De la Rúa, sin crecer, obtiene aún más ventaja
Le lleva 13 puntos al candidato del PJ -43 a 30-; muy lejos, con 8% de intención de voto, se ubica Cavallo

Agosto ha sido otro mes malo para el candidato justicialista a la Presidencia de la Nación.
Según la última encuesta de Gallup, concluida el martes 17, el gobernador Eduardo Duhalde ha perdido un punto con relación a la muestra anterior, de fines de julio. Fernando de la Rúa se mantiene estable, con lo cual las diferencias han pasado a ser de trece puntos: 43 a 30.
El ex ministro de Economía Domingo Cavallo, el tercero en discordia, sigue igual, con ocho puntos.
Así, no habrá ballottage; pero aunque lo hubiera, ganaría De la Rúa, a juzgar por Gallup.
A menos de sesenta días de los comicios y después de tres mediciones sucesivas en las cuales Duhalde invariablemente descendió en las intenciones de voto, la pregunta esencial que se abre es si le queda a éste margen para recuperar terreno.
Nadie tiene una respuesta definitiva para eso, pero en la vigilia, otros temas sugeridos por la encuesta despuntan nuevas líneas de reflexión sobre la política argentina. He aquí algunas:
1) La serie de triunfos provinciales del PJ advierte que no todo está perdido, ni mucho menos, para el partido en el gobierno. Anticipa, en rigor, que comienzan a gestarse situaciones que conspirarán contra la voluntad del presidente Menem de erigirse, eventualmente, en el jefe indiscutido de la oposición.
2) En el 2003 Menem tendrá 73 años, bastante más que los gobernadores Carlos Reutemann, de Santa Fe, o José Manuel de la Sota, de Córdoba, cuyos dientes se irán afilando para el asalto final a la codiciada presa de una candidatura presidencial. Lo harán con la promesa implícita de una más larga travesía en la política de la que Menem, por razones de edad, pueda ofrecer en el justicialismo. Y habrá otros postulantes, naturalmente.
3) La imagen del gobernador bonaerense desangrándose solitariamente en el centro de la arena refleja, de manera simplista, una realidad mucho más compleja, sin olvidar la desvaída contribución, que pocos computan, de su compañero de fórmula a la suerte de la campaña.
4) Como difícilmente lo haya estado más antes que ahora, nada se encuentra sometido a mayor controversia que la política nacional. A la presión por la tasa desmesurada del desempleo y por el desánimo introducido a raíz del enervamiento de las energías productivas del país, que peligrosamente amenaza con enfrentar a sus actores con el sector financiero y dividir así al empresariado; al déficit fiscal creciente como a la magnitud del endeudamiento nacional y de la presión fiscal, se suma, en un concierto a toda orquesta, lo que la oposición denuncia como política de tierra arrasada: el conjunto de decisiones gubernamentales que, antes de la despedida del 10 de diciembre próximo, podrían comprometer más todavía, contra la voluntad general, el crédito argentino.
Distinción de límites
5) La difícil distinción del límite de lo posible entre la gestación de acuerdos que garanticen la gobernabilidad después del 24 de octubre próximo y las expectativas de una opinión pública que ha categorizado la corrupción, después del desempleo, como el segundo asunto definitorio del voto inminente de octubre.
6) No ya en el Frepaso, sino en el corazón de la conducción radical, han comenzado a examinarse esos límites, sobre la base de que las omisiones de los políticos convencionales en la tarea de adecentar la vida pública argentina, pueden derivar más adelante en la acción institucional devastadora de émulos vernáculos del ingeniero Alberto Fujimori o, igual o peor, del coronel Hugo Chávez.
7) El fenómeno cimentado en la candidatura del ex comisario Luis Patti en la provincia de Buenos Aires, que agravia las posibilidades del justicialismo de retener la gobernación más importante en juego el 24 de octubre, pero alerta sobre las respuestas que otras cuestiones de gravedad social puedan igualmente generar si se las desatiende por largo tiempo.
Descortesía con el candidato
8) El presidente Carlos Menem infirió otro desmerecimiento -uno más- a quien compite verdaderamente en nombre del justicialismo, al decir, horas atrás, que "soy el mejor de los candidatos y los barro a todos". La encuesta de Gallup indica que el jefe del Estado tiene, en realidad, el 30% de imagen positiva, lejos de los 51 puntos de De la Rúa, pero también de los 37 puntos de Graciela Fernández Meijide y de Reutemann, o de los 36 puntos del doctor Duhalde.
Tanta descortesía con el gobernador bonaerense daña la candidatura presidencial del PJ y compromete, al hacerlo, el destino de otras candidaturas partidarias: de legislador, de intendente, de concejal, en cualquier parte del país. ¿Se podrá hacer esto impunemente, sin pagar alguna vez un costo político?
9) A pesar de todo, el presidente argentino casi duplica en imagen lo que su par brasileño logra hoy entre sus connacionales, lo que revela la magnitud de las dificultades por las cuales atraviesan nuestros vecinos. Y con 30 puntos a su favor, Menem se supera a sí mismo, porque curiosamente estuvo aún peor al promediar su segundo período, en 1996 (17 puntos), y en 1997 y en 1998, cuando reunió 19 y 25 puntos, respectivamente.
10) La fórmula Fernando de la Rúa-Carlos Alvarez está batiendo a Eduardo Duhalde-Ramón Ortega en todos los segmentos sociales y demográficos, pero sobre todo entre las mujeres, los habitantes de los grandes centros urbanos y los votantes con mayor nivel educativo (como se observa en el gráfico).
A esta altura, tal vez un dato para analizar con detención sea la fuerza significativa del voto proaliancista de los más jóvenes, los de 18 a 24 años, entre quienes, de cada diez sufragios, cinco prometen ir con la oposición y tres con el justicialismo. Es el sector con más sueños y el que más rápidamente puede demandar al próximo gobierno si se demorara el cumplimiento de lo que se está prometiendo al calor de la campaña proselitista.