Caso Paulina Lebbos: absolvieron al principal acusado y quedó impune el crimen que sacudió al poder político de Tucumán
Se trata de César Soto, exnovio de la víctima, exculpado como presunto autor del femicidio por el beneficio de la duda; un exsecretario de Alperovich también fue absuelto
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El homicidio de Paulina Lebbos, ocurrido en febrero de 2006, quedó impune. La Justicia de Tucumán absolvió, por el beneficio de la duda, a César Soto, el exnovio de la víctima del crimen que hace veinte años sacudió el poder político provincial.
Los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica también absolvieron a Sergio Kaleñuk, hijo del entonces secretario de José Alperovich −gobernador entre 2003 y 2015−, que no había sido acusado por el Ministerio Público Fiscal.
Soto había llegado a juicio acusado de homicidio agravado por alevosía en carácter de autor. Kaleñuk, en tanto, estaba imputado por encubrimiento agravado.
“Veinte años pidiendo que investiguen, veinte años protegiendo delincuentes, esta es la Justicia que tenemos en Tucumán”, afirmó Alberto Lebbos, padre de la víctima, tras escuchar el veredicto.
Lebbos mantiene hace dos décadas el reclamo de justicia por el asesinato de su hija, Anticipó que continuará esa lucha, más allá de la decisión de este tribunal. “Sigan protegiendo asesinos. Ahora vamos a seguir insistiendo”, aseguró.

El veredicto llegó luego de 16 audiencias en este debate oral iniciado en marzo pasado, en el que fueron escuchados 44 testigos. El fiscal Carlos Sale había pedido una condena de prisión perpetua para Soto, pero el tribunal dictó un fallo en sentido completamente contrario a la solicitud del acusador.
Las palabras del padre de Paulina permiten intuir que la familia Lebbos impulsará a que la fiscalía presente la apelación a este veredicto. “Vamos a seguir luchando”, anticipó Rosa Lebbos, hermana de la víctima.
Fue el cuarto juicio por el homicidio de Paulina Lebbos, que en el momento de su muerte tenía 22 años y una hija. De acuerdo con la reconstrucción del caso, la joven se encontró con su exnovio luego de ir a bailar a Gitana, boliche de San Miguel de Tucumán, la noche del 26 de febrero de 2006. No se la volvió a ver hasta el 11 de marzo, cuando agentes de la policía realizaban tareas de rastrillaje y descubrieron el cuerpo de una mujer que había sido arrojado a un barranco, pero había quedado atrapado entre la vegetación. Recién el 13 pudieron identificarlo.
El cadáver presentaba un estado avanzado de descomposición, heridas de arma blanca, quemaduras de cigarrillos y desprendimiento de cuero cabelludo. “Me hubiera gustado estar cuando encontraron a Paulina; creo que hubiese podido reconocerla”, declaró Soto en aquel momento ante medios locales. La autopsia reveló que la joven había sido estrangulada.
Su muerte generó un terremoto político en Tucumán. Al cabo de tres juicios fueron condenados los más altos mandos de la policía provincial por encubrimiento, además de funcionarios públicos, entre ellos, políticos y miembros del sistema judicial.
Kaleñuk, que en el juicio que acaba de concluir no fue acusado por el Ministerio Público Fiscal, había sido considerado cómplice de Soto.
Entre los condenados en el largo proceso penal figura uno de los funcionarios que había investigado el caso. En 2021, la Justicia estableció que Carlos Albaca, que estuvo a cargo del caso en su rol de fiscal de instrucción de la II Nominación, estuvo muy lejos de cumplir su misión y no por ineficacia, sino por malicia. Así lo determinó por unanimidad el tribunal de la sala III de la Cámara Penal de Tucumán, que condenó a Albaca a la pena de seis años de prisión por el delito de “incumplimiento de deberes de funcionario público y encubrimiento agravado” en el marco de la causa por el homicidio de Lebbos.
En febrero pasado, el caso tuvo otro giro importante. Dos semanas antes del inicio de este debate oral, se realizó una audiencia en la que Virginia Mercado, la mejor amiga de Paulina y una de las últimas personas en verla con vida, fue señalada como responsable de obstruir a la investigación. Esa mujer admitió que había mentido durante el juicio que se llevó a cabo en 2018 y llegó a un acuerdo con el Ministerio Público Fiscal para una pena de tres años de prisión por encubrimiento.
Mercado ratificó en esa audiencia lo que había previamente pactado con los fiscales y confesó ante el juez que mintió en el juicio que se inició en 2018 y finalizó en 2019, en donde fueron condenados por encubrimiento el exministro de Seguridad de Tucumán, Eduardo di Lella, y el exjefe de la Policía provincial, Hugo Sánchez, entre otros.

El Ministerio Público Fiscal provincial consideró que la actitud de Mercado no se hallaba bajo un simple falso testimonio, sino que deliberadamente había actuado para obstruir el descubrimiento de la verdad. Es por ello que fue acusada por encubrimiento agravado en perjuicio de la administración de Justicia. En la audiencia admitió el delito imputado, aceptó la carátula y ratificó el acuerdo de prisión por tres años, de ejecución condicional.
Más allá del reconocimiento de sus mentiras cuando declaró como testigo clave, Mercado no reveló exactamente qué fue lo sucedido y tampoco señaló a quiénes serían los presuntos autores materiales e ideológicos del asesinato. Tres meses después de esa confesión, el acusado como autor material del homicidio fue absuelto por el beneficio de la duda.
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