Se afirma la ventaja de De la Rúa
Una encuesta de Mora y Araujo le otorga hoy 13 puntos sobre Duhalde. Por José Claudio Escribano De la Redacción de LA NACION
¿Dará el gobernador Eduardo Duhalde el golpe de timón que ponga su campaña en otro rumbo?
¿Volverá una vez más este piloto a sortear obstáculos tan graves como el desborde reeleccionista, que se interpuso en el pasado a su voluntad de ser candidato presidencial por el justicialismo?
¿Cómo llegará en diciembre a la Casa Rosada, si no se sabe qué elementos gravitan más negativamente en su contra?
¿Acaso la obcecación en reiterar errores?
¿O la conducta del presidente en ejercicio, más concentrado en organizar la retirada y asumir en diciembre la jefatura de la oposición, que en ocuparse de las tribulaciones de quien por dos veces contribuyó a que conquistara el poder?
¿O, tal vez, un fenómeno cargado de mayor misterio: la convergencia entre el aura personal del candidato aliancista y las emociones cívicas dominantes en un momento del país?
El gobernador estaba mal en las encuestas de fines de junio. Ahora está peor.
Según Gallup, la encuestadora contratada por este diario para las elecciones presidenciales de octubre próximo, la Alianza llevaba al 30 de junio cinco puntos de ventaja al Partido Justicialista. Según Mora y Araujo y Asociados, otra de las grandes firmas especializadas en esos estudios, la diferencia se ha acrecentado a trece puntos.
A menos de cien días de las elecciones, los resultados de Mora y Araujo han tenido fuerte repercusión en los medios políticos y empresarios. La sensación de que el candidato de la oposición, Fernando de la Rúa, puede ser presidente de la Nación a partir del 10 de diciembre próximo se ha afirmado considerablemente esta semana en los círculos dirigentes del país.
La intención de voto para De la Rúa es del 45 por ciento y para Duhalde, del 32 por ciento, de acuerdo con este nuevo relevamiento en todo el país, concluido el domingo último. Abarcó 1860 casos.
Así, no habría ballottage.
"Esto se pone muy difícil para Duhalde", dijo a La Nación Manuel Mora y Araujo, responsable de la encuesta.
-¿Y qué le diría a Duhalde?
-Le diría que cambie el discurso y sintonice mejor a los de abajo.
El señalamiento de Mora y Araujo va más allá de imputar los crecientes problemas del gobernador bonaerense al impacto negativo del discurso sobre la deuda externa, del 5 del actual, ante los banqueros, y de su persistencia en abrazarse a tal línea argumental.
Hay coincidencia generalizada en que el discurso sobre la deuda, potenciado por la visita al Papa, ha provocado recelo, tanto en el país como en el exterior.
La economía argentina estará condicionada, sólo en el año 2000, por intereses cuyo pago superará los 17.000 millones de dólares, que, además, deben conseguirse.
Mucho mejor sería el futuro inmediato si no hubiera que pagarlos y la condonación de deudas fuera una práctica más habitual que lo que ha sido desde que el mundo es mundo. Sin embargo, en la Argentina concreta de hoy, cualquier interrogante que se plantee sobre la voluntad y las posibilidades del país de hacer frente a los compromisos financieros daña aún más la situación externa, porque encarece el crédito y suscita incertidumbre sobre la convertibilidad y el valor del peso. La gente lo sabe y tiembla, mientras la recesión sigue destruyendo ilusiones.
La baja en la calificación de la deuda argentina, conocida anteayer, ha acentuado la grave preocupación que el ministro de Economía, Roque Fernández, venía expresando al presidente Menem.
Los antecedentes cuentan negativamente. El presidente de México, Ernesto Zedillo, asumió el primero de diciembre de 1994 y veintiún días después devaluó la moneda. Fernando Henrique Cardoso, en Brasil, asumió su segunda presidencia el primero de enero de este año y devaluó doce días más tarde.
A ese ritmo, una declaración infortunada en la campaña electoral argentina puede promover, al margen de la intención real de los candidatos, la pregunta sobre qué no pasará al tercer día de la nueva presidencia, o qué se nos vendrá encima el 13 de diciembre. Afortunadamente será lunes, no martes.
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Los números de Mora y Araujo están diciéndole a Duhalde que su situación no es sólo incómoda en los sectores que podrían ser más sensibles a la cuestión de la deuda, como las clases media alta y alta (donde se ubica a 27 y 50 puntos por debajo del candidato de la oposición, respectivamente). También Duhalde está mal en la clase media (14 puntos detrás de su competidor) y se defiende pobremente en dos campos que han sido históricamente baluartes del peronismo: la clase media baja, en la que saca apenas un punto de ventaja a De la Rúa y la clase baja, donde logra seis puntos en su favor.
¿Qué le está pasando allí? ¿Cómo corregir la dirección de su discurso, sobre todo cuando mal puede descansar en que haya errores del adversario, maestro en decir poco y desatender provocaciones?
Martín Oyuela, miembro del equipo de la campaña de Duhalde, tiene algo para comentar a La Nación : "Las campañas son procesos flexibles, que se ajustan en función de muchos factores, como las tácticas del oponente. Duhalde ha comenzado a integrar la cuestión de la deuda a una agenda internacional, que incluye el reclamo por los subsidios agrícolas y por el cumplimiento de los acuerdos del GATT sobre apertura de mercados para un país como la Argentina. Además, nuestra campaña comenzará verdaderamente el 7 de agosto, con una batería de nuevas propuestas".
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Hace apenas dos meses, otra encuesta de Mora y Araujo, pero de sólo 400 casos, daba a Duhalde en todo el país el 38 por ciento de las intenciones de voto contra el 34 por ciento para De la Rúa. Ahora los papeles están invertidos, tanto porque la oposición sube como porque el oficialismo baja.
El punto módico con el que Duhalde supera a De la Rúa en el Gran Buenos Aires (41 a 40 por ciento) sirve de poco frente a la sólida posición en la Capital Federal del candidato aliancista. La diferencia para De la Rúa en la ciudad que gobierna es de 27 puntos (46 contra 19).
Las estimaciones de Mora y Araujo mejoran, en relación con encuestas anteriores, la situación del tercer candidato, Domingo Cavallo. Es del 10 por ciento de promedio en todo el país.
Como están las cosas, esos diez puntos no alcanzan para revertir, con una alianza entre Duhalde y Cavallo, la proyección de los resultados: primero, porque la diferencia para De la Rúa es de trece puntos; segundo, porque preguntados por lo que harían si Cavallo se retirara, sus seguidores reparten parejamente las preferencias entre los dos principales candidatos.
En comparación con junio, De la Rúa ha descendido en Córdoba, de la que es oriundo. Poco ha capitalizado Duhalde de este efecto, seguramente derivado de la asunción del gobernador justicialista, José Manuel de la Sota. Ha ganado sólo dos puntos. Quien lo aprovechó en esa provincia es Cavallo, que ahora iguala, con 24 puntos, al gobernador de Buenos Aires.
La fuerza con la cual avanza en el interior la candidatura presidencial de la Alianza se manifiesta claramente en dos provincias importantes, Mendoza y Santa Fe. Lo confirman diversas encuestas.
En Mendoza, un trabajo realizado a fines de junio, de Julio Aurelio, clásico encuestador del peronismo, reconoce la primacía, en la lucha por la gobernación, del doctor Carlos Balter, candidato del Partido Demócrata (47,6 por ciento contra alrededor del 23 por ciento de cada uno de sus oponentes). Pero en la cuestión nacional, aunque en un muestreo modesto, referido al Gran Mendoza, Aurelio admite la delantera de la Alianza por el 45 por ciento contra el 19 por ciento del Partido Justicialista.
Y en Santa Fe, una encuesta hecha especialmente para el comité de campaña de De la Rúa concede, por un lado, la más amplia ventaja de que se haya sabido al candidato a gobernador del justicialismo, Carlos Reutemann (algo así como 50 a 35 por ciento del resto), y otorga, por otro lado, al jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires diez puntos de ventaja en la cuestión presidencial.
Con esta tendencia, es natural que quienes acompañan a De la Rúa sean reacios a introducir novedades en el curso de la campaña. Computan los problemas de Duhalde, pero prefieren afirmarse en conceptos como el que sigue: "De la Rúa está sintiendo que todo lo que vivió en su vida es lo que la gente quiere premiar".
Si se les pregunta quién será su ministro de Economía, dirán que está lejos de haber sido elegido. Y si se les insiste en que los mercados quieren ya mismo señales claras en esa materia, también dirán, una vez y otra: "De la Rúa es el garante, ¿para qué saber más?" Son como aquel cortesano que, imbuido de su papel de evitar compromisos, cuando le preguntaban la hora, callaba. Y, después de alguna vacilación, mostraba cautelosamente el reloj.
En la Argentina hay cuestiones que exigirán otro tipo de respuestas antes del 10 de diciembre.
Ficha técnica de la muestra
El sondeo de la consultora Mora y Araujo & Asociados fue realizado entre el 8 y el 18 del actual.
El universo encuestado se compone de 1860 casos de ciudadanos argentinos mayores de 18 años.
Los puntos muestrales, es decir, aquellos donde se realizaron las encuestas, son la Capital Federal, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba, San Miguel de Tucumán, Mendoza, Resistencia y Santiago del Estero.
También fueron consultados habitantes de Comodoro Rivadavia, Rafaela, Paraná, Laboulaye, Olavarría, Tandil, Caucete, Rojas y Metán.
Se encuestaron, además, pobladores de la zona rural de la provincia de Buenos aires y, también, de la región rural de Corrientes.
La técnica utilizada es del tipo probabilística. La muestra ha sido estratificada por sexo.
Paralelamente, el sondeo admite un margen de error del 2,2 por ciento, en más o en menos.
El nivel de confianza de este último trabajo de la consultora Manuel Mora y Araujo & Asociados es del 95 por ciento.