
De la Rúa, con la comunidad judía
Visitará el Museo del Holocausto, de Washington, y escuchará el reclamo de la colectividad.
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WASHINGTON.- Durante su primera visita a los Estados Unidos como presidente, Fernando de la Rúa recibirá a los representantes de las principales entidades judías en el Museo del Holocausto, de esta ciudad.
El tema principal de la agenda de los dirigentes de la colectividad judía norteamericana es el reclamo por el total esclarecimiento de los atentados contra la embajada de Israel y la AMIA, ocurridos en Buenos Aires.
De la Rúa prometió en enero último, en Estocolmo, donde participó de un foro internacional sobre el Holocausto, investigar "hasta sus últimas consecuencias" ambos atentados.
La causa de la AMIA será elevada a juicio oral y la de la embajada está en manos de la Corte Suprema de Justicia. En ambos casos persisten muchos interrogantes.
El Presidente, que comenzará su gira por los Estados Unidos el 12 del mes próximo en Nueva York, se reunirá al día siguiente en el Museo del Holocausto, en Washington, con dirigentes de diversos grupos de la colectividad judía.
Fueron invitados representantes de las organizaciones B´Nai B´Rith Internacional, de la Liga Antidifamación del American Jewish Committee y también del Congreso Mundial Judío.
"Por primera vez habrá una reunión con todas las entidades, incluidas aquellas que en algún momento tuvieron diferencias con la administración anterior", afirmó a La Nación el embajador de la Argentina ante la Casa Blanca, Guillermo González.
Con Clinton
En su primera escala, De la Rúa hablará ante el Council of the Americas, una entidad financiada entre otros por David Rockefeller. Hará otra presentación ante el Consejo de Relaciones Exteriores y almorzará en la Reserva Federal, de Nueva York, con un grupo de directivos de empresas financieras.
Clinton lo recibirá en la Casa Blanca el 13 de junio, para una reunión de trabajo, que tiene mucho menos protocolo que una visita oficial o de Estado.
Aunque aún están trabajando en los detalles, De la Rúa tendría una reunión de media hora a solas y luego otra media hora con miembros del gabinete de ambos países.
El Presidente se alojará justo frente a la Casa Blanca, en la residencia oficial de Blair House, que el gobierno de los Estados Unidos sólo suele poner a disposición de los mandatarios que llegan en visita de Estado.
La visita de trabajo, además de facilitar las gestiones para conseguir una fecha en la agenda de la Casa Blanca, tiene la ventaja de que le deja a De la Rúa la puerta abierta para volver en visita de Estado (suele ser una por mandato) durante la presidencia del sucesor de Clinton, que asumirá en enero próximo.
Como el Presidente quiere convertir la lucha contra la corrupción en uno de los ejes de su visita a los Estados Unidos, los equipos técnicos están trabajando ahora en la redacción de un convenio sobre el tema que firmaría el ministro de Justicia, Ricardo Gil Lavedra.
El acuerdo fomentará la cooperación técnica para la promoción de una mayor transparencia en la gestión de gobierno y la capacitación de investigadores, pero será ante todo una señal política.
En Blair House, De la Rúa ofrecerá una comida para un grupo de directivos "punto.com" (de empresas de Internet), con la idea de atraer inversiones de ese sector a la Argentina.
Agenda política
La agenda con Clinton está todavía en su etapa de diseño, pero será más política que económica, y surgirá sin duda la preocupación creciente de los Estados Unidos por la fragilidad que muestran muchas democracias de América latina.
En el aspecto comercial hay dos temas conflictivos de la relación bilateral. Por un lado, las denuncias de los Estados Unidos en contra de la legislación sobre patentes en la Argentina, que derivó en una serie de presentaciones ante un panel de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Durante el gobierno de Carlos Menem, la Argentina suscribió con los Estados Unidos un acuerdo de "cielos abiertos" que De la Rúa decidió dejar en suspenso a raíz de los problemas que atraviesa Aerolíneas Argentinas.
La administración Clinton, que reclama la inmediata puesta en marcha del acuerdo, espera solucionar la diferencia antes de que llegue De la Rúa a Washington. De otro modo, el tema estará en la agenda, dijo a La Nación un diplomático norteamericano especializado en la cuestión comercial.
Agenda de viajes al exterior
(DyN).- El presidente Fernando de la Rúa ya tiene definidos cinco viajes en su agenda internacional para este año, entre ellos una visita clave a los Estados Unidos, en junio próximo. Viajará dentro de una semana a Asunción para realizar una visita oficial, entre el 13 y el 15 de este mes, que se convertirá en el broche de oro de las normalizadas relaciones entre la Argentina y Paraguay.
El mandatario aceptó la invitación que su colega paraguayo, Luis González Macchi, le hizo personalmente en marzo para asistir a los festejos del Día de la Independencia del país vecino, que se celebra el 15 del actual. Las relaciones entre la Argentina y Paraguay se habían enfriado el año último debido a la decisión del ex presidente Carlos Menem de otorgar asilo político en la Nación al ex general golpista Lino César Oviedo.
El 2 del mes próximo, el jefe del Estado tiene previsto desembarcar en Berlín, la capital de la unificada Alemania, para participar de un encuentro denominado "Formas modernas de gobierno para el siglo XXI". El evento es organizado por el primer ministro alemán, Gerhard Schroeder, y fueron invitados los líderes de 16 naciones con gobiernos socialdemócratas.
El 14 y el 15 de junio, en tanto, el jefe del Estado tiene confirmada una visita oficial a los Estados Unidos, donde mantendrá un encuentro con su par norteamericano, Bill Clinton. Este será el viaje de mayor relevancia política; según anunciaron fuentes gubernamentales, De la Rúa tiene previsto volar desde Washington hasta la ciudad de Cartagena de Indias, en Colombia, para participar de una reunión del Grupo Río.
El último de los destinos presidenciales confirmados hasta el momento es España, en septiembre próximo, aunque no se descarta que antes de fin de año el jefe del Estado pueda ir a China, ya que el Gobierno tiene expectativas en las relaciones comerciales con el gigante asiático.





