
Inhumaron a Massera con la máxima reserva
El entierro fue temprano en Pilar; revelan detalles de su último examen médico
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En el más absoluto hermetismo fueron inhumados ayer por la mañana los restos del ex almirante Eduardo Emilio Massera en el cementerio privado Parque Memorial, de Pilar.
Para evitar posibles actos de protesta en el último adiós a quien fue el hombre fuerte de la Armada en la última dictadura militar, que falleció anteayer, a los 85 años, sus familiares y allegados evitaron dar a publicidad los datos del entierro, que tuvo lugar a las 8.30 de ayer, en plena reserva e intimidad.
Asimismo, el Juzgado en lo Criminal Federal N° 1, a cargo de María Servini de Cubría, dio a conocer el último informe sobre la salud de Massera, realizado el 13 de octubre último por una junta médica. Fue encargado por la magistrada para constatar si se hallaba en condiciones de afrontar el proceso penal por la sustracción de bebes.
Ante una consulta de LA NACION, fuentes militares negaron cualquier intervención de las Fuerzas Armadas en las exequias de Massera. El silencio también fue la respuesta en el Ministerio de Defensa.
La reserva en torno del funeral del militar que fue un símbolo de la dictadura y que en 1985 fue condenado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la represión militar contrastó con las voces críticas que se alzaron sobre su figura, aunque no se vieron exteriorizaciones callejeras.
Las Abuelas de Plaza de Mayo, conducidas por Estela de Carlotto, lamentaron que el ex comandante de la Armada hubiera fallecido sin recibir la condena por el delito de robo de bebes.
"Fue responsable de las desapariciones, secuestros y torturas que tuvieron lugar en la ESMA, así como de la apropiación de decenas de niños que nacieron en ese centro clandestino de detención, muchos de los cuales aún viven sin conocer su verdadera identidad", señaló la entidad en un comunicado difundido ayer.
"Massera gozó hasta el final de su vida de todas las garantías que brinda el Estado de Derecho, incluso a los asesinos. Las mismas garantías que él negó a sus víctimas en el apogeo del terrorismo de Estado", señalaron las Abuelas.
El examen médico
En la junta médica realizada el 13 de octubre último, examinaron al ex jefe militar los médicos forenses María Patricia Chamot, Mónica Santamaría y Ana María Arias y los doctores Lía Gladys Ricón y Juan Carlos Stagnaron, profesores titulares de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.
Dejaron constancia de que Massera presentaba fallas globales en la memoria e inestabilidad y fatiga en la atención. El ex hombre fuerte dependía de terceros para sus necesidades básicas.
Los médicos concluyeron que presentaba un trastorno psicoorgánico, con un deterioro cognitivo global. Señalaron que la patología era "crónica, irreversible y progresiva, sin posibilidades de recuperación" y que no contaba "con capacidad psíquica para participar en el proceso".
El proceso a Massera se suspendió en 2002, al sufrir el imputado un derrame cerebral. Las Abuelas de Plaza de Mayo admitieron en el comunicado que los peritos de las víctimas avalaron el dictamen que en marzo de 2009 confirmó que el ex jefe naval "era incapaz de comprender las resoluciones judiciales".
Muy medidas, en tanto, fueron las expresiones publicadas hoy en los avisos fúnebres de LA NACION (página 14). Despidieron a Massera su esposa, Delia Vieyra; sus hijos, Eduardo y Emilio, además de sus dos nueras, siete nietos y amigos. Dejaron testimonio, además, el Centro Naval, que "participa el deceso de su estimado socio vitalicio", y la promoción 73 de la Escuela Naval Militar. De allí egresó Massera como guardiamarina, en 1946.





