
Murió Ongaro, un precursor del sector sindical combativo
Cristina Kirchner fue al velatorio del histórico gremialista de los gráficos
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A los 92 años, murió en su casa de Los Polvorines el dirigente gremial Raimundo Ongaro, figura emblemática y combativa del sindicato de los gráficos, que tuvo una gravitante actuación en el peronismo de los años 60 y 70, en una etapa en la que el país optó por la violencia.
Aunque reivindicaba el peronismo, fue un fuerte opositor en la CGT al metalúrgico Augusto Vandor, por considerar que colaboraba con la dictadura de Juan Carlos Onganía, y a José Ignacio Rucci, enrolado en el peronismo ortodoxo. Ambos gozaban de la confianza de Juan Domingo Perón y fueron asesinados, en 1969 y en 1973, respectivamente.
Ongaro había nacido en Mar del Plata en 1925, y estudió en colegios católicos. A los 18 años comenzó a trabajar como linotipista en los talleres Kraft y militó en la Federación Gráfica Bonaerense (FGB), desde donde predicó el "sindicalismo de liberación", en contraposición con el sindicalismo corporativista. Tras la caída de Perón, en 1955, comenzó a crecer su influencia en los sectores sindicales combativos y ocupó cargos directivos en varias organizaciones. Se mantuvo distante, sin embargo, de las posteriores conducciones de la CGT.
Al denunciar la burocratización del sindicalismo peronista, creó en marzo de 1968 la CGT de los Argentinos, que le sirvió de plataforma al peronismo más radicalizado. Lo acompañaban Jorge Fernando Di Pasquale, Agustín Tosco y Rodolfo Walsh, quien dirigía el semanario de la organización, y les daba aire a las seccionales del interior. En 1969 participó del Cordobazo y fue encarcelado por Onganía. Con el retorno de Perón, recuperó su libertad y puso en marcha la corriente Peronismo de Base.
Exponente del sindicalismo más combativo en una época en que el país caminaba por la cornisa de la violencia, Ongaro promovió huelgas y fuertes protestas gremiales contra los medios gráficos. Estuvo enfrentado con el gobierno peronista de Isabel Perón, en especial con José López Rega, su ministro más poderoso y creador de la Triple A. Acusado de marxista, en 1974 el Ministerio de Trabajo disolvió su gremio. Ongaro volvió a la cárcel -estuvo dos años preso en Villa Devoto- y en esas circunstancias recibió la noticia del asesinato de su hijo Alfredo Máximo, atribuido a un comando de la Triple A.
Instalada la dictadura de Jorge Rafael Videla, partió al exilio. Vivió en España y volvió en 1984, cuando el gobierno de Raul Alfonsín discutía la ley de reorganización sindical. Apoyó a Carlos Menem en 1989, aunque se opuso a los indultos a los ex comandantes militares, y en la crisis de 2001 defendió la ocupación de fábricas cerradas y acompañó las experiencias de empresas recuperadas por los trabajadores.
Sus restos fueron velados en la Federación Gráfica Bonaerense -en la sede de Paseo Colón 731- y, entre varios dirigentes políticos y sociales, fue a despedirlo la ex presidenta Cristina Kirchner, quien lo definió como "un sindicalista comprometido hasta el último día". Recordó que "él no quería irse de la Argentina y luego de que asesinan a su hijo decide irse para salvar la seguridad de su familia".
"Ongaro fue el símbolo del sindicalismo de liberación", resumió el actual secretario general de los gráficos, Héctor Amichetti.
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