
Antonio Lorusso impulsa actividades de integración en Loma Verde
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Muy pocos médicos argentinos han tenido el honor de recibir de sus colegas los títulos de maestro ilustre de la Mastología Argentina y maestro ilustre de la Ginecología y Obstetricia Latinoamericana. Uno de ellos es el doctor Antonio Lorusso, ginecólogo especializado en patología mamaria, profesor titular de la UBA, actual director de la Escuela Argentina de Ginecología, maestro de maestros.
Su currículum es demasiado largo para esta nota, y además allí no figuran rasgos de su personalidad que por cierto lo definen. Por ejemplo, el respeto y la ternura con que trata a cada una de sus pacientes.
Sentado en el jardín de su casa en el Country Loma Verde, de Escobar, junto con su señora, Lucy, y a la perrita de la familia -"Se llama July, tiene 16 años y no es de ninguna raza"-, el médico deja paso al vecino inquieto por mejorar la calidad de vida de su familia y los residentes del lugar, donde secunda en su tarea al presidente del club, Juan Carlos Cortese.
Lorusso y Lucy, junto con Marta, la empleada que lleva 23 años con la familia, pasan en la casa del country más de la mitad de la semana. "Vuelvo a Buenos Aires dos o tres días, una jornada la reservo para atender pacientes, ya que no estoy trabajando full time, y otras para participar de las actividades científicas de las sociedades médicas de las que formo parte -explica el médico, que ha pasado la barrera de los 70 con excelente salud-. Buscamos tranquilidad, vida al aire libre, contacto con la naturaleza. Me gustan mucho los deportes: corro 6 kilómetros varias veces por semana, juego al tenis (con compañeros como José Bossi, Rony Schmit, Mario Chague o Luis Kowensky, mucho más jóvenes que yo, que no me discriminan por mi edad), al basquet (integré el equipo de San Lorenzo, y sigo siendo cuervo), al fútbol. En verano hago natación y también nos ocupamos bastante del jardín con Lucy. Además, tengo tiempo para leer, algo que disfruto enormemente.
"Mi hijo mayor, Claudio, que también es médico, es el número 10 del equipo de fútbol del country. A algunos de mis nietos les encanta la equitación, y con otros salimos a observar pájaros y registrar sus características, sus cantos, sus costumbres. Hemos reconocido ibis, cardenales, zorzales, calandrias, benteveos..."
El doctor Lorusso dice que él y su esposa tenían planificado venir a vivir al country desde hacía tiempo, pero "un médico en plena actividad no puede estar lejos del lugar donde trabaja -aclara-, entonces tuvimos que esperar. Acá hay mucha gente los fines de semana, pero los lunes o los viernes, por ejemplo, se disfruta de un silencio y una paz increíbles".
Lorusso explica que fue elegido vicepresidente del club por los vecinos, pero que antes de eso se ocupaba de la Comisión de Cultura de Loma Verde, tarea a la que sigue firmemente ligado. "Hay gente que está toda la semana trabajando en Buenos Aires y viene acá y se transforma únicamente en una pelotita, de tenis, de golf, de fútbol, de voley. En la semana se trabaja y no hay tiempo de tener ninguna vida cultural, y el fin de semana vienen por el deporte. Falta vida social y cultural. No sé si son posibles grandes transformaciones, pero sí al menos lograr pequeños cambios."
De la mano de su gran experiencia en asociaciones científicas, el doctor Lorusso aplica buena parte de lo aprendido allí a la vida social y cultural de Loma Verde. "Empezamos hace poco más de un año y ya tenemos algunos logros. Por ejemplo, la Maratón Loma Verde Solidaria; he ido a dar charlas sobre educación sexual a escuelas vecinas. Todos los meses, los sábados, organizamos charlas sobre distintos temas: lunfardo, enfermedades cardíacas, lesiones deportivas, violencia. Esto generó un enorme interés de parte de la gente."
Y a la hora de contar cuánto se lleva hecho por la cultura y la vida social en Loma Verde, el doctor Lorusso tiene todavía más. "Hace poco festejamos La Noche de los Talentos -dice- e invitamos a todos los vecinos con inquietudes artísticas, músicos, actores, plásticos. Así me enteré de que hay varios chicos que tienen conjuntos de rock, o que uno de mis compañeros de tenis a quien sólo conocía por su excelente drive es, además, un sensible artista plástico. Para evitar esa falta de comunicación este año vamos a organizar una encuesta entre los residentes, para que sepamos mejor quiénes somos."
Añade que otra de sus preocupaciones es que los habitantes del lugar "no conozcamos ni la flora ni la fauna que nos rodean. Estamos pensando en organizar recorridos educativos para conocer pájaros y árboles de la zona".
Hace 46 años que el doctor Antonio Lorusso es médico y pasó décadas de su vida en los consultorios y quirófanos de los hospitales Alvear y Durand (donde era jefe de la división y se jubiló hace solamente seis años).
-Muchos dicen que usted es uno de los fundadores de la mastología argentina?
(Lorusso menea la cabeza.) -Puede ser, puede ser. Algo hicimos, sí.
-Su hijo mayor también es mastólogo, clínico y cirujano.
-Así es. Claudio es el jefe de Mastología del Hospital Italiano. Nos reímos porque muchas pacientes nos confunden.
-¿Hay competencia entre padre e hijo? ¿Quién es mejor?
-No es una pregunta fácil. Actualmente los tiempos son diferentes. Yo podía atender media hora a cada paciente. Hoy los médicos no tienen esa misma posibilidad. Todo cambió. Pero mi hijo es excelente, es todo un referente en su tarea. Y además tengo algo bien claro: alguien puede ser bueno para determinada época. Pero cuando se tiene cierta edad, si los que vienen atrás no lo superan es, sencillamente, porque uno se equivocó al orientarlos.
Tony (como conocen todos a Lorusso en el country) y Lucy se conocieron siendo muy jóvenes, en un casamiento. El flechazo fue inmediato, recuerdan, y después de un corto noviazgo llegó el casamiento, y los hijos. "Tuvimos seis -dice él-, sólo que uno no está con nosotros." Cuando ya todo indicaba que no habría nuevos nacimientos, una noticia alteró la tranquila paz familiar: cercana a los 50 años, Lucy creyó que tenía alteraciones del ciclo razonables para su edad, pero que a su esposo, experto en el tema, no lo llamaron a engaño. Así llegó al mundo Luciana, la hija menor, que tiene 22.
Encuentros familiares en fin de semana
Tony y Lucy dicen que la única receta que explica la felicidad de su unión, que lleva más de cinco décadas, es que se permiten discutir acerca de todo. "Estamos de acuerdo en algunas cuestiones básicas y esenciales -dicen-. Pero después, todo es materia de intercambio."
Los fines de semana, integrantes de la gran familia (los Lorusso tienen 5 hijos y 9 nietos), llegan hasta Escobar. Claudio (45 años), médico especialista en mastología, es padre de Nicolás, de 18; Macarena, de 14, y Sofía, de 4. Marina (43), psicóloga, es mamá de Giannina, de 17, y Catalina, de 13. Alejandro (36) es abogado y papá de Camila, de 9, y Agostina, de 6. Verónica (34), profesora de Bellas Artes, es mamá de Canela, de 6, y Caetano, de 2. Luciana tiene 22 y es licenciada en Administración de Empresas.





