
La reina del punk local siempre en acción
Hay nombres que funcionan como claves secretas. El de Patricia Pietrafesa es uno de ellos, aunque suene completamente desconocido para la mayoría de las personas. La sangre azul de esta reina de la contracultura local de 52 años no fue coagulada en un linaje aristocrático de dudosa legitimidad o en la comodidad de una herencia sospechosa. Todo lo contrario. Pat, como se la conoce, representa un caso poco común: una chica de clase media baja de Boedo que a principios de los ochenta, con apenas 18 años, definió su misión en la vida y nunca más paró. Empezó a trabajar (contra viento y marea) en los márgenes sociales y políticos desde la música, la literatura, el periodismo y la divulgación para que el mensaje alternativo, políticamente incorrecto, contracultural y contrafáctico movilice a jóvenes y diletantes del arte. En un mundo moderno donde cada vez está más de moda hablar de innovación, creatividad, lateralidad, humanización y proactividad, las utopías de Pat parecen más vigentes que antes. Todo lo que imaginó desde su trinchera de minoría activa comenzó a difundirse entre corporaciones tecnológicas, Internet, en la moda, el diseño y en los diferentes estilos de vida. "Tuve una infancia muy tranquila muy metida en el club San Lorenzo donde practiqué natación y softbol", recuerda. ¿Qué? ¿Softbol? "Sí, el softbol es un deporte con muchas reglas con las que podés jugar? el deporte y la música fueron las únicas maneras de sobrellevar mi adolescencia en dictadura", agrega. Desde el rock fundó bandas como Cadáveres, Sentimiento Incontrolable, She Devils y Kumbia Queers, entre otros nombres extraños, y desde el periodismo agitó el underground porteño más corrosivo con su fanzine Resistencia, reeditado como libro hace dos años. También participó de la producción y escritura del libro documental del punk argentino Derrumbando la Casa Rosada, y acaba de estrenarse en el Festival de Cine de Mar del Plata el rockumental, Desacato a la Autoridad, codirigido con Tomás Makaji. Una síntesis pequeña de la hiperactividad de una mujer que hace unos meses terminó con Kumbia Queers otra gira por Europa (25 recitales en 30 días) y que sufre de artritis reumatoidea. "Siempre fui muy solitaria, muy para adentro y la búsqueda de nueva música fue un instinto que me nació de muy chica? en el 82 me sentía mal y estaba muy en contra de la Guerra de Malvinas, no podía creer lo que pasaba y que viviéramos así", rememora de aquella época oscura antes de encontrar su escapatoria un año después. "Me empecé a comunicar con gente parecida que hablaba de los principios y la cultura punk a través del correo de lectores de las revistas de rock -comenta-. A los primeros recitales iba sola y me daba miedo, pero el público eran chicos más jóvenes -que hoy son señores- con un look raro y al mismo tiempo muy serios." Un día Tommy Gun -un amigo con el que se carteaba a pesar de que ambos vivían muy cerca- le envió el libro El punk la muerte joven del escritor y periodista argentino Juan Carlos Kreimer -reeditado por Planeta hace unos meses- donde había documentado el movimiento punk de Londres en 1976. Pat lo leyó en cuatro días y fue una revelación. "En ese libro descubrí lo que significa hacer las cosas «uno mismo» y me dije: voy a decir lo que pienso, escribirlo y fotocopiarlo para entregar? Nació Resistencia, el fanzine, un espacio de libertad muy grande y que me mostró lo bien que me hacía la comunicación". Charlar con Pat es como inyectarse energía vital. Enlaza nombres de personajes (que no quiere dejar fuera de su historia) y situaciones con una memoria prodigiosa. "Siento que tengo un mensaje grande para dar a través de diferentes métodos de comunicación, conecto personas, ideas? y me apasiono tanto que logró apasionar a las otras personas", dice. Los planes de Pat incluyen hoy participar de la Feria libro punk y derivados, que organiza desde hace tres años y que cada vez crece más (buscar en Facebook). "El entorno en el que me moví siempre fue el de las escenas underground y siento que hoy hay menos prejuicios", confiesa como si se le escapara sin querer una reflexión positiva que de ninguna manera representa el fin de su batalla. "Si critico un montón de cosas tengo que tener la capacidad de crear algo diferente, ¿no? Así fue desde el principio. ¿Mejoraron algunas cosas? Me gusta que hoy haya más gente comprometida con lo que quiere de su forma de vida. Y que no tiene que caretear estilos alternativos que antes eran extraños." Hay personas que prefieren analizar sus movimientos desde la quietud, pero para Pat los sueños terminan dirimiéndose siempre en su palabra preferida: "acción".





