriza a las bibliotecas: "Está bien que sea un lugar para estudiar, pero de ahí a que no se pueda hablar es otra cosa, ¿qué gracia tiene leer, aprender cosas nuevas si no se pueden compartir?"
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