
Con volúmenes asimétricos y esquinas transparentes que desarman la arquitectura, esta casa dialoga con su historia y responde a una fuerte vocación de vivir en contacto con el verde y el agua.
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El antiguo concepto romano de genius loci alude al “espíritu del lugar”, y se refiere tanto a la singularidad de un espacio como a la divinidad que lo habita y protege. Una idea que suena inasible en términos abstractos, pero de una evidencia rotunda cuando es capturada por la arquitectura.

“Hay que ‘escuchar’ lo que el lugar transmite... Ahí, en el silencio, hay muchas respuestas”, describe esa búsqueda la arquitecta Carla Bechelli, alma máter del estudio que fundó en 2003. Desde entonces, desarrolla proyectos de diferentes escalas y programas con reconocimientos en nuestro país y el exterior, como la invitación a la Bienal Internacional de Arquitectura de Venecia 2016.
"Fue muy emocionante recibir un premio internacional en la categoría Residencial en un año en el que todos habitamos tanto nuestras casas."
Arq. Carla Bechelli, a cargo del proyecto de arquitectura, interiorismo y paisajismo

El proyecto que recorremos hoy tiene un significado especial: no solo se trata de su propio hogar, sino que acaba de ser premiado en un contexto mundial en que los espacios residenciales han cobrado más relevancia que nunca. Se trata de una casa que preservó la estructura original, pero que se renovó integralmente para adecuarse de un modo fresco al paisaje del Boating Club de San Isidro y a las necesidades de una familia de cinco con adolescentes: una planta baja con ambientes amplios y flexibles, áreas más privadas arriba e importantes expansiones en todos los niveles.
Seguir el paso de las estaciones


El recorrido va enmarcando el verde con aberturas pensadas minuciosamente en tamaño y orientación, calculando el paso de las estaciones y su efecto benévolo en cada ambiente.

Si la galería invita a mirar al río, el acrílico sobre lienzo de Martín Enricci domina la ambientación.

La ubicación marcó el rumbo. “Nos inspiró la idea de un diseño que transmitiera paz y cobijo al tiempo que incentivara el encuentro y el disfrute cotidiano”, nos cuenta Carla Bechelli.
Un playroom “para grandes”

Integrado a la galería y al living, “el playroom de grandes”, como lo llaman los dueños, tiene sistema de sonido envolvente, una pantalla oculta y una gran biblioteca que guarda los tesoros de la familia.


Integrar el verde

Para que la galería, profunda y espaciosa, no oscureciera el living, se proyectó una cubierta transparente sobre tirantes de lapacho que tamizan el sol.

“La presencia del verde es un factor determinante y debemos impulsarlo. Ese es el mensaje que intentamos transmitir en todos nuestros proyectos”.

Cocina transparente

Las vistas y las dos luminarias colgantes (San Isidro Luz), diseñadas por Carla Bechelli Arquitectos, son los grandes destacados en la cocina.
Planta alta: feliz encuentro con el afuera

“Living, comedor, biblioteca... ya no sirve poner nombres de manera convencional. Hoy la arquitectura nos invita a que cada espacio tenga la identidad de quien lo utiliza y lo hace propio”.


Una suite llena de luz

El juego de volúmenes aterrazados y esquinas vidriadas enriquece el encuentro entre la vivienda y el paisaje.

La terraza privada vuelve con un deck bien náutico y un ritmo particular en la construcción que favorece distintos puntos de vista y situaciones para disfrutarla según el recorrido del sol.


El baño de la suite tiene mesada de mármol de Carrara con bachas con desborde oculto incorporadas, piso de porcelanato Portobello, alfombra de yute (Hometh) y banco tallado a mano (Estudio Ayke) con toallas (Luna Deco), jabones artesanales y cepillos (ambos de Saponarium).

La estructura original, enriquecida con buen diseño

La fachada tiene un lenguaje simple, elegante y cálido que combina revestimiento exterior texturado, madera y vidrio.

“Buscamos generar proyectos que conmuevan, que dejen huella, que mejoren el entorno y también la calidad de vida de sus habitantes”.

“La propiedad era antigua en su concepción, pero de construcción noble. Por eso decidí conservar la estructura y abrazar el desafío de emerger con un diseño completamente nuevo”.

El paisajismo, proyecto de Carla Bechelli Arquitectos ejecutado por Lucía Holmberg Paisajismo, se nutre de la materia prima propia del Delta. Entre ellas, palmeras pindó autóctonas.
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