Algunos ejemplos de casas tomadas
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Hasta hace unos pocos años se decía que muchos de los usurpadores eran víctimas de los timadores de turno, gente sin escrúpulos que los hacía venir del interior con el cuento de que, a un módico precio, les venderían una vivienda.
Luego, la historia conocida: la estafa, la falta de dinero y la eternización.
Actualmente, los habitantes de las casas tomadas no parecen ser seres engañados -al menos, no por estafadores-.
Hay quienes sostiene que se "asentaron" en esas condiciones porque no tienen alternativa y tratan, en la medida de lo posible, de organizarse para intentar comprar la vivienda, o al menos una pieza.
La misma tesis sostiene que escolarizan a sus hijos en las escuelas públicas de la zona, se atienden en los hospitales públicos y trabajan de lo que pueden.
Aunque, en cierta forma, puede resultar cierto, lo antedicho es una mitad del problema.
El otro 50%, por cierto, hay que buscarlo en los problemas -a veces casi insolubles- que se le generan al legítimo poseedor de una casa ocupada ilegalmente.
¿Dónde hay casas tomadas? Según algunos datos oficiales de la Secretaría de Acción Social del gobierno porteño, una rápida recorrida por la ciudad sirve para vislumbrar una suerte de radiografía.
En Paraguay entre Darregueyra y Oro; en Sarandí 855, donde viven 70 familias; Perón 2060, propiedad del gobierno nacional, con cédula de desalojo, donde viven 47 familias, 199 adultos y 55 menores; Caracas 2787, 400 adultos y 455 menores; Perú e Independencia, viven 20 familias, y La Lechería, en Paternal, donde hay 150 familias, es decir, unas 800 personas, según estimaciones oficiales.




