
Carrasco: crecen las sospechas sobre el sargento Sánchez
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El papel del sargento Carlos Sánchez, pieza clave de la historia oficial del caso Carrasco, adquiere ribetes cada vez más sombríos.
La Nación publicó que este suboficial, que en un tardío y dudoso testimonio acusó del crimen al subteniente Ignacio Canevaro y a dos ex soldados, no fue destituido ni dado de baja pese a que el Tribunal Oral de Neuquén lo condenó a tres años de prisión por encubrimiento el 31 de enero del año último.
Además, el sargento sin cuyo testimonio no se habría llegado a las condenas de los tres acusados, revistaba hasta el 6 del corriente mes en situación pasiva en el Batallón de Ingenieros de la Brigada de Neuquén.
Cuando su condena quedó firme y se descubrió que era de cumplimiento efectivo, Sánchez desapareció durante un mes y medio hasta que se presentó detenido en el penal de Caseros hace una semana.
Una fuente militar confió a La Nación que pocos meses después de la sentencia, el entonces jefe de la brigada neuquina, general Luis Pacífico Britos, dio la orden verbal para que Sánchez revistara en Ingenieros.
Britos, hombre de confianza del teniente general Martín Balza, está hoy al frente de la Jefatura de Logística del Estado Mayor. El general Carlos Díaz, procesado en la causa de los encubrimientos, solicitó que se investigara una eventual participación de Britos en la cadena de encubrimientos del crimen.
Anteayer, un informe de La Mañana del Sur, de Neuquén, señaló que tras la condena Sánchez estuvo protegido por Inteligencia.
Cuarto sospechoso
El sargento era el cuarto sospechoso del crimen. En ocho testimonios aseguró no saber nada.
Mientras estuvo detenido en Covunco Inteligencia ocultó micrófonos en su dormitorio. Allí habría recibido la visita de Juan Carlos Moreno Campos, abogado del Estado Mayor para el caso Carrasco.
Luego lo trasladaron a Buenos Aires, donde "el general Balza lo habría visitado en Patricios", según La Mañana del Sur. De Buenos Aires Sánchez volvió a Zapala con su acusación, negada por los Canevaro y los dos soldados.
Los defensores de los condenados expresaron que aguardan que los fiscales de Neuquén actúen de oficio ante estas revelaciones y citen a declarar a los jefes militares presuntamente involucrados en la protección al sargento. Por ejemplo, al general Jorge Miná, jefe de Inteligencia del Estado Mayor.
La acusación de Sánchez jamás logró sustento en otros testimonios.
Los abogados de los condenados y varios militares vinculados con el caso están seguros de que el sargento recitó un libreto armado para que uno de los crímenes más resonantes no quedara impune.





