Camila Rocha trabajaba tenía 24 años y trabajaba en un gimnasio. La mataron delante de su novio para robarle la riñonera en la que llevaba el dinero para comprar comida. No se trató de un hecho aislado. El homicidio de la joven empleada fue el último de una serie de nueve muertes violentas ocurridas en cinco días en el conurbano.