
Masotta, Arlt y la crisis
Por Silvia Hopenhayn Para LA NACION
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Se dice: "Los argentinos vienen de los barcos". Identidad que fluye y se diluye en el tránsito de un continente a otro. También podría decirse: "Los argentinos vienen de los libros". No por estirpe bibliófila, ni mucho menos. Se trata de aquellos libros que fueron formulando al hombre argentino, desde sus rasgos más violentos y su melancólico apego a sus cosas hasta su animada pedantería.
Se suele hablar de El matadero , de Esteban Echeverría, como de una novela fundadora, en la que ya se ponía en evidencia la dificultad para plantear una oposición, en aquel momento la que se expresaba entre unitarios y federales. Lo cierto es que con Roberto Arlt, más allá de sus adeptos y de sus detractores, aparecen algunos personajes cuyos rasgos se han propagado, proveyendo un surtido de caracteres locales bastante representativo.
Tanto los protagonistas de sus novelas El juguete rabioso , Los siete locos y El amor brujo como el de su comedia dramática Saverio el cruel son hombres que dan cuenta de la sociedad que los expulsa, pero al mismo tiempo de la propia tendencia al aislamiento. En esa pugna se hace difícil pensar la sociedad en su conjunto y también se hace difícil concebir la individualidad como equivalente de la liberación.
La lectura que realizó en su momento el brillante ensayista argentino Oscar Masotta (1930-1979) sobre la obra de Arlt permite comprender aspectos de nuestra tironeada identidad.
Reeditada por el flamante sello editorial Eterna Cadencia con pertinaz y sutil prólogo del escritor Luis Gusmán, Sexo y traición en Roberto Arlt es una verdadera exploración literaria. Y en varias capas. Masotta aborda la problemática de los personajes reivindicando un término que, según él, estaba en desuso: profundidad. Desde allí brota todo impulso, incluso la necesidad de alcanzar el silencio.
Masotta explica el silencio interior de los personajes de Arlt no sólo como rebote de la angustia que flota en el aire de las ciudades, sino también como simulación: ?Callan para sentirse menos inmundos...? Y agrega: ?Si la realidad exterior es la inmundicia, la realidad interior es el silencio. (?) Esas lagunas de silencio, esos pozos interruptores, señalan lo que Arlt designa con el nombre de angustia?.
Es muy interesante ?y vale leerlo como clave de la crisis actual? el modo en que Masotta entiende a los humillados de Arlt, teniendo en cuenta que en las novelas no hay bajadas de línea morales sino ?contenidos a la vista?.
Así, Erdosain (el protagonista de Los siete locos ) se convierte en el exponente más alto de los humillados. ?Los humillados, en esta obra, son a la vez seres moralmente culpables, y nada más difícil para un culpable que aceptar o ser aceptado por otro culpable.?
Entre el drama y lo burlesco, la metafísica y lo social, la obra de Arlt presenta aristas que Masotta enfrenta con admiración y sentido de la controversia. Incluso desafía la posición irreversible de esos personajes marginales al considerar que el cambio puede darse si uno no es de una sola pieza: ?Lleva en sí la posibilidad de convertirse en lo que no se es?. En las novelas de Arlt esta posibilidad de cambiar sólo se da en sueños, ya que ?lo real es lo inmóvil, el ser indivisible e inmutable?. Así, el destino parece forjado por la propia crisis, tanto personal como social, en la que se encuentran los personajes. Masotta cita a Marx: ?La economía convierte en destino la vida de los hombres?. ¿Habrá alguna posibilidad de que los valores de la Bolsa no interfieran con los valores de la vida?





