El uso de la Casa Rosada como sala velatoria


Es difícil no asociar un funeral muy masivo con los majestuosos adioses de Evita en 1952 y de Perón en 1974, los dos más concurridos y duraderos de la historia. Para reforzar esa asociación con el eco de la política el caso de Diego Maradona suma el escenario, porque al mejor jugador del mundo se lo despidió, fuera de toda costumbre, en la Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo.
Que Maradona fue el mejor jugador del mundo es, se sabe, una opinión que comparte muchísima gente en todo el planeta -énfasis retemplado en estas horas de inmenso dolor-, pero acá se trata de lo que afirma textualmente el decreto presidencial que dispuso duelo por tres días. Con la firma de Alberto Fernández, la medida asegura que Maradona fue reconocido "unánimemente" como el mejor jugador del mundo. Unanimidad, en todo caso, que no certificó la vicepresidenta Cristina Kirchner, cuyo mensaje de condolencias no sentencia que se fue el más grande. Dice que se fue "un" grande.
El decreto se explaya con lujo de detalles, exhibiendo un peculiar estilo normativo, sobre lo que Maradona les produjo a "los argentinos y las argentinas" en las últimas décadas y con esos fundamentos deja sentado que honrar su memoria es "un deber del gobierno nacional". Ello parece estar en línea con el empleo de la sede gubernamental para el velatorio. También en ese lugar y bajo un gobierno del mismo sector político se organizaron en 2010 los funerales multitudinarios que están más frescos en la memoria colectiva, los de Néstor Kirchner, quien hasta tres años antes de fallecer, eso sí, había sido el presidente. La organización y la televisación de los funerales de Kirchner estuvieron a cargo del productor de espectáculos musicales y deportivos Javier Grosman, quien también fue en 2010 el exitoso organizador de los actos del Bicentenario.
Está visto que los gobiernos peronistas son más proclives a ofrecer la Casa Rosada para quienes consideran pertinente y que no hay un criterio sostenido
A diferencia de Kirchner, con mayor o menor desfile de gente doliente Juan Domingo Perón, Arturo Frondizi, Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa fueron velados en el Congreso. Otros expresidentes, como Arturo Illia, murieron cuando el Congreso estaba clausurado. Héctor Cámpora murió en el exilio. Los primeros funerales verdaderamente masivos que hubo fueron los de Hipólito Yrigoyen en 1933, cuando marchó por las calles una multitud nunca antes vista, que reivindicaba al presidente depuesto en 1930. Aquella movilización, sin cobijo institucional, se convirtió en uno de los mayores acontecimientos políticos de la década. La muerte de las figuras populares, o más bien los grandes duelos populares, no son inocuos.

Los expresidentes no eran velados en la Casa Rosada desde 1943, cuando murió Marcelo T. de Alvear y Ramón Castillo, a quien le faltaba muy poco para ser derrocado, consintió un pedido de la viuda, Regina Pacini, pese a que los conservadores habían proscripto y encarcelado a su esposo.
Quiere decir que la Casa Rosada no tiene para las actuales generaciones una tradición de lugar de velatorio de sus líderes políticos, más allá de los cuidados funerales de Kirchner en el año anterior a las elecciones presidenciales de 2011. Esa virtual soledad en el horizonte que junta a Maradona con Kirchner probablemente no sea casual. Sugiere una apropiación de lo popular, que también es una apropiación de lo institucional.
En cuanto a figuras ajenas a la política hay un solo antecedente. Hace 25 años a otro presidente peronista, Carlos Menem, corredor de autos aficionado, le pareció oportuno hacer un primer velorio en la Casa Rosada (después habría otro en Balcarce) del quíntuple campeón de automovilismo Juan Manuel Fangio, quién sabe, el mejor piloto de la historia. Esa vez la despedida se redujo a cuatro horas. Se permitió el acceso hasta el Salón Blanco de grupos de cincuenta personas. Menem también hizo velar en el Salón Blanco a quien fuera su ministro de Economía fallecido en ejercicio del cargo, Miguel Ángel Roig (1989), y al neurocirujano y figura peronista Raúl Matera (1994), aunque ahí ya no se trató de funerales masivos. Está visto que los gobiernos peronistas son más proclives a ofrecer la Casa Rosada para quienes consideran pertinente y que no hay un criterio sostenido.

Esa virtual soledad en el horizonte que junta a Maradona con Kirchner probablemente no sea casual. Sugiere una apropiación de lo popular, que también es una apropiación de lo institucional
Algunos artistas populares ajenos a la vida institucional, como Gustavo Cerati o Cacho Castaña, fueron velados, sí, en la Legislatura porteña, el mismo edificio donde se inició el velatorio mayúsculo de Eva Perón, que duró dos semanas (hubo treinta días de duelo), antes de que fuera llevada al Congreso y a la CGT. Luego vendría la desaparición del cuerpo organizada por los militares, su sepultura clandestina en Milán, la devolución a Perón y la convivencia con él durante largo tiempo en Puerta de Hierro, un ciclo que trasladó la necrofilia a la literatura.
Ni siquiera Carlos Gardel fue velado en la Casa Rosada en 1936, cuando sus restos fueron repatriados desde Medellín vía Panamá y Nueva York para recalar en el Luna Park, donde el Zorzal recibió el último adiós de decenas de miles de personas. El velorio tardío en el Luna Park fue una estrategia cargada de interés político que había pergeñado el entonces presidente Justo. Tampoco ninguno de los Premios Nobel ni René Favaloro ni otros argentinos destacados en distintas artes tuvieron velatorios oficiales, salvo casos periféricos como el del ultrapopular Rodrigo Bueno, velado en la Municipalidad de Lanús.

La memoria de Maradona, el argentino que hizo llorar de emoción futbolera a medio planeta y ahora lo hace llorar de pena, está fuera de discusión. No es su grandeza el tema, gusten o no la embrollada -y disfrutada o padecida por él- vida privada que tuvo o sus posicionamientos políticos. El tema es que detrás de la generosidad personal al ofrecerse la casa para el velatorio, en realidad lo que se ofreció fue la Casa Rosada, una institución, mientras se ponía en marcha la probada maquinaria de aprovechamiento del dolor popular.
Otras noticias de Actualidad
- 1
Caso $LIBRA: la jueza Arroyo Salgado amplía la investigación y busca congelar las ganancias que generó la criptomoneda
- 2
La UTA confirmó un paro de colectivos para este viernes tras no llegar a un acuerdo salarial
- 3
El Gobierno premia con un plus salarial a las áreas que más empleados despidan
- 4
La Corte dejó firme un fallo que detectó irregularidades en los gastos de campaña de Cambiemos en 2017