¿Puede un policía de civil realizar una persecución?
El caso Morel volvió a desatar cuestionamientos hacia el accionar de las fuerzas de seguridad; qué hacer ante una orden de un efectivo sin uniforme
1 minuto de lectura'

Lo que vio Walter fue a un tipo en musculosa y ojotas con un arma en la mano corriendo hacia su auto. Una imagen así en medio de una noche cerrada en Ciudad Evita sólo puede provocar una reacción: Walter apretó el acelerador e intentó huir. El hombre apuntó su 9mm y disparó. La bala penetró en la axila derecha de Walter y salió por la espalda, a la altura de los pulmones. El joven murió en el acto.
"Me confundí, creí que era un chorro", fueron las palabras de quien lo asesinó, que no era otra cosa que un policía de civil que aquella noche visitaba a su novia en una remisería a metros de donde Walter Repetto aguardaba en su auto a que llegara un amigo que le alquilaba la cochera.
Esto sucedió en enero de 1998. No fue ni el primero y ni el último caso. El hecho reciente más conocido es el que le sucedió al futbolista Claudio Morel Rodríguez , que fue interceptado cuando viajaba en su auto con sus dos hijos y un sobrino por un policía de civil que le apuntó con un arma y le ordenó que se bajara.

El recuento de casos plantea un interrogante: ¿Puede un policía de civil realizar una persecución ante una situación que considera sospechosa?
Fuentes consultadas por LA NACION aseguran que no y explican cuáles son los límites y responsabilidades del policía que realiza un trabajo sin uniforme.
"La policía de civil trabaja en operativos específicos. No debería realizar persecuciones porque tiene una sospecha, ni mucho menos controles", indica un alto funcionario policial retirado.
"Una cosa es que se esté investigando a una persona en particular o se detecte a alguien cometiendo un ilícito. Incluso ahí el efectivo tiene que identificarse antes de actuar, y comunicarse por radio para pedir ayuda", agrega el ex policía.
Ante la duda, la huída
Según el relato de Morel, el policía que lo interceptó no llevaba uniforme. Cuando le apuntó con el arma, alcanzó a escuchar que le decía "bajate o te quemo".
Morel pensó que eran secuestradores, aceleró y el móvil policial –sin identificar- lo persiguió por 30 cuadras. La persecución terminó en un choque y el jugador fue detenido por "resistencia a la autoridad". Algo similar le sucedió a Fernando Carrera en 2005, con un final mucho más trágico: el hombre recibió varios disparos y terminó atropellando a tres personas. Como si eso fuera poco, luego tuvo que pasar siete años en prisión. El caso se conoció como la Masacre de Pompeya .

"Es lógico que en una situación como la denunciada por el futbolista uno se asuste e intente huir", dice el ex ministro de Seguridad bonaerense León Arslanián.
"En principio el caso llama la atención y merece una aclaración. Sólo las brigadas de investigación que trabajan en un asunto determinado, encomendado por una autoridad judicial, pueden actuar de civil", explica. "Pero jamás pueden realizar una persecución porque una persona les resulta sospechosa. Es una práctica absolutamente desaconsejada y puede dar lugar a equívocos o a grandes tragedias", añade el ex ministro.
La amenaza del anonimato
"Imaginemos lo que hubiera ocurrido si en vez de Morel Rodríguez, se trataba de un pobre tipo: armado de causa y tras los barrotes", dice Marcelo Saín, ex interventor en la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), en su cuenta de Twitter .
Imaginemos lo que hubiera ocurrido sin en vez de Morel Rodríguez se trataba de un pobre tipo: armado de causa y tras los barrotes
— Marcelo Fabián Sain (@MarceloSain) enero 22, 2013Intuyo que a Morel Rodríguez no lo quisieron detener sino chorear y, ante la reacción del pibe, fingieron un intento de detención y lo demás
&— Marcelo Fabián Sain (@MarceloSain) enero 22, 2013Es probable que el caso de Morel haya trascendido porque es un personaje conocido. Pero hechos similares son permanentemente denunciados por organizaciones que reclaman el fin del abuso policial.
"Son infinitos los casos en que la policía, con o sin uniforme, actúa con violencia y se justifica diciendo que la persona le resultaba sospechosa", dice María del Carmen Verdú, militante de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional ( Correpi ).

"En el caso de los que actúan sin uniforme, argumentan que están haciendo ‘inteligencia delictual’ del barrio", explica Verdú. "Lamentablemente no te conviene negarte a un control aunque el tipo esté de civil. Porque los que tienen el fierro son ellos. Y no siguen ningún reglamento", sostiene la militante de Correpi. "Por eso nosotros damos talleres para enseñarle a la gente cómo reaccionar ante imposiciones de la policía".
<b>Lo que hay que saber ante una orden de un policía (con o sin uniforme)</b>






