Revista Living

Mimetizado con la naturaleza: un refugio de madera de 50m2 que nació como sala de ensayo y se convirtió en vivienda familiar

En medio de la reserva natural de Parque Leloir, se proyectó un pabellón de madera que esquiva los árboles autóctonos y funciona como vivienda, quincho o casa de huéspedes

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Parque Leloir es uno de esos lugares con una escala difícil de encontrar en el Conurbano: calles arboladas, terrenos amplios y una vegetación frondosa que le da su carácter de oasis, todo a 25 minutos de la Ciudad de Buenos Aires. “Es como un paréntesis respecto de todo lo que lo rodea”, describe la arquitecta Sol Galliano.

La construcción de madera se integra al entorno.
La construcción de madera se integra al entorno.Javier Agustín Rojas

El terreno era así como se ve, con árboles añejos y muchísima vegetación. No hubo que construir ese paisaje.”

Arq. Sol Galliano, dueña de casa y responsable de la obra

Acompañar los cambios

La idea inicial de la obra fue construir una sala de ensayo para la banda de su marido, en lo que sería la primera etapa de un plan que contemplaba también una casa principal. Pero la pandemia aceleró los planes y las ganas de irse al verde hicieron que ese volumen de madera de 50m2 terminara convirtiéndose en la vivienda familiar los siguientes dos años.

El fenólico de guatambú recubre pisos, paredes y cielos rasos.
El fenólico de guatambú recubre pisos, paredes y cielos rasos.Javier Agustín Rojas
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“Nos empezaron a dar ganas de vivir ahí, así que modifiqué el proyecto pensando en los muebles que ya teníamos y en nuestra forma de vivir”.

“Quedó un espacio social integrado, mínimo, pero donde convivían el estar, el juego, la cocina y el comedor” cuenta. “La experiencia de vivir en una vivienda mínima estuvo buenísima también desde lo conceptual: habitábamos solamente con lo que necesitábamos en ese momento”.

Alfombra del living (Dash & Albert), sillón, mueble azul y mesitas de arrime tipo troncos (Carpintería Russo). Lámpara ‘Tolomeo’.
Alfombra del living (Dash & Albert), sillón, mueble azul y mesitas de arrime tipo troncos (Carpintería Russo). Lámpara ‘Tolomeo’.Javier Agustín Rojas

Luz, acústica y árboles

Desde un primer momento, el proyecto partió de una premisa: debía funcionar correctamente desde lo acústico. “Ellos necesitaban acústica, insonorización y superficies donde apoyar instrumentos y equipos. Por eso la casa tiene pocas aberturas convencionales”, explica la arquitecta.

Mesas ratonas (Estudio Vurial) y aplique de pared (Molé). Silla de la galería (El Yeite).
Mesas ratonas (Estudio Vurial) y aplique de pared (Molé). Silla de la galería (El Yeite).Javier Agustín Rojas
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La respuesta apareció en una franja vidriada perimetral ubicada entre las paredes y el techo. Más que abrir vistas panorámicas, el recurso genera una relación fragmentada con el paisaje: ramas, copas y variaciones de luz que se suceden constantemente a lo largo del día.

La franja vidriada permite la circulación de luz sin resignar aislamiento en cuanto al sonido.
La franja vidriada permite la circulación de luz sin resignar aislamiento en cuanto al sonido.Javier Agustín Rojas

“Desde adentro se perciben mucho las estaciones, cómo cambia la luz y cómo se transforman los árboles”.

Mínimas dimensiones

“Toda la casa está pensada desde una lógica modular, con columnas independientes de madera que organizan la planta en tres sectores: dormitorio, espacio social y núcleo húmedo”, explica Sol.

La cocina también tiene sus sectores de guardado en el bajo mesada y alacenas. Mesa cocina (Lorien Mobile), sillas (Bull) y lámpara comprada en Easy.
La cocina también tiene sus sectores de guardado en el bajo mesada y alacenas. Mesa cocina (Lorien Mobile), sillas (Bull) y lámpara comprada en Easy.Javier Agustín Rojas
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“Integramos el lavadero dentro del mueble entre la cocina y el baño: detrás de dos puertas quedaron ocultos el lavarropas y todos los elementos de limpieza para mantener el orden visual del espacio social”.

En el sector de cocina y baño se eligió pisos de granito porque el fenólico no resiste la humedad, pero la idea fue mantener la mayor continuidad material posible.
En el sector de cocina y baño se eligió pisos de granito porque el fenólico no resiste la humedad, pero la idea fue mantener la mayor continuidad material posible.Javier Agustín Rojas

En el dormitorio, por su parte, un mueble longitudinal concentra placard, apoyo y televisor. A la hora de volver el espacio a su función original, el tabique que dividía el dormitorio del living podía desmontarse para dar lugar a una planta abierta.

Vista del dormitorio.
Vista del dormitorio.Javier Agustín Rojas

Entre los árboles

La implantación fue una de las decisiones centrales del proyecto. “Los árboles determinaron completamente la ubicación de la casa. Fuimos esquivándolos para no talar ninguno”.

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En el exterior se utilizaron tablas de pino impregnado.
En el exterior se utilizaron tablas de pino impregnado.Javier Agustín Rojas

“La idea era que la casa quedara medio sumergida en la naturaleza y que los materiales respondieran a esa cosa orgánica del entorno.”

Aunque visualmente parece una construcción en seco, la vivienda fue ejecutada con estructura tradicional y revestida íntegramente en madera.

 En el interior un fenólico de guatambú recubre pisos, paredes, cielos rasos, muebles y cocina.
En el interior un fenólico de guatambú recubre pisos, paredes, cielos rasos, muebles y cocina.Javier Agustín Rojas

La continuidad material refuerza la sensación de refugio y le brinda al interior un carácter cálido y envolvente. “Nos interesaba trabajar con la idea de un único material y generar una continuidad entre interior y exterior. Incluso a la cama de nuestra hija la hicimos con sobrantes de la obra”, concluye.