El traslado de Los Monos reeditó las diferencias entre la Nación y Santa Fe
Efectivos provinciales los llevaron de madrugada al penal federal de Ezeiza, pero allí no estaban autorizados a recibirlos; ingresaron 5 horas después
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ROSARIO.– "Orden de traslado", gritaron los guardias del penal de Piñero. Se abrieron las puertas del pabellón C de aislamiento y Máximo Ariel Cantero salió esposado, en ojotas, pantalón corto y una remera negra. En otro móvil del Grupo de Operaciones Especiales Penitenciarias (GOEP) estaba su lugarteniente, Jorge Emanuel Chamorro. La caravana de seis camionetas con más de 20 efectivos arribó a las 6 a Ezeiza, donde los canales de televisión empezaron a transmitir en vivo la llegada de los dos convictos. Los que no se enteraron que iban a llegar dos presos de "alta peligrosidad" eran los guardias del Servicio Penitenciario Federal.
Según afirmó a LA NACION el secretario de Justicia de la Nación, Santiago Otamendi, el traslado había sido solicitado por las autoridades de Santa Fe, pero "no estaba autorizado". "Fue una sorpresa", admitió el funcionario, quien advirtió que para un traslado de estas características "es necesario coordinar y tener el tiempo necesario para definir la logística interna del penal y los lugares donde se va a alojar a los reclusos".
A las 11, los dos líderes de Los Monos fueron derivados al área de Resguardo de Integridad Física (RIF) del penal de Ezeiza, donde tienen condiciones de seguridad similares a las de los hermanos Martín y Christian Lanatta y Víctor Schillaci, los recapturados autores del triple crimen de la efedrina.
Con el tumultuoso traslado, los chispazos entre el gobierno nacional y el de Santa Fe se volvieron a encender, después de los cruces que se desataron cuando se informó, el 9 de este mes, que los tres prófugos del penal de General Alvear estaban detenidos, cuando en realidad sólo Martín Lanatta estaba en el calabozo de Cayastá. El secretario de Servicios Penitenciarios de Santa Fe, Pablo Coccocioni, dijo que el gobierno santafecino "hace una semana pidió cupo en Ezeiza para llevar a «Guille» Cantero y a Chamorro".
El viaje a Ezeiza de los líderes de Los Monos terminó un capítulo en la historia reciente de este grupo narcocriminal. Con el aval del juez federal Marcelo Bailaque, que el 28 de diciembre pasado procesó a 23 miembros de Los Monos por tráfico agravado de estupefacientes, el gobierno de Miguel Lifschitz se sacó un problema de encima.
Durante los últimos días, como publicó LA NACION, surgieron datos y hechos que hacían temer a las autoridades de Santa Fe que miembros de esta banda tramaban un plan de fuga de estos dos convictos para evitar que fueran trasladados a Ezeiza, donde no tienen las influencias ni las relaciones que tejieron estando encerrados en Piñero.
La investigación que realizó la Procuración contra Narcocriminalidad (Procunar) determinó, como después avaló Bailaque, que, a pesar de que estaban tras las rejas, 23 miembros de este grupo manejaban desde el pabellón Nº 7 de la cárcel de Piñero la venta de estupefacientes en la zona sur de Rosario y trataban de menguar, con la eficaz violencia de sus soldaditos, el negocio de grupos rivales.
En la cárcel, que está a 15 kilómetros de Rosario, se colocaron inhibidores de señal de celular, cámaras de videovigilancia y se incrementaron las guardias. Pero con complicidades e ingenio, "Guille" mantuvo las riendas del negocio a través de las mujeres de los detenidos, que en libertad gerenciaban las operaciones narco. Y a través de un teléfono, Máximo Ariel Cantero impartía órdenes a sus familiares.
El traslado es un duro golpe para esta banda, algo que quedó al descubierto por la cantidad de recursos de hábeas corpus que diseminó en la justicia provincial el equipo de abogados defensores de Los Monos para evitar que fueran llevados a Ezeiza.
Como los miembros de Los Monos también tienen causas pendientes en el fuero local, la justicia provincial tuvo que autorizar el traslado. El acta con la firma de la jueza en feria María Isabel Mas Varela llegó a Piñero anteanoche, cerca de las 21. Tres horas más tarde, los dos líderes de la banda viajaban a Ezeiza.
El fin de semana hubo en Piñero un hecho extraño que activó las alarmas sobre una posible fuga. Un grupo de sujetos, en tres autos y armados, se tiroteó en la parte trasera del penal con los guardias de seguridad. El traslado se volvió urgente.
Entrevista con un prófugo
Anoche, mientras Máximo Ariel Cantero y Chamorro pasaban sus primeras horas en el penal de Ezeiza, el programa Telenoche, de Canal 13, emitió una entrevista que, desde la clandestinidad, y antes de estos sucesos, les dio Ramón Machuca, alias "Monchi" Cantero, prófugo desde hace dos años y medio e hijo de crianza de Ariel Máximo, padre del clan.
Dijo que "la droga en Rosario la manejan los políticos, los jueces corruptos y la policía". Y acusó al juez provincial Juan Carlos Vienna de "armar las causas" contra él y su familia.
Disfrazado con una gorra, gafas negras y una barba falsa que lo hacía parecer un miembro del grupo de rock Grateful Dead, Monchi se despachó: "Soy inocente; me acusaron de 12 homicidios, pero todas esas causas se fueron cayendo. Me quisieron presentar como Ben Laden, pero ya quedan cuatro expedientes contra mí. El resto se cayó por falta de pruebas. No me entrego porque no están dadas las garantías. Si me captura la policía, termino muerto".
Del editor: qué significa.Los Monos demostraron que, en Rosario, su estructura les permite controlar el negocio incluso desde la cárcel. El traslado puede licuar ese poder.
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