
Más enojos por las mojaduras
Por Norberto H. García Rozada
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En trance de hacer comparaciones se podría decir que las recientes alternativas pluviales padecidas por la ciudad y por una considerable cantidad de sus habitantes, trajeron larga cola. A tal punto que muchos de los afectados todavía están disconformes con las reparaciones ofrecidas.
Es más. Otros Pérez querrían que sus voces fuesen tan escuchadas como las del irritado coro vecinal que se suele hacer sentir por las inmediaciones de Cabildo y Blanco Encalada.
Se trata de los Pérez de Villa Devoto. O, para hacerles justicia y ajustar geográficamente esta humedecida viñeta, los Pérez que viven en el área de las calles Vallejos, Gualeguaychú, Gabriela Mistral, Lincoln y Chivilcoy. Buenas gentes que empezaron a temer los cielos encapotados desde que en 1995 fue remodernizada la avenida General Paz.
"El resultado de esa obra -clamó uno de tales quejosos-ha sido un adefesio constructivo y desde entonces nos inundamos mucho más que antes." Antes, explica, era cuando, durante las lluvias intensas, esos tramos de calles se anegaban de cordón a cordón. ¿Y ahora? "El ahora -hiérvele la sangre al informante de marras- es desde que conectaron los colectores de la avenida con los antiguos conductos". ¿Entonces...?
"¡El otro día, ochenta centímetros de agua dentro de las casas y todavía peor en los garajes bajo nivel; un desastre! Y una semana antes también nos inundamos. ¡Hasta la Comisión Nacional de Energía Atómica se quejó por los inconvenientes de esa clase provocados por las reformas viales!"
Admiten los afincados en Devoto que el secretario de Obras Públicas, Abel Fatala, por lo menos los atiende y se interesa en sus padecimientos. Pero, se vuelven a deprimir, la obra elemental de mejoramiento -un "by pass", según dicen- está semiparalizada y la esencial, un conducto de desagote -1300 metros- que desembocará en el arroyo Medrano, todavía aguarda el proyecto definitivo. Y, entretanto, se siguen mojando (sin que nadie le aclare quien los resarcirá por los daños).
"Ese atardecer hasta hubo un encharcamiento importante en Florida y Bartolomé Mitre", alertó el ex concejal Roberto Azareto, alarmado ante la posibilidad de que si el cielo vuelve a llorar con tamaña magnitud, la insuficiencia de los desagües le transfunda el colapso a la zona céntrica.
Situado en la acera de enfrente -eminentemente radical-, el también ex concejal Horacio Vivo, hombre de Belgrano si los hay, memora sus ya antiguos desvelos para que el el desagote al río del arroyo Vega -ese travieso demonio oculto bajo el pavimento de Blanco Encalada- fuese mejorado.
Tanto es así que ya en 1991 criticó "...la pasmosa lentitud con que se desarrollan los trabajos y la escasa maquinaria afectada a ella...".
Eso sin dejar de recordar, aclara, que hace algún tiempo, hubo grupos vecinales que "distribuían volantes pidiendo la paralización de los trabajos que se estaban haciendo en Monroe para que el Vega tuviese un aliviador".





