De la Rúa gana por 19 puntos
Según el sondeo, el candidato de la Alianza tiene 48% de intención de voto contra 29% de Duhalde
Los resultados de una encuesta nacional concluida por el estudio Mora y Araujo & Asociados dicen que el candidato de la Alianza, Fernando de la Rúa, lleva 19 puntos de ventaja al gobernador bonaerense, Eduardo Duhalde.
¿Habrá sido, en definitiva, el plan económico de concertación, presentado por Duhalde con bombos y platillos, lo que para los alemanes fue la gran batalla de las Ardenas, la última contraofensiva, de diciembre de 1944, en la confluencia de Francia, Bélgica y Luxemburgo, antes de la capitulación en la Segunda Guerra?
El avance de la oposición ha sido implacable en los últimos cuatro meses, como lo fue la marcha arrolladora del general Patton ante las fuerzas alemanas. La medición anterior de Mora y Araujo había dado a la Alianza, al igual que la encuestadora oficial de La Nación , Gallup, una diferencia en su favor de trece puntos.
Si las elecciones del 24 de octubre próximo llegaran a dar a De la Rúa el 48 por ciento de los votos y a Duhalde el 29 por ciento, como está registrando Mora y Araujo, se podría hablar de un triunfo aplastante de la oposición.
Es esto lo que prenuncia este trabajo hecho sobre 1500 casos en todo el país para la eventualidad de que las tendencias electorales se mantengan sin variaciones en los últimos cincuenta días de campaña.
El firmante del estudio, Manuel Mora y Araujo, se resiste a calificar de irreversibles esas tendencias, pero anticipa como sumamente difícil para Duhalde remontar su situación.
En su encuesta, Mora y Araujo otorga al candidato de Acción para la República, Domingo Cavallo, nueve puntos, uno menos que en su medición anterior.
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La suma de los votos aliancistas en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires acentúa en un punto la brecha con el justicialismo en relación con las cifras nacionales: es de 49 a 29. Los datos solos de la Capital Federal son de proporciones verdaderamente inverosímiles hasta para un sistema político bipartidario: 66 por ciento para la oposición, 9 por ciento para el oficialismo. Cavallo logra en esta ciudad el 13 por ciento de intención de voto.
Los observadores políticos especulan con que la magnitud de la ventaja del candidato de la Alianza puede invitar al sosiego del presidente Carlos Menem en su paciente y minuciosa tarea de demoler las posibilidades reales del candidato de su propio partido.
Si todos coincidieran en que realmente son diecinueve los puntos que De la Rúa lleva a Duhalde de ventaja en las preferencias públicas, ¿para qué seguiría afrontando Menem la incomodidad de que en algún momento vuelvan a enrostrarle que verdaderamente ha hecho muy poco por la candidatura del gobernador de Buenos Aires?
Y algo más: los efectos de una diferencia final de diecinueve puntos tendrían la reciedumbre de una tempestad que terminaría por arrastrar no sólo a Duhalde y a otros candidatos justicialistas en todo el país, sino que dañarían la forma en que Menem asuma desde la oposición el liderazgo partidario, después de la entrega del poder, el 10 de diciembre próximo.
Los casi veinte puntos que median entre las dos principales fórmulas políticas derivan de dos pérdidas que el Partido Justicialista está sufriendo por partes iguales, según se infiere del estudio de Mora y Araujo:
1) Unos diez puntos de los votantes independientes que contribuyeron a la reelección de Menem en 1995 y que ahora se reparten entre De la Rúa y Cavallo.
2) Otros diez puntos, de sufragios peronistas, que estuvieron junto al partido en las elecciones de gobernadores ya realizadas y que podrán alinearse de igual modo en las que restan por delante en otras provincias (desdobladas de las nacionales), pero que anticipan su desvío en los comicios de presidente del 24 de octubre.
Como cada uno de esos segmentos electorales quiere recibir un tipo diferente de mensaje político, Duhalde se encuentra en un nuevo lío: lo que resulte grato a unos acentuará la insatisfacción de los otros.
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Duda Mendonça, el asesor brasileño de Duhalde experto en imagen, ha tonificado los ánimos en el equipo de campaña justicialista.
Por primera vez en meses, hombres de la intimidad del gobernador bonaerense han asegurado esta semana a La Nación que se han recuperado puntos frente a la fórmula aliancista. No han presentado encuestas; son estimaciones que están en dirección opuesta a trabajos concretos sobre intención de voto como el de Mora y Araujo.
Hay un grado de fascinación de los políticos ajenos a la campaña de Duhalde por la gravitación que está ejerciendo Duda Mendonça en estos lances criollos. Se desconoce qué ubicación otorga esa luminaria brasileña a los imponderables que tantas veces influyen en la vida personal o colectiva de una comunidad política.
Véase, si no, la continuidad de hechos fortuitos que han acompañado, sucesivamente, la carrera política del hoy candidato presidencial de la Alianza, y que se han prolongado esta semana de una manera que, inesperadamente, ha neutralizado, en momentos cruciales, la repercusión pública del plan de concertación de Duhalde.
Por algo la leyenda dice que, cuando Napoleón se interesaba por la personalidad de un general, no quería saber tanto cuántas batallas había ganado como si era un militar de suerte debidamente probada. Seguramente se habría interesado por los antecedentes llamativos del doctor De la Rúa.