
Debe y haber en el nuevo perfil de las tres fuerzas
Etapa: autocríticas por los excesos, misiones de paz y esbozos de mayor profesionalismo definen el período que se cierra.
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Las fuerzas armadas argentinas culminaron una década de relación con la gestión de Carlos Menem con objetivos en el haber y no pocos asuntos pendientes. En algo más de diez años fueron alcanzadas por cambios trascendentales aunque, algunos de ellos, surgieran imprevistamente o por acción de las circunstancias.
El servicio militar voluntario, por caso, marcó el inicio de un nuevo escenario de relación entre civiles y militares, que se profundizó, incluso, con un paulatino incremento de la participación de la mujer en las filas militares.
Sin embargo, la vigencia del nuevo sistema de voluntariado fue la reacción política resultante del asesinato del soldado conscripto Omar Carrasco, en un cuartel en Zapala.
La designación de la Argentina como aliado extra-OTAN de los Estados Unidos representó otro contexto de situación para los militares. Pese a que, en rigor, significó para el país la adquisición de una categoría de carácter político, los efectos de tal designación determinan el surgimiento de nuevas posibilidades para las tres fuerzas.
En los últimos años, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea volvieron a entablar contactos y lograron restablecer relaciones amistosas con antiguos enemigos.
La distensión militar con Gran Bretaña permitió una serie de hechos impensados años atrás: el viaje del presidente Menem a Londres recibió, casi en simultáneo, la decisión del levantamiento por parte de los británicos al embargo de armas que mantenían con la Argentina.
Poco después, el acuerdo para que ciudadanos argentinos visitaran las islas Malvinas mostró una fuerte apuesta común a la confianza entre los países que se enfrentaron en armas en el Atlántico sur.
Paralelamente, la relación entre militares de la Argentina y de Chile también produjo un cambio trascendental que dejó atrás décadas de amenazas encubiertas lanzadas de un lado a otro de la cordillera.
Este año, las armadas de ambos países cumplieron con el objetivo de realizar maniobras conjuntas en aguas australes. El mismo logro alcanzaron los hombres de la Fuerza Aérea de ambos países con ejercicios militares inéditos en la historia de la relación bilateral.
Sin embargo, los ejércitos no lograron remover viejos recelos en el camino de la integración. El ejercicio terrestre previsto para septiembre último en una zona cordillerana fue suspendido sin fecha.
La disminución y la desaparición de hipótesis de conflicto entre países de la región permitió un real acercamiento entre las fuerzas armadas del Mercosur y de los restantes países. De esta forma, los socios regionales iniciaron el análisis respecto a futuros mecanismos militares de acción conjuntos, que sirvan a una mayor seguridad general.
Las decisiones adoptadas por el Poder Ejecutivo sirvieron, en algunos casos, para que las fuerzas armadas vieran ampliadas sus intervenciones en el exterior.
De ese modo, los militares argentinos participaron en misiones de paz en todo el mundo y el país se convirtió en el octavo aportador de efectivos en distintas operaciones bajo mandato de la ONU.
El personal militar tuvo una fuerte reducción durante la década que concluye. El cambio en la dimensión de la estructura defensiva mostró, además, el ingreso a una etapa con ocupaciones más específicas, mayor organización y conjuntez entre las tres fuerzas.
En el Ejército se produjo una disminución de oficiales del 19 por ciento. En 1989, la Armada contaba con un 27% más de oficiales que en la actualidad y, en la Aeronáutica, hay 310 oficiales superiores menos que una década atrás.
Objetivos comunes
En respuesta a La Nación , el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea coincidieron en destacar una serie de objetivos que fueron alcanzados en el período señalado. Algunos de ellos fueron:
- El rediseño de la distribución de unidades en el territorio nacional.
- El aumento de las ejercicios conjuntos y combinados con otros países.
- Una mayor participación en el exterior en fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz.
- El apoyo a la comunidad en casos de emergencia, tales como incendios o inundaciones.
En el tiempo transcurrido, las fuerzas vieron concretarse algunos propósitos de trascendencia.
La contribución a la transferencia de los aeropuertos concesionados, y el mantenimiento y mejora de los servicios de apoyo a la aviación en general, fue un logro valorado por la Fuerza Aérea.
Para la Armada, la incorporación del buque logístico Patagonia significó la recuperación de una capacidad necesaria para dar autonomía a la flota de mar.
El Ejército puso mayor énfasis en impulsar un fuerte cambio cultural en la profesionalización de su personal y su inserción en la democracia.
Al indulto presidencial para ex jefes militares y montoneros le siguió un período de autocríticas por los lamentables hechos del pasado.
Los mensajes de cada una de las fuerzas por los excesos en el Proceso marcaron el inicio de un cambio en la relación con los civiles.
Más reciente, la condena de algunos ex jefes del Ejército y de la Armada, en los procesos abiertos por el robo y cambio de identidad de hijos de desaparecidos, marcó otro punto de inflexión en la distancia que las instituciones militares de hoy necesitan poner con las estructuras que dominaron en el pasado.
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