Bergoglio visitó al papa Benedicto XVI
Fue la culminación de un viaje político
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ROMA.- En medio de un calor sofocante, el cardenal Jorge Bergoglio y los obispos de la cúpula del episcopado argentino saludaron ayer al Papa al término de la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro.
Si bien fue breve, el encuentro entre Benedicto XVI y el arzobispo de Buenos Aires fue muy cálido. Según las imágenes televisivas que pudieron verse, ambos -que se conocen y estiman mutuamente- se abrazaron y hasta intercambiaron algunas palabras, muy sonrientes.
El saludo fue un normal gesto de cortesía hacia el Santo Padre que suelen tener los prelados que visitan Roma. Aunque el mismo Vaticano le dio realce a la presencia de los integrantes de la comisión ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, porque todos ellos, encabezados por Bergoglio, fueron nombrados en público.
El primero en estrecharle las manos a Benedicto XVI, de 81 años, fue el cardenal Bergoglio. Después fue el turno de los obispos Luis Villalba (Tucumán), Agustín Radrizzani (Mercedes-Luján), Sergio Fenoy (San Miguel) y del nuncio en la Argentina, monseñor Adriano Bernardini.
Bergoglio, un jesuita de 71 años, tiene una muy buena relación con Benedicto XVI, con quien se ha reunido varias veces en los últimos años. Un dato más que significativo es que en el cónclave para elegir al sucesor de Juan Pablo II -en abril de 2005- ambos fueron los candidatos más votados por los cardenales electores.
Bergoglio y los demás obispos que viajaron hasta aquí convocados por la Secretaría de Estado tuvieron una importante reunión con el segundo del Papa, el cardenal Tarcisio Bertone, y otros altos funcionarios vaticanos.
En el encuentro, con una agenda muy amplia, los prelados argentinos analizaron la crisis política del país y fueron consultados especialmente sobre las últimas cuestiones que enfriaron la relación entre el Vaticano y la Argentina, como la ausencia de un embajador argentino ante la Santa Sede después de la fallida designación de un divorciado nuevamente en pareja, la ausencia de un obispo castrense después de la renuncia de Antonio Baseotto en 2007 y las trabas para establecer nuevas diócesis en el Sur.
Queda por verse ahora cómo el Vaticano, después de la información recibida de la cúpula del episcopado, se moverá para romper la impasse. La diplomacia vaticana siempre prefiere la vía del diálogo al conflicto. Se especula con que un paso hacia la distensión podría darse con un encuentro entre la presidenta Kirchner y el cardenal Bertone la semana próxima, en el marco de la cumbre alimentaria de la FAO que tendrá lugar en esta capital.
Los prelados argentinos, que regresarán al país este fin de semana, aprovecharán en Roma para hacer contactos con distintos dicasterios vaticanos para atender asuntos de sus respectivas diócesis.
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