
Federico Domínguez: “Los pandemials no se callan”
El autor de un libro que describe la generación atravesada por el Covid, cuenta cómo son y qué piensan los jóvenes que deberán salir ahora al mundo real
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Tiene 33 años, y se considera un fiel exponente de la generación millennial. Sin embargo –y probablemente porque mucho ya se ha escrito sobre sus coetáneos– el interés de Federico Domínguez, emprendedor y asesor financiero, está puesto en los pandemials, esta generación de jóvenes que una vez superada la pandemia tendrán entre 10 y 26 años, y que deberán salir a un mundo real cada vez más complejo. En su primer libro La rebelión de los pandemials: los ciclos humanos y la década de las turbulencias (Editores Argentinos), plantea el complejo escenario que deberán sortear los hijos de la generación X: sociedades marcadas por una profunda inequidad, crisis de la meritocracia, automatismo digital, agotamiento de recursos naturales y una profunda soledad. Es este panorama sombrío el motor que los impulsa a rebelarse. “Los pandemials son una generación que no se calla, grita y expone cada injusticia”, dice en el libro. ¿Ejemplos? Chalecos Amarillos en Francia, Chile despertó, las marchas por el cambio climático y los movimientos como #MeToo, #NiUnaMenos y Black Lives Matter son muestras cabales de esa rebeldía.
–¿Por qué pandemials?
–Estaba escribiendo sobre los llamados centennials o la generación Z y surgió la pandemia. Y ahí me pareció más acertado ponerles el nombre de pandemials porque lo que va a definir la vida de estos jóvenes es la aceleración del mundo producto de la pandemia. El Covid no es que cambió el mundo, sino que aceleró los cambios: si había inequidad, va a haber más inequidad; lo mismo con los cambios tecnológicos. Todo esto que ya veíamos la pandemia lo potencia. Esta generación sale a la vida adulta junto con este mundo hiperacelerado y complejo y lo que estamos viendo, además, es que estos jóvenes se están rebelando.
–¿Contra qué se rebelan?
–Contra estructuras sociales que no comparten, contra una humanidad que no hace lo suficiente contra el cambio climático... Ellos no se callan, saben mejor que nadie que esta década es la última para detener el cambio climático para que sus consecuencias, que son irreversibles, sean manejables.
–¿Cómo son?
–Son más profundos y empiezan a revalorizar más los vínculos reales. También tienen gran capacidad para organizarse a través de las redes sociales. Lo que pasó hace poco con GameStop es un ejemplo de eso. Jóvenes organizados a través de Reddit, una red social que es de gamers, empezaron a comprar acciones de GameStop, una tienda de videojugos tradicional, y la llevaron a una valuación de 40 mil millones de dólares. Eran jóvenes que ponían 1000, 2000 o 10.000 dólares y movieron millones.
–A pesar de la cercanía generacional, trazás diferencias muy marcadas entre los millennials y los pandemials, ¿por qué?
–Es que a diferencia de los millennials esta generación está mucho más desprotegida. Eso, por un lado, los vuelve más rebeldes y, por el otro, más responsables en todo sentido. Los millennials son una generación de transición y poco comprometida en parte por la crianza que recibieron. Los padres de los millennials son los baby boomers, que es la generación más exitosa en términos económicos de la historia de la humanidad. El 85% de los baby boomers son dueños de sus propiedades. Cuando un millennial se queda sin trabajo puede volver a la casa de papá y mamá, o pedirles ayuda, pero los que vienen después ya no pueden porque la casa familiar probablemente sea un dos ambientes alquilado producto de que tuvieron que achicarse. Si en una reunión de amigos de menos de 40 preguntás cuántos de los presentes tienen un mejor patrimonio que sus padres, probablemente la respuesta sea muy pocos.
–En el libro planteás que hay una fuerte crisis de la meritocracia. ¿Cómo impacta en estas generaciones?
–La meritocracia es la base sobre la que se construyó el mundo de posguerra. Los gobiernos liberales, en su batalla contra el comunismo, plantearon el sueño de la clase media para los que se quedaban de ese lado del mundo. Decían: ‘vas a poder llenar el changuito, comprarte un casa en los suburbios, tener un auto’. Cuando eso se empieza a derrumbar, después de la caída del Muro de Berlín, empieza a traer problemas porque es muy desestabilizador, es lo que abre la puerta a los populismos sobre todo de izquierda. No es sencillo reconstruir este concepto porque los tecnócratas, que es la clase que gobierna en mayor medida, quieren combatir los problemas del presente con soluciones del pasado. Las propiedades cuestan 5 veces más en términos reales que en la década del 70. Tener una vivienda propia es muy difícil. Como todo, se rige por la ley de oferta y demanda. Pero si apostás a tecnologías como autos autónomos que permitirían a la gente irse a vivir más lejos, el precio bajaría. Hoy en Argentina para comprarte una propiedad se necesitan 28 años de ingresos. El modelo de crédito, de vivir a base de deuda, era un modelo pensado para otra sociedad donde una persona trabajaba toda su vida en una misma empresa. Pero no es aplicable en el mundo freelance. A no ser que no haya un cambio de fondo respecto del precio de las propiedades que descomprima el precio, ésta es una generación condenada a alquilar toda su vida.
–¿Cuál es la figura icónica de los pandemials?
–Greta Thunberg, sin duda. No sólo reúne todas las características, sino que también encarna la mayor preocupación de esta generación. Si hay algo que une a todos los jóvenes en el mundo es el tema del cambio climático. Hoy puede llegar a inclinar una elección. No sé si acá porque todavía estamos discutiendo cosas básicas, pero sí en los países más desarrollados. El tema del cambio climático es una muestra de querer combatir los problemas de ahora con herramientas de antes. La solución favorita de los tecnócratas es el Green New Deal: el Estado decide dónde y cómo poner la plata, cuando políticas como el impuesto al carbono son más eficientes. El monstruo estatal saliendo a distribuir recursos, no es lo más eficiente.
–Esta es generación de los hacedores. ¿El emprendedorismo será la solución a la crisis actual del empleo?
–Yo creo que hay algo un poco perverso en esto del emprendedorismo. Les dicen a todos que van a ser el próximo Bill Gates y la realidad es que cada cien proyectos con suerte la pagan uno o dos. Ser emprendedor tecnológico con alto riesgo está idealizado y no es el único camino al éxito. Además tenés que tener un ecosistema que acompañe.
–En Argentina decimos que somos expertos en economía, pero ¿realmente tenemos educación financiera?
–En realidad somos expertos en comprar propiedades y guardar dólares. Pero que haya sido exitoso en el pasado no quiere decir que lo sea en el futuro. Entre los jóvenes hay un renovado interés por las acciones.



