
El azar o el destino en la política
La política argentina suele tener más imponderables o factores sorpresivos, que el promedio de los demás países
1 minuto de lectura'

Leyendo las obras completas de Jorge Luis Borges se encuentra más de una vez la referencia al vago azar, o las precisas leyes del destino que rigen la vida de las personas. Esta frase entra en el eje metafísico de la obra del genial escritor que, según él mismo, es uno de las cuatro de su literatura, junto con Buenos Aires, las literaturas medioevales y el culto de sus mayores.
Es una discusión que, de acuerdo al estilo borgeano, puede prolongarse hasta el infinito o incluso no resolverse nunca: si es el azar o el destino el que produce los hechos.
Que tres de los diez presidentes iberoamericanos en ejercicio padezcan al mismo tiempo la misma enfermedad, el cáncer (Cristina Kirchner, Fernando Lugo y Hugo Chávez), es un tema llamativo, que no registra antecedentes en la región y tampoco en el mundo.
Que el 30% de un segmento determinado de una población padezca al mismo tiempo el cáncer - que no es una enfermedad epidémica,- puede generar diversas conjeturas.
La del presidente venezolano es que se trata de un complot de los EE.UU. , para terminar con los presidentes populistas de la región. Abona su tesis con el hecho de que los tres enfermos, con matices, representan una corriente ideológica en la región que puede ser denominada como populista. En abono de su posición está que ninguno de los dos presidentes de centro-derecha (Santos de Colombia y Piñera de Chile), están enfermos de cáncer, como tampoco lo estuvo el peruano que adscribió a esta corriente ideológica (Alan García), que dejó el poder en 2011.
Las teorías conspirativas avanzan en América Latina, pero pienso que en este caso se trata del vago azar
De acuerdo a la tesis de Chávez resultaría sugestivo que los tres enfermos de cáncer sean populistas y ninguno de los neoliberales haya sido afectado por esta enfermedad. Además, ha enfermado también de cáncer el ex presidente Lula, la figura más representativa de la nueva izquierda latinoamericana en el mundo, lo cual sería más que sospechoso.
Las teorías conspirativas avanzan más en América Latina que en otras regiones del mundo, pero pienso que en este caso se trata del vago azar, como diría Borges, el que ha generado esta coincidencia.
Pasando a la Argentina, en pocos días aparece ahorcado un subsecretario del área económica que era dirigente de la Cámpora; es encontrado también ahorcado el cónsul argentino en Yacuiba y muere de un balazo, cuando se encontraba solo con su mujer en la madrugada del 1 de enero, el recientemente electo gobernador de Río Negro. Se trata de tres muertes en principio de confusa autoría, que llaman la atención.
Acá, aplicaría la misma tesis de Borges del vago azar, respecto a la coincidencia cronológica de las tres muertes, sin que pueda en mi opinión plantearse ninguna hipótesis interpretativa que los vincule.
En cuanto a la enfermedad de la Presidenta, en principio no genera consecuencias, y aunque pone a su salud en la agenda política, entra en lo que denomina el imponderable. Se trata, en el análisis político, de esos factores que irrumpen sorpresivamente, que no pueden ser mensurados con anticipación en cuanto a su probabilidad de ocurrencia y que surgen generando escenarios inesperados.
No era probable, una semana atrás, que el vicepresidente estuviera a cargo de la Presidencia en enero, donde se tomarán algunas medidas económicas de importancia. Además, semanas atrás, Boudou era criticado por los sectores más próximos a la Presidente.
Tampoco era probable, una semana atrás, el estallido de la protesta violenta en Santa Cruz, la propia provincia de la Presidente y la primera en intentar poner en marcha un duro plan de ajuste, el estilo de los que están implementado los países europeos por recomendación del FMI y que tanto han sido criticados desde el gobierno argentino.
<b>La política argentina suele tener más imponderables que el promedio de los demás países</b>
La enfermedad de la Presidente es un imponderable que en principio no modifica el escenario político, pero en cambio el conflicto de Santa Cruz sí tiene consecuencias. Muestra que la economía en 2012 será más difícil; que las inevitables políticas de ajuste que tienen costo social generan fuerte resistencia; que frente a estas políticas los sindicatos se unifican; que el conflicto entre La Cámpora y el peronismo tradicional, ya tiene significación política; que es, paradójicamente, la Patagonia, con los salarios más altos del país y los menores niveles de pobreza y desempleo, donde hoy se registran las mayores tensiones, ya que planes similares se pondrán en marcha en Chubut y Neuquén y ya ha comenzado a implementarse en Río Negro, la provincia donde acaba de morir de un balaza el Gobernador.
Nada es seguro hacia el futuro, pero lo que se verifica es que la política argentina suele tener más imponderables o factores sorpresivos, que el promedio de los demás países.






