
Máxima tensión por la pelea con Carrió
El Gobierno defendió la denuncia contra Olivera hecha por un funcionario porteño; la oposición habla de "campaña sucia"
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Toda la tensión de la campaña electoral se trasladó ayer definitivamente a la ciudad de Buenos Aires, donde el Gobierno redobló su ofensiva contra la candidata de ARI, Elisa Carrió.
Con un clima enrarecido, tres ministros nacionales, incluido el candidato oficialista Rafael Bielsa, convalidaron las acusaciones sobre supuestas irregularidades éticas del principal socio de Carrió en la ciudad, el ex delarruista Enrique Olivera, quien contraatacó inmediatamente y llevó el tema a la Justicia. Como respuesta, hubo críticas de fuerte tono desde ARI y desde Pro, el partido que encabeza Mauricio Macri, el otro postulante porteño con posibilidades reales de ganar.
"Una vez que le toca explicar a ella y a sus socios es un problema y parece que estamos queriendo doblegar la voluntad popular", se quejó el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Un día antes, sin embargo, Carrió y Olivera habían presentado una demanda penal contra el presidente Néstor Kirchner y contra Fernández, por el delito de "falsa denuncia".
El conflicto había explotado cuando el director de Deportes de la ciudad, Daniel Bravo, pidió a la Oficina Anticorrupción (OA) que investigara si Olivera omitió declarar dos cuentas bancarias en Suiza. Dijo que había recibido una denuncia anónima. La medida tiene mínimo valor legal, ya que la OA sólo puede investigar a funcionarios en actividad del Poder Ejecutivo. Olivera, ex vicejefe de gobierno porteño, no ocupa hoy cargo público alguno.
El Gobierno convalidó ayer la actuación de Bravo y se concentró en poner en duda la honorabilidad de Carrió. "Hasta donde yo sé, Bravo es un hombre de origen radical que fue socio político de Carrió", dijo el jefe de Gabinete. Casi en simultáneo, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, tildó a la candidata opositora de "almácigo de odio permanente" y le reprochó "apelar a cosas turbias" con fines electorales.
Olivera, primer candidato a legislador de ARI, se defendió en los medios desde la primera hora del día y habló de "un cierre de campaña sucio" encabezado por el Gobierno.
Por la noche, Carrió respondió a la Casa Rosada desde el teatro Coliseo, donde encabezó el último acto de su campaña. Defendió enfáticamente a Olivera y opinó que Kirchner, el jefe de Gabinete y el canciller se portaron como "punteros de arrabal que hacen operaciones sucias" (ver aparte).
En el medio de la pelea, Macri se mostró más crítico con el Gobierno. "Si la denuncia no se comprueba, sus autores deben pagar las consecuencias, porque la campaña sucia no le sirve a la sociedad argentina. Yo digo que la denuncia la tiene que estudiar la Justicia, pero no me gusta que a dos días de la veda haya este tipo de presentaciones", indicó.
Las últimas encuestas difundidas marcan una disputa voto a voto entre Carrió y Macri, con Bielsa varios puntos por detrás. Preocupado por el efecto nacional que podría tener una derrota en la Capital, Kirchner decidió empujar desde la Casa Rosada para revertir la tendencia.
En ese plan, eligió concentrar el ataque en Carrió, a quien -supone- puede arrancarle votos de centroizquierda.
Anteanoche, en el acto final de la campaña oficialista porteña, Kirchner reprochó a los porteños por haber votado en el pasado a Carlos Menem y a Fernando de la Rúa, a quienes emparentó con Macri y con Carrió.
Reto y malestar
El tono de ese discurso marcó las declaraciones de ayer de los ministros nacionales. Algunos, como el jefe de Gabinete, tomaron como propia la parte de las acusaciones. "Carrió es descendiente de De la Rúa", dijo Fernández.
Otros, como el propio Bielsa, buscaron disimular el impacto que podría tener el reto presidencial a los capitalinos. El canciller repartió elogios para los votantes. "El electorado porteño es volátil, inteligente, muy bien informado y de los que cambia de voto", afirmó.
Fuentes de la Cancillería indicaron a LA NACION que a Bielsa no le cayó bien lo que dijo el Presidente, porque sonó a una crítica al electorado cuyo voto se intenta captar. Al hacer su crítica a los porteños, Kirchner corrió el riesgo de que le preguntaran en nombre de qué títulos hablaba ya que, como convencional constituyente, había dado en 1994 su voto para la reforma que permitió la reelección de Carlos Menem.
Igual Bielsa se prodigó en críticas a Carrió: "Uno se encuentra con una persona que habla del contrato moral, que se definía como gorda periférica y que pasa al spa, que antes tenía una cruz y cambió por un collar de perlas. No se puede vender la virtud y tener actitudes tan desorientadoras".
También se montó sobre la denuncia contra Olivera. "Ella se pasó atacando al Gobierno . Ahora, el día que un señor muy serio que se llama Bravo dice que hay dos cuentas, da los números y los montos de las cuentas, lo presenta ante la Oficina Anticorrupción y le pide al fiscal que investigue, eso es tomado automáticamente como una maniobra", enfatizó. Además, el canciller denunció que existe "una operación política" de LA NACION y la encuesatadora Poliarquía para desacreditarlo.
Otro capítulo de la ofensiva contra Carrió apareció en los diarios de ayer, con una solicitada firmada por ex dirigentes de ARI que hoy reportan en el Gobierno. Son el secretario de Cultura, José Nun; el cónsul argentino en Nueva York, Héctor Timerman; y la titular del PAMI, Graciela Ocaña, entre otros. Reivindican allí que los objetivos de su anterior partido fueron cumplidos por Kirchner.





