Lavagna condiciona las PASO a un pedido de los gobernadores


Roberto Lavagna dejó de rechazar de manera tajante su participación en las PASO para definir al candidato presidencial de Alternativa Federal. "Eso ya se verá. Todavía falta", dijo el exministro de Economía a los periodistas que lo esperaban en la puerta del búnker de Consenso 19, donde ayer analizó los resultados de la elección cordobesa junto al senador Miguel Pichetto; el gobernador santafesino, Miguel Lifschitz; el legislador porteño de GEN Sergio Abrevaya, y tres figuras del radicalismo díscolo: Ricardo Alfonsín, Federico Storani y Juan Manuel Casella.
No es que Lavagna haya cambiado de idea: el economista sigue creyendo que el mejor camino para convertirse en el postulante único de un espacio "antigrieta" -que reúna a peronistas no kirchneristas y progresistas- es el consenso apoyado en encuestas y no el incierto tamiz de las PASO. Pero no le sobran socios para sostener esa determinación.
No solo Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey, los otros candidatos presidenciales de Alternativa Federal, exigen las PASO. También buena parte de los dirigentes que ayer lo rodearon en el búnker porteño de Cerrito y Paraguay creen que la mejor manera de construir una boleta "de 30 puntos" es generando una interna atractiva en las primarias de agosto.
Pero esas no serán las voces que torcerán la decisión de Lavagna, sino otras: las de los mandatarios del peronismo. "Si los gobernadores le piden que compita en las PASO, Roberto lo va a contemplar", reconocen en el entorno directo del economista. "Eso se va a negociar el 21 de junio", agregan. Traducido: un día antes del cierre de listas.
El detalle cobra actualidad porque el disparador del encuentro de ayer fue el análisis de los resultados electorales cordobeses y la contundente victoria lograda por Juan Schiaretti, socio fundador con Massa, Urtubey y Pichetto de Alternativa Federal. Para más datos, Schiaretti dejó trascender que también preferiría ver a Lavagna compitiendo en las PASO.
El cálculo es sencillo: los gobernadores necesitan que Alternativa Federal les ofrezca una lista de "30 puntos" de la cual colgar en octubre sus candidatos para el Senado y la Cámara de Diputados de la Nación. O correrán "en auxilio" de la lista de Cristina Kirchner. Algunos, se sabe, buscarán combinar más o menos abiertamente ambos esfuerzos. Del mismo modo, Lavagna, Massa, Urtubey y Pichetto necesitan el apoyo de los gobernadores en octubre si de verdad pretenden romper la polarización.
Lavagna, según trascendió ayer, espera que Schiaretti asuma ese rol de ordenador puertas adentro de Alternativa Federal, además de convertirse en puente hacia los gobernadores del PJ con los que tiene menos relación, particularmente aquellos que cada día orbitan más cerca del Instituto Patria.
Más allá de esos interrogantes, en la reunión se celebraron los resultados obtenidos por Schiaretti y el discurso posterior del mandatario, que bregó por la "moderación" como herramienta para obtener resultados de gestión antes que "la grieta" como instrumento para ganar elecciones.
Massa y la convención radical
Massa fue motivo de comentarios cruzados en otro momento del encuentro de ayer: cuando los radicales sembraron dudas sobre un eventual acercamiento del tigrense a Cristina Kirchner. Una duda que Lavagna y Pichetto no abonan en público, pero sí en privado.
Antes que hablar de Massa, cerca del economista prefieren destacar la postura de Urtubey, que se define sin ambigüedades en contra de un acuerdo con Cristina. Lo mismo que Schiaretti. En el entorno del tigrense insisten en que sus "silencios" discursivos sobre la expresidenta apuntan a mantener puentes con los votantes del kirchnerismo y no a acercar posiciones con la senadora. Como contraargumento, postulan que en Unidad Ciudadana fogonean la posibilidad de un acuerdo para hablarles a los votantes de Massa.
El otro planteo que llevaron Storani, Alfonsín y Casella apuntó directo a Lavagna. Los radicales le hicieron saber al economista que una señal más clara de su parte sobre su voluntad de ser candidato presidencial los ayudaría a convencer a otros radicales disconformes con Cambiemos. Siempre que sea antes de la convención nacional que se celebrará el 27 de mayo.
De acuerdo con el razonamiento de los hombres de la UCR, si Lavagna se apurara y diera muestras más claras de su ambición presidencial, se les haría más fácil conseguir apoyos en Parque Norte para que el partido, al menos, dé libertad de acción a quienes no quieren la reelección de Mauricio Macri.