
Las sombras del miedo
Hablemos de miedo. Hablemos de proporciones. De eso que ocurre cuando, quizá repentinamente, se produce un cambio de escala. Y ahí está Nueva York, su potencia, rascacielos, enormidad cultural y urbana. Allí está Nueva York, inesperada y frágil Lilliput por la gracia de una cámara, un punto de vista y determinada distancia. El momento en que todo cambia y la ciudad, su orgullo de rascacielos y luces, parece a punto de ser engullida por esa otra enormidad que la redobla, la triplica, la sumerge en su amenaza de truenos y sombra y miedo. Cuestión de escala. El cielo, ese fragmento azul o gris que los urbanistas tendemos a mirar de refilón, es el gran protagonista de esta imagen. Sublime y aterrador. Bello como un dios lejano y furioso. Un recordatorio para nuestra alegre soberbia de seres pequeñitos y breves. Tan a contramano de la verdadera dimensión del mundo.







